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He Bridged the Gap Between God and
Man
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On our home page, an article called
Silence Is Golden, about my experience with the gifts of the Holy Spirit.
Full-length Hymn Midis
These are distinct from the midis included with the hymn lyrics files, which are
quite short.
What Christians Believe A
series of articles about the basics of our faith.
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2 Reyes
2 Reyes 1
1 DESPUÉS de la muerte de Achâb rebelóse Moab contra Israel.
2 Y Ochôzías cayó por las celosías de una sala de la casa que tenía en Samaria;
y estando enfermo envió mensajeros, y díjoles: Id, y consultad á Baal-zebub dios
de Ecrón, si tengo de sanar de esta mi enfermedad.
3 Entonces el ángel de Jehová habló á Elías Thisbita, diciendo: Levántate, y
sube á encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y les dirás: ¿No hay
Dios en Israel, que vosotros vais á consultar á Baal-zebub dios de Ecrón?
4 Por tanto así ha dicho Jehová: Del lecho en que subiste no descenderás, antes
morirás ciertamente. Y Elías se fué.
5 Y como los mensajeros se volvieron al rey, él les dijo: ¿Por qué pues os
habéis vuelto?
6 Y ellos le respondieron: Encontramos un varón que nos dijo: Id, y volveos al
rey que os envió, y decidle: Así ha dicho Jehová: ¿No hay Dios en Israel, que tú
envías á consultar á Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, del lecho en que
subiste no descenderás, antes morirás de cierto.
7 Entonces él les dijo: ¿Qué hábito era el de aquel varón que encontrasteis, y
os dijo tales palabras?
8 Y ellos le respondieron: Un varón velloso, y ceñía sus lomos con un cinto de
cuero. Entonces él dijo: Elías Thisbita es.
9 Y envió luego á él un capitán de cincuenta con sus cincuenta, el cual subió á
él; y he aquí que él estaba sentado en la cumbre del monte. Y él le dijo: Varón
de Dios, el rey ha dicho que desciendas.
10 Y Elías respondió, y dijo al capitán de cincuenta: Si yo soy varón de Dios,
descienda fuego del cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del
cielo, que lo consumió á él y á sus cincuenta.
11 Volvió el rey á enviar á él otro capitán de cincuenta con sus cincuenta; y
hablóle, y dijo: Varon de Dios, el rey ha dicho así: Desciende presto.
12 Y respondióle Elías, y dijo: Si yo soy varón de Dios, descienda fuego del
cielo, y consúmate con tus cincuenta. Y descendió fuego del cielo, que lo
consumió á él y á sus cincuenta.
13 Y volvió á enviar el tercer capitán de cincuenta con sus cincuenta: y
subiendo aquel tercer capitán de cincuenta, hincóse de rodillas delante de Elías,
y rogóle, diciendo: Varón de Dios, ruégote que sea de valor delante de tus ojos
mi vida y la vida de estos tus cincuenta siervos.
14 He aquí ha descendido fuego del cielo, y ha consumido los dos primeros
capitanes de cincuenta, con sus cincuenta; sea ahora mi vida de valor delante de
tus ojos.
15 Entonces el ángel de Jehová dijo á Elías: Desciende con él; no hayas de él
miedo. Y él se levantó, y descendió con él al rey.
16 Y díjole: Así ha dicho Jehová: Pues que enviaste mensajeros á consultar á
Baal-zebub dios de Ecrón, ¿no hay Dios en Israel para consultar en su palabra?
No descenderás, por tanto, del lecho en que subiste, antes morirás de cierto.
17 Y murió conforme á la palabra de Jehová que había hablado Elías; y reinó en
su lugar Joram, en el segundo año de Joram, hijo de Josaphat rey de Judá; porque
Ochôzías no tenía hijo.
18 Y lo demás de los hechos de Ochôzías, ¿no está escrito en el libro de las
crónicas de los reyes de Israel?
2 Reyes 2
1 Y ACONTECIO que, cuando quiso Jehová alzar á Elías en un torbellino al cielo,
Elías venía con Eliseo de Gilgal.
2 Y dijo Elías á Eliseo: Quédate ahora aquí, porque Jehová me ha enviado á
Beth-el. Y Eliseo dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.
Descendieron pues á Beth-el.
3 Y saliendo á Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Beth-el,
dijéronle: ¿Sabes cómo Jehová quitará hoy á tu señor de tu cabeza? Y él dijo: Sí,
yo lo sé; callad.
4 Y Elías le volvió á decir: Eliseo, quédate aquí ahora, porque Jehová me ha
enviado á Jericó. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.
Vinieron pues á Jericó.
5 Y llegáronse á Eliseo los hijos de los profetas que estaban en Jericó, y
dijéronle: ¿Sabes cómo Jehová quitará hoy á tu señor de tu cabeza? Y él
respondió: Sí, yo lo sé; callad.
6 Y Elías le dijo: Ruégote que te quedes aquí, porque Jehová me ha enviado al
Jordán. Y él dijo: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré. Fueron pues
ambos á dos.
7 Y vinieron cincuenta varones de los hijos de los profetas, y paráronse
enfrente á lo lejos: y ellos dos se pararon junto al Jordán.
8 Tomando entonces Elías su manto, doblólo, é hirió las aguas, las cuales se
apartaron á uno y á otro lado, y pasaron ambos en seco.
9 Y como hubieron pasado, Elías dijo á Eliseo: Pide lo que quieres que haga por
ti, antes que sea quitado de contigo. Y dijo Eliseo: Ruégote que las dos partes
de tu espíritu sean sobre mí.
10 Y él le dijo: Cosa difícil has pedido. Si me vieres cuando fuere quitado de
ti, te será así hecho; mas si no, no.
11 Y aconteció que, yendo ellos hablando, he aquí, un carro de fuego con
caballos de fuego apartó á los dos: y Elías subió al cielo en un torbellino.
12 Y viéndolo Eliseo, clamaba: ¡Padre mío, padre mío, carro de Israel y su gente
de á caballo! Y nunca más le vió, y trabando de sus vestidos, rompiólos en dos
partes.
13 Alzó luego el manto de Elías que se le había caído, y volvió, y paróse á la
orilla del Jordán.
14 Y tomando el manto de Elías que se le había caído, hirió las aguas, y dijo:
¿Dónde está Jehová, el Dios de Elías? Y así que hubo del mismo modo herido las
aguas, apartáronse á uno y á otro lado, y pasó Eliseo.
15 Y viéndole los hijos de los profetas que estaban en Jericó de la otra parte,
dijeron: El espíritu de Elías reposó sobre Eliseo. Y viniéronle á recibir, é
inclináronse á él hasta la tierra.
16 Y dijéronle: He aquí hay con tus siervos cincuenta varones fuertes: vayan
ahora y busquen á tu señor; quizá lo ha levantado el espíritu de Jehová, y lo ha
echado en algún monte ó en algún valle. Y él les dijo: No enviéis.
17 Mas ellos le importunaron, hasta que avergonzándose, dijo: Enviad. Entonces
ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales lo buscaron tres días, mas no lo
hallaron.
18 Y cuando volvieron á él, que se había quedado en Jericó, él les dijo: ¿No os
dije yo que no fueseis?
19 Y los hombres de la ciudad dijeron á Eliseo: He aquí el asiento de esta
ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra enferma.
20 Entonces él dijo: Traedme una botija nueva, y poned en ella sal. Y
trajéronsela.
21 Y saliendo él á los manaderos de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así
ha dicho Jehová: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni
enfermedad.
22 Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme á la palabra que habló Eliseo.
23 Después subió de allí á Beth-el; y subiendo por el camino, salieron los
muchachos de la ciudad, y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡calvo,
sube!
24 Y mirando él atrás, viólos, y maldíjolos en el nombre de Jehová. Y salieron
dos osos del monte, y despedazaron de ellos cuarenta y dos muchachos.
25 De allí fué al monte de Carmelo, y de allí volvió á Samaria.
2 Reyes 3
1 Y JORAM hijo de Achâb comenzó á reinar en Samaria sobre Israel el año
dieciocho de Josaphat rey de Judá; y reinó doce años.
2 E hizo lo malo en ojos de Jehová, aunque no como su padre y su madre; porque
quitó las estatuas de Baal que su padre había hecho.
3 Mas allegóse á los pecados de Jeroboam, hijo de Nabat, que hizo pecar á
Israel; y no se apartó de ellos.
4 Entonces Mesa rey de Moab era propietario de ganados, y pagaba al rey de
Israel cien mil corderos y cien mil carneros con sus vellones.
5 Mas muerto Achâb, el rey de Moab se rebeló contra el rey de Israel.
6 Y salió entonces de Samaria el rey Joram, é inspeccionó á todo Israel.
7 Y fué y envió á decir á Josaphat rey de Judá: El rey de Moab se ha rebelado
contra mí: ¿irás tú conmigo á la guerra contra Moab? Y él respondió: Iré, porque
como yo, así tú; como mi pueblo, así tu pueblo; como mis caballos, así también
tus caballos.
8 Y dijo: ¿Por qué camino iremos? Y él respondió: Por el camino del desierto de
Idumea.
9 Partieron pues el rey de Israel, y el rey de Judá, y el rey de Idumea; y como
anduvieron rodeando por el desierto siete días de camino, faltóles el agua para
el ejército, y para las bestias que los seguían.
10 Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ah! que ha llamado Jehová estos tres reyes
para entregarlos en manos de los Moabitas.
11 Mas Josaphat dijo: ¿No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos á
Jehová por él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo: Aquí
está Eliseo hijo de Saphat, que daba agua á manos á Elías.
12 Y Josaphat dijo: Este tendrá palabra de Jehová. Y descendieron á él el rey de
Israel, y Josaphat, y el rey de Idumea.
13 Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo yo contigo? Ve á los
profetas de tu padre, y á los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le
respondió: No; porque ha juntado Jehová estos tres reyes para entregarlos en
manos de los Moabitas.
14 Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si
no tuviese respeto al rostro de Josaphat rey de Judá, no mirara á ti, ni te
viera.
15 Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová
fué sobre Eliseo.
16 Y dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchas acequias.
17 Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia, y este valle
será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias, y vuestros ganados.
18 Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová; dará también á los Moabitas en
vuestras manos.
19 Y vosotros heriréis á toda ciudad fortalecida y á toda villa hermosa, y
talaréis todo buen árbol, y cegaréis todas las fuentes de aguas, y destruiréis
con piedras toda tierra fértil.
20 Y aconteció que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí
vinieron aguas por el camino de Idumea, y la tierra fué llena de aguas.
21 Y todos los de Moab, como oyeron que los reyes subían á pelear contra ellos,
juntáronse desde todos los que ceñían talabarte arriba, y pusiéronse en la
frontera.
22 Y como se levantaron por la mañana, y lució el sol sobre las aguas, vieron
los de Moab desde lejos las aguas rojas como sangre;
23 Y dijeron: ¡Sangre es esta de espada! Los reyes se han revuelto, y cada uno
ha muerto á su compañero. Ahora pues, ¡Moab, á la presa!
24 Mas cuando llegaron al campo de Israel, levantáronse los Israelitas é
hirieron á los de Moab, los cuales huyeron delante de ellos: siguieron empero
hiriendo todavía á los de Moab.
25 Y asolaron las ciudades, y en todas las heredades fértiles echó cada uno su
piedra, y las llenaron; cegaron también todas las fuentes de las aguas, y
derribaron todos los buenos árboles; hasta que en Kir-hareseth solamente dejaron
sus piedras; porque los honderos la cercaron, y la hirieron.
26 Y cuando el rey de Moab vió que la batalla lo vencía, tomó consigo
setecientos hombres que sacaban espada, para romper contra el rey de Idumea: mas
no pudieron.
27 Entonces arrebató á su primogénito que había de reinar en su lugar, y
sacrificóle en holocausto sobre el muro. Y hubo grande enojo en Israel; y
retiráronse de él, y volviéronse á su tierra.
2 Reyes 4
1 UNA mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó á Eliseo,
diciendo: Tu siervo mi marido es muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso
de Jehová: y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.
2 Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo:
Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una botija de aceite.
3 Y él le dijo: Ve, y pide para ti vasos prestados de todos tus vecinos, vasos
vacíos, no pocos.
4 Entra luego, y cierra la puerta tras ti y tras tus hijos; y echa en todos los
vasos, y en estando uno lleno, ponlo aparte.
5 Y partióse la mujer de él, y cerró la puerta tras sí y tras sus hijos; y ellos
le llegaban los vasos, y ella echaba del aceite.
6 Y como los vasos fueron llenos, dijo á un hijo suyo: Tráeme aún otro vaso. Y
él dijo: No hay más vasos. Entonces cesó el aceite.
7 Vino ella luego, y contólo al varón de Dios, el cual dijo: Ve, y vende el
aceite, y paga á tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quedare.
8 Y aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer
principal, la cual le constriñó á que comiese del pan: y cuando por allí pasaba,
veníase á su casa á comer del pan.
9 Y ella dijo á su marido: He aquí ahora, yo entiendo que éste que siempre pasa
por nuestra casa, es varón de Dios santo.
10 Yo te ruego que hagas una pequeña cámara de paredes, y pongamos en ella cama,
y mesa, y silla, y candelero, para que cuando viniere á nosotros, se recoja en
ella.
11 Y aconteció que un día vino él por allí, y recogióse en aquella cámara, y
durmió en ella.
12 Entonces dijo á Giezi su criado: Llama á esta Sunamita. Y como él la llamó,
pareció ella delante de él.
13 Y dijo él á Giezi: Dile: He aquí tú has estado solícita por nosotros con todo
este esmero: ¿qué quieres que haga por ti? ¿has menester que hable por ti al
rey, ó al general del ejército? Y ella respondió: Yo habito en medio de mi
pueblo.
14 Y él dijo: ¿Qué pues haremos por ella? Y Giezi respondió: He aquí ella no
tiene hijo, y su marido es viejo.
15 Dijo entonces: Llámala. Y él la llamó, y ella se paró á la puerta.
16 Y él le dijo: A este tiempo según el tiempo de la vida, abrazarás un hijo. Y
ella dijo: No, señor mío, varón de Dios, no hagas burla de tu sierva.
17 Mas la mujer concibió, y parió un hijo á aquel tiempo que Eliseo le había
dicho, según el tiempo de la vida.
18 Y como el niño fué grande, aconteció que un día salió á su padre, á los
segadores.
19 Y dijo á su padre: ¡Mi cabeza, mi cabeza! Y él dijo á un criado: Llévalo á su
madre.
20 Y habiéndole él tomado, y traídolo á su madre, estuvo sentado sobre sus
rodillas hasta medio día, y murióse.
21 Ella entonces subió, y púsolo sobre la cama del varón de Dios, y cerrándole
la puerta, salióse.
22 Llamando luego á su marido, díjole: Ruégote que envíes conmigo á alguno de
los criados y una de las asnas, para que yo vaya corriendo al varón de Dios, y
vuelva.
23 Y él dijo: ¿Para qué has de ir á él hoy? No es nueva luna, ni sábado. Y ella
respondió: Paz.
24 Después hizo enalbardar una borrica, y dijo al mozo: Guía y anda; y no me
hagas detener para que suba, sino cuando yo te lo dijere.
25 Partióse pues, y vino al varón de Dios al monte del Carmelo. Y cuando el
varón de Dios la vió de lejos, dijo á su criado Giezi: He aquí la Sunamita:
26 Ruégote que vayas ahora corriendo á recibirla, y dile: ¿Tienes paz? ¿y tu
marido, y tu hijo? Y ella dijo: Paz.
27 Y luego que llegó al varón de Dios en el monte, asió de sus pies. Y llegóse
Giezi para quitarla; mas el varón de Dios le dijo: Déjala, porque su alma está
en amargura, y Jehová me ha encubierto el motivo, y no me lo ha revelado.
28 Y ella dijo: ¿Pedí yo hijo á mi señor? ¿No dije yo, que no me burlases?
29 Entonces dijo él á Giezi: Ciñe tus lomos, y toma mi bordón en tu mano, y ve;
y si alguno te encontrare, no lo saludes; y si alguno te saludare, no le
respondas: y pondrás mi bordón sobre el rostro del niño.
30 Y dijo la madre del niño: Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré.
31 El entonces se levantó, y siguióla. Y Giezi había ido delante de ellos, y
había puesto el bordón sobre el rostro del niño, mas ni tenía voz ni sentido; y
así se había vuelto para encontrar á Eliseo; y declaróselo, diciendo: El mozo no
despierta.
32 Y venido Eliseo á la casa, he aquí el niño que estaba tendido muerto sobre su
cama.
33 Entrando él entonces, cerró la puerta sobre ambos, y oró á Jehová.
34 Después subió, y echóse sobre el niño, poniendo su boca sobre la boca de él,
y sus ojos sobre sus ojos, y sus manos sobre las manos suyas; así se tendió
sobre él, y calentóse la carne del joven.
35 Volviéndose luego, paséose por la casa á una parte y á otra, y después subió,
y tendióse sobre él; y el joven estornudó siete veces, y abrió sus ojos.
36 Entonces llamó él á Giezi, y díjole: Llama á esta Sunamita. Y él la llamó. Y
entrando ella, él le dijo: Toma tu hijo.
37 Y así que ella entró, echóse á sus pies, é inclinóse á tierra: después tomó
su hijo, y salióse.
38 Y Eliseo se volvió á Gilgal. Había entonces grande hambre en la tierra. Y los
hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo á su criado: Pon una
grande olla, y haz potaje para los hijos de los profetas.
39 Y salió uno al campo á coger hierbas, y halló una como parra montés, y cogió
de ella una faldada de calabazas silvestres: y volvió, y cortólas en la olla del
potaje: porque no sabía lo que era.
40 Echóse después para que comieran los hombres; pero sucedió que comiendo ellos
de aquel guisado, dieron voces, diciendo: ¡Varón de Dios, la muerte en la olla!
Y no lo pudieron comer.
41 El entonces dijo: Traed harina. Y esparcióla en la olla, y dijo: Echa de
comer á la gente. Y no hubo más mal en la olla.
42 Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varón de Dios panes
de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da
á la gente para que coman.
43 Y respondió su sirviente: ¿Cómo he de poner esto delante de cien hombres? Mas
él tornó á decir: Da á la gente para que coman, porque así ha dicho Jehová:
Comerán, y sobrará.
44 Entonces él lo puso delante de ellos, y comieron, y sobróles, conforme á la
palabra de Jehová.
2 Reyes 5
1 NAAMAN, general del ejército del rey de Siria, era gran varón delante de su
señor, y en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvamento á
la Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso.
2 Y de Siria habían salido cuadrillas, y habían llevado cautiva de la tierra de
Israel una muchacha; la cual sirviendo á la mujer de Naamán,
3 Dijo á su señora: Si rogase mi señor al profeta que está en Samaria, él lo
sanaría de su lepra.
4 Y entrando Naamán á su señor, declaróselo, diciendo: Así y así ha dicho una
muchacha que es de la tierra de Israel.
5 Y díjole el rey de Siria: Anda, ve, y yo enviaré letras al rey de Israel.
Partió pues él, llevando consigo diez talentos de plata, y seis mil piezas de
oro, y diez mudas de vestidos.
6 Tomó también letras para el rey de Israel, que decían así: Luego en llegando á
ti estas letras, sabe por ellas que yo envío á ti mi siervo Naamán, para que lo
sanes de su lepra.
7 Y luego que el rey de Israel leyó las cartas, rasgó sus vestidos, y dijo: ¿Soy
yo Dios, que mate y dé vida, para que éste envíe á mí á que sane un hombre de su
lepra? Considerad ahora, y ved cómo busca ocasión contra mí.
8 Y como Eliseo, varón de Dios oyó que el rey de Israel había rasgado sus
vestidos, envió á decir al rey: ¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora á
mí, y sabrá que hay profeta en Israel.
9 Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y paróse á las puertas de la
casa de Eliseo.
10 Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve, y lávate siete veces en
el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio.
11 Y Naamán se fué enojado, diciendo: He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego,
y estando en pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano, y
tocará el lugar, y sanará la lepra.
12 Abana y Pharphar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de
Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y volvióse, y fuése
enojado.
13 Mas sus criados se llegaron á él, y habláronle, diciendo: Padre mío, si el
profeta te mandara alguna gran cosa, ¿no la hicieras? ¿cuánto más, diciéndote:
Lávate, y serás limpio?
14 El entonces descendió, y zambullóse siete veces en el Jordán, conforme á la
palabra del varón de Dios: y su carne se volvió como la carne de un niño, y fué
limpio.
15 Y volvió al varón de Dios, él y toda su compañía, y púsose delante de él, y
dijo: He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel.
Ruégote que recibas algún presente de tu siervo.
16 Mas él dijo: Vive Jehová, delante del cual estoy, que no lo tomaré. E
importunándole que tomase, él nunca quiso.
17 Entonces Naamán dijo: Ruégote pues, ¿no se dará á tu siervo una carga de un
par de acémilas de aquesta tierra? porque de aquí adelante tu siervo no
sacrificará holocausto ni sacrificio á otros dioses, sino á Jehová.
18 En esto perdone Jehová á tu siervo: que cuando mi señor entrare en el templo
de Rimmón, y para adorar en él se apoyare sobre mi mano, si yo también me
inclinare en el templo de Rimmón, si en el templo de Rimmón me inclino, Jehová
perdone en esto á tu siervo.
19 Y él le dijo: Vete en paz. Partióse pues de él, y caminó como el espacio de
una milla.
20 Entonces Giezi, criado de Eliseo el varón de Dios, dijo entre sí: He aquí mi
señor estorbó á este Siro Naamán, no tomando de su mano las cosas que había
traído. Vive Jehová, que correré yo tras él, y tomaré de él alguna cosa.
21 Y siguió Giezi á Naamán: y como le vió Naamán que venía corriendo tras él,
apeóse del carro para recibirle, y dijo: ¿Va bien?
22 Y él dijo: Bien. Mi señor me envía á decir: He aquí vinieron á mí en esta
hora del monte de Ephraim dos mancebos de los hijos de los profetas: ruégote que
les des un talento de plata, y sendas mudas de vestidos.
23 Y Naamán dijo: Ruégote que tomes dos talentos. Y él le constriñó, y ató dos
talentos de plata en dos sacos, y dos mudas de vestidos, y púsolo á cuestas á
dos de sus criados, que lo llevasen delante de él.
24 Y llegado que hubo á un lugar secreto, él lo tomó de mano de ellos, y
guardólo en casa: luego mandó á los hombres que se fuesen.
25 Y él entró, y púsose delante de su señor. Y Eliseo le dijo: ¿De dónde vienes,
Giezi? Y él dijo: Tu siervo no ha ido á ninguna parte.
26 El entonces le dijo: ¿No fué también mi corazón, cuando el hombre volvió de
su carro á recibirte? ¿es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares,
viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas?
27 La lepra de Naamán se te pegará á ti, y á tu simiente para siempre. Y salió
de delante de él leproso, blanco como la nieve.
2 Reyes 6
1 LOS hijos de los profetas dijeron á Eliseo: He aquí, el lugar en que moramos
contigo nos es estrecho.
2 Vamos ahora al Jordán, y tomemos de allí cada uno una viga, y hagámonos allí
lugar en que habitemos. Y él dijo: Andad.
3 Y dijo uno: Rogámoste que quieras venir con tus siervos. Y él respondió: Yo
iré.
4 Fuése pues con ellos; y como llegaron al Jordán, cortaron la madera.
5 Y aconteció que derribando uno un árbol, cayósele el hacha en el agua; y dió
voces, diciendo: ¡Ah, señor mío, que era emprestada!
6 Y el varón de Dios dijo: ¿Dónde cayó? Y él le mostró el lugar. Entonces cortó
él un palo, y echólo allí; é hizo nadar el hierro.
7 Y dijo: Tómalo. Y él tendió la mano, y tomólo.
8 Tenía el rey de Siria guerra contra Israel, y consultando con sus siervos,
dijo: En tal y tal lugar estará mi campamento.
9 Y el varón de Dios envió á decir al rey de Israel: Mira que no pases por tal
lugar, porque los Siros van allí.
10 Entonces el rey de Israel envió á aquel lugar que el varón de Dios había
dicho y amonestádole; y guardóse de allí, no una vez ni dos.
11 Y el corazón del rey de Siria fué turbado de esto; y llamando á sus siervos,
díjoles: ¿No me declararéis vosotros quién de los nuestros es del rey de Israel?
12 Entonces uno de los siervos dijo: No, rey, señor mío; sino que el profeta
Eliseo está en Israel, el cual declara al rey de Israel las palabras que tú
hablas en tu más secreta cámara.
13 Y él dijo: Id, y mirad dónde está, para que yo envíe á tomarlo. Y fuéle
dicho: He aquí él está en Dothán.
14 Entonces envió el rey allá gente de á caballo, y carros, y un grande
ejército, los cuales vinieron de noche, y cercaron la ciudad.
15 Y levantándose de mañana el que servía al varón de Dios, para salir, he aquí
el ejército que tenía cercada la ciudad, con gente de á caballo y carros.
Entonces su criado le dijo: ¡Ah, señor mío! ¿qué haremos?
16 Y él le dijo: No hayas miedo: porque más son los que están con nosotros que
los que están con ellos.
17 Y oró Eliseo, y dijo: Ruégote, oh Jehová, que abras sus ojos para que vea.
Entonces Jehová abrió los ojos del mozo, y miró: y he aquí que el monte estaba
lleno de gente de á caballo, y de carros de fuego alrededor de Eliseo.
18 Y luego que los Siros descendieron á él, oró Eliseo á Jehová, y dijo: Ruégote
que hieras á esta gente con ceguedad. E hiriólos con ceguedad, conforme al dicho
de Eliseo.
19 Después les dijo Eliseo: No es este el camino, ni es esta la ciudad;
seguidme, que yo os guiaré al hombre que buscáis. Y guiólos á Samaria.
20 Y así que llegaron á Samaria, dijo Eliseo: Jehová, abre los ojos de éstos,
para que vean. Y Jehová abrió sus ojos, y miraron, y halláronse en medio de
Samaria.
21 Y cuando el rey de Israel los hubo visto, dijo á Eliseo: ¿Herirélos, padre
mío?
22 Y él le respondió: No los hieras; ¿herirías tú á los que tomaste cautivos con
tu espada y con tu arco? Pon delante de ellos pan y agua, para que coman y
beban, y se vuelvan á sus señores.
23 Entonces les fué aparejada grande comida: y como hubieron comido y bebido,
enviólos, y ellos se volvieron á su señor. Y nunca más vinieron cuadrillas de
Siria á la tierra de Israel.
24 Después de esto aconteció, que Ben-adad rey de Siria juntó todo su ejército,
y subió, y puso cerco á Samaria.
25 Y hubo grande hambre en Samaria, teniendo ellos cerco sobre ella; tanto, que
la cabeza de un asno era vendida por ochenta piezas de plata, y la cuarta de un
cabo de estiércol de palomas por cinco piezas de plata.
26 Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le dió voces, y dijo:
Salva, rey señor mío.
27 Y él dijo: Si no te salva Jehová, ¿de dónde te tengo de salvar yo? ¿del
alfolí, ó del lagar?
28 Y díjole el rey: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Esta mujer me dijo: Da acá tu
hijo, y comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío.
29 Cocimos pues mi hijo, y le comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu
hijo, y comámoslo. Mas ella ha escondido su hijo.
30 Y como el rey oyó las palabras de aquella mujer, rasgó sus vestidos, y pasó
así por el muro: y llegó á ver el pueblo el saco que traía interiormente sobre
su carne.
31 Y él dijo: Así me haga Dios, y así me añada, si la cabeza de Eliseo hijo de
Saphat quedare sobre él hoy.
32 Estaba á la sazón Eliseo sentado en su casa, y con él estaban sentados los
ancianos: y el rey envió á él un hombre. Mas antes que el mensajero viniese á
él, dijo él á los ancianos: ¿No habéis visto como este hijo del homicida me
envía á quitar la cabeza? Mirad pues, y cuando viniere el mensajero, cerrad la
puerta, é impedidle la entrada: ¿no viene tras él el ruido de los pies de su
amo?
33 Aun estaba él hablando con ellos, y he aquí el mensajero que descendía á él;
y dijo: Ciertamente este mal de Jehová viene. ¿Para qué tengo de esperar más á
Jehová?
2 Reyes 7
1 DIJO entonces Eliseo: Oid palabra de Jehová: Así dijo Jehová: Mañana á estas
horas valdrá el seah de flor de harina un siclo, y dos seah de cebada un siclo,
á la puerta de Samaria.
2 Y un príncipe sobre cuya mano el rey se apoyaba, respondió al varón de Dios, y
dijo: Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así? Y él dijo:
He aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello.
3 Y había cuatro hombres leprosos á la entrada de la puerta, los cuales dijeron
el uno al otro: ¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos?
4 Si tratáremos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad
moriremos en ella; y si nos quedamos aquí, también moriremos. Vamos pues ahora,
y pasémonos al ejército de los Siros: si ellos nos dieren la vida, viviremos; y
si nos dieren la muerte, moriremos.
5 Levantáronse pues en el principio de la noche, para irse al campo de los
Siros; y llegando á las primeras estancias de los Siros, no había allí hombre.
6 Porque el Señor había hecho que en el campo de los Siros se oyese estruendo de
carros, ruido de caballos, y estrépito de grande ejército; y dijéronse los unos
á los otros: He aquí el rey de Israel ha pagado contra nosotros á los reyes de
los Heteos, y á los reyes de los Egipcios, para que vengan contra nosotros.
7 Y así se habían levantado y huído al principio de la noche, dejando sus
tiendas, sus caballos, sus asnos, y el campo como se estaba; y habían huído por
salvar las vidas.
8 Y como los leprosos llegaron á las primeras estancias, entráronse en una
tienda, y comieron y bebieron, y tomaron de allí plata, y oro, y vestido, y
fueron, y escondiéronlo: y vueltos, entraron en otra tienda, y de allí también
tomaron, y fueron, y escondieron.
9 Y dijéronse el uno al otro: No hacemos bien: hoy es día de buena nueva, y
nosotros callamos: y si esperamos hasta la luz de la mañana, nos alcanzará la
maldad. Vamos pues ahora, entremos, y demos la nueva en casa del rey.
10 Y vinieron, y dieron voces á los guardas de la puerta de la ciudad, y
declaráronles, diciendo: Nosotros fuimos al campo de los Siros, y he aquí que no
había allí hombre, ni voz de hombre, sino caballos atados, asnos también atados,
y el campo como se estaba.
11 Y los porteros dieron voces, y declaráronlo dentro, en el palacio del rey.
12 Y levantóse el rey de noche, y dijo á sus siervos: Yo os declararé lo que nos
han hecho los Siros. Ellos saben que tenemos hambre, y hanse salido de las
tiendas y escondídose en el campo, diciendo: Cuando hubieren salido de la
ciudad, los tomaremos vivos, y entraremos en la ciudad.
13 Entonces respondió uno de sus siervos, y dijo: Tomen ahora cinco de los
caballos que han quedado en la ciudad, (porque ellos también son como toda la
multitud de Israel que ha quedado en ella; también ellos son como toda la
multitud de Israel que ha perecido;) y enviemos, y veamos qué hay.
14 Tomaron pues dos caballos de un carro, y envió el rey tras el campo de los
Siros, diciendo: Id, y ved.
15 Y ellos fueron, y siguiéronlos hasta el Jordán: y he aquí, todo el camino
estaba lleno de vestidos y enseres que los Siros habían arrojado con la premura.
Y volvieron los mensajeros, é hiciéronlo saber al rey.
16 Entonces el pueblo salió, y saquearon el campo de los Siros. Y fué vendido un
seah de flor de harina por un siclo, y dos seah de cebada por un siclo, conforme
á la palabra de Jehová.
17 Y el rey puso á la puerta a aquel príncipe sobre cuya mano él se apoyaba: y
atropellóle el pueblo á la entrada, y murió, conforme á lo que había dicho el
varón de Dios, lo que habló cuando el rey descendió á él.
18 Aconteció pues de la manera que el varón de Dios había hablado al rey,
diciendo: Dos seah de cebada por un siclo, y el seah de flor de harina será
vendido por un siclo mañana á estas horas, á la puerta de Samaria.
19 A lo cual aquel príncipe había respondido al varón de Dios, diciendo: Aunque
Jehová hiciese ventanas en el cielo, ¿pudiera ser eso? Y él dijo: He aquí tú lo
verás con tus ojos, mas no comerás de ello.
20 Y vínole así; porque el pueblo le atropelló á la entrada, y murió.
2 Reyes 8
1 Y HABLO Eliseo á aquella mujer á cuyo hijo había hecho vivir, diciendo:
Levántate, vete tú y toda tu casa á vivir donde pudieres; porque Jehová ha
llamado el hambre, la cual vendrá también sobre la tierra siete años.
2 Entonces la mujer se levantó, é hizo como el varón de Dios le dijo: y partióse
ella con su familia, y vivió en tierra de los Filisteos siete años.
3 Y como fueron pasados los siete años, la mujer volvió de la tierra de los
Filisteos: después salió para clamar al rey por su casa, y por sus tierras.
4 Y había el rey hablado con Giezi, criado del varón de Dios, diciéndole:
Ruégote que me cuentes todas las maravillas que ha hecho Eliseo.
5 Y contando él al rey cómo había hecho vivir á un muerto, he aquí la mujer, á
cuyo hijo había hecho vivir, que clamaba al rey por su casa y por sus tierras.
Entonces dijo Giezi: Rey señor mío, esta es la mujer, y este es su hijo, al cual
Eliseo hizo vivir.
6 Y preguntando el rey á la mujer, ella se lo contó. Entonces el rey le dió un
eunuco, diciéndole: Hazle volver todas las cosas que eran suyas, y todos los
frutos de la tierras desde el día que dejó el país hasta ahora.
7 Eliseo se fué luego á Damasco, y Ben-adad rey de Siria estaba enfermo, al cual
dieron aviso, diciendo: El varón de Dios ha venido aquí.
8 Y el rey dijo á Hazael: Toma en tu mano un presente, y ve á recibir al varón
de Dios, y consulta por él á Jehová, diciendo: ¿Tengo de sanar de esta
enfermedad?
9 Tomó pues Hazael en su mano un presente de todos los bienes de Damasco,
cuarenta camellos cargados, y saliólo á recibir: y llegó, y púsose delante de
él, y dijo: Tu hijo Ben-adad, rey de Siria, me ha enviado á ti, diciendo: ¿Tengo
de sanar de esta enfermedad?
10 Y Eliseo le dijo: Ve, dile: Seguramente vivirás. Empero Jehová me ha mostrado
que él ha de morir ciertamente.
11 Y el varón de Dios le volvió el rostro afirmadamente, y estúvose así una gran
pieza; y lloró el varón de Dios.
12 Entonces díjole Hazael: ¿Por qué llora mi señor? Y él respondió: Porque sé el
mal que has de hacer á los hijos de Israel: á sus fortalezas pegarás fuego, y á
sus mancebos matarás á cuchillo, y estrellarás á sus niños, y abrirás á sus
preñadas.
13 Y Hazael dijo: ¿Por qué? ¿es tu siervo perro, que hará esta gran cosa? Y
respondió Eliseo: Jehová me ha mostrado que tú has de ser rey de Siria.
14 Y él se partió de Eliseo, y vino á su señor, el cual le dijo: ¿Qué te ha
dicho Eliseo? Y él respondió: Díjome que seguramente vivirás.
15 El día siguiente tomó un paño basto, y metiólo en agua, y tendiólo sobre el
rostro de Ben-adad, y murió: y reinó Hazael en su lugar.
16 En el quinto año de Joram hijo de Achâb rey de Israel, y siendo Josaphat rey
de Judá, comenzó á reinar Joram hijo de Josaphat rey de Judá.
17 De treinta y dos años era cuando comenzó á reinar, y ocho años reinó en
Jerusalem.
18 Y anduvo en el camino de los reyes de Israel, como hizo la casa de Achâb,
porque una hija de Achâb fué su mujer; é hizo lo malo en ojos de Jehová.
19 Con todo eso, Jehová no quiso cortar á Judá, por amor de David su siervo,
como le había prometido darle lámpara de sus hijos perpetuamente.
20 En su tiempo se rebeló Edom de debajo de la mano de Judá, y pusieron rey
sobre sí.
21 Joram por tanto pasó á Seir, y todos sus carros con él: y levantándose de
noche hirió á los Idumeos, los cuales le habían cercado, y á los capitanes de
los carros: y el pueblo huyó á sus estancias.
22 Sustrájose no obstante Edom de bajo la mano de Judá, hasta hoy. Rebelóse
además Libna en el mismo tiempo.
23 Lo demás de los hechos de Joram, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito
en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
24 Y durmió Joram con sus padres, y fué sepultado con sus padres en la ciudad de
David: y reinó en lugar suyo Ochôzías, su hijo.
25 En el año doce de Joram hijo de Achâb rey de Israel, comenzó á reinar
Ochôzías hijo de Joram rey de Judá.
26 De veintidós años era Ochôzías cuando comenzó á reinar, y reinó un año en
Jerusalem. El nombre de su madre fué Athalía hija de Omri rey de Israel.
27 Y anduvo en el camino de la casa de Achâb, é hizo lo malo en ojos de Jehová,
como la casa de Achâb: porque era yerno de la casa de Achâb.
28 Y fué á la guerra con Joram hijo de Achâb á Ramoth de Galaad, contra Hazael
rey de Siria; y los Siros hirieron á Joram.
29 Y el rey Joram se volvió á Jezreel, para curarse de las heridas que los Siros
le hicieron delante de Ramoth, cuando peleó contra Hazael rey de Siria. Y
descendió Ochôzías hijo de Joram rey de Judá, á visitar á Joram hijo de Achâb en
Jezreel, porque estaba enfermo.
2 Reyes 9
1 ENTONCES el profeta Eliseo llamó á uno de los hijos de los profetas, y díjole:
Ciñe tus lomos, y toma esta alcuza de aceite en tu mano, y ve á Ramoth de
Galaad.
2 Y cuando llegares allá, verás allí á Jehú hijo de Josaphat hijo de Nimsi; y
entrando, haz que se levante de entre sus hermanos, y mételo en la recámara.
3 Toma luego la alcuza de aceite, y derrámala sobre su cabeza, y di: Así dijo
Jehová: Yo te he ungido por rey sobre Israel. Y abriendo la puerta, echa á huir,
y no esperes.
4 Fué pues el mozo, el mozo del profeta, á Ramoth de Galaad.
5 Y como él entró, he aquí los príncipes del ejército que estaban sentados. Y él
dijo: Príncipe, una palabra tengo que decirte. Y Jehú dijo: ¿A cuál de todos
nosotros? Y él dijo: A ti, príncipe.
6 Y él se levantó, y entróse en casa; y el otro derramó el aceite sobre su
cabeza, y díjole: Así dijo Jehová Dios de Israel: Yo te he ungido por rey sobre
el pueblo de Jehová, sobre Israel.
7 Y herirás la casa de Achâb tu señor, para que yo vengue la sangre de mis
siervos los profetas, y la sangre de todos los siervos de Jehová, de la mano de
Jezabel.
8 Y perecerá toda la casa de Achâb, y talaré de Achâb todo meante á la pared,
así al guardado como al desamparado en Israel.
9 Y yo pondré la casa de Achâb como la casa de Jeroboam hijo de Nabat, y como la
casa de Baasa hijo de Ahía.
10 Y á Jezabel comerán perros en el campo de Jezreel, y no habrá quien la
sepulte. En seguida abrió la puerta, y echó á huir.
11 Después salió Jehú á los siervos de su señor, y dijéronle: ¿Hay paz? ¿para
qué entró á ti aquel loco? Y él les dijo: Vosotros conocéis al hombre y sus
palabras.
12 Y ellos dijeron: Mentira; decláranoslo ahora. Y él dijo: Así y así me habló,
diciendo: Así ha dicho Jehová: Yo te he ungido por rey sobre Israel.
13 Entonces tomaron prestamente su ropa, y púsola cada uno debajo de él en un
trono alto, y tocaron corneta, y dijeron: Jehú es rey.
14 Así conjuró Jehú hijo de Josaphat hijo de Nimsi, contra Joram. (Estaba Joram
guardando á Ramoth de Galaad con todo Israel, por causa de Hazael rey de Siria.
15 Habíase empero vuelto el rey Joram á Jezreel, para curarse de las heridas que
los Siros le habían hecho, peleando contra Hazael rey de Siria.) Y Jehú dijo: Si
es vuestra voluntad, ninguno escape de la ciudad, para ir á dar las nuevas en
Jezreel.
16 Entonces Jehú cabalgó, y fuése á Jezreel, porque Joram estaba allí enfermo.
También Ochôzías rey de Judá había descendido á visitar á Joram.
17 Y el atalaya que estaba en la torre de Jezreel, vió la cuadrilla de Jehú, que
venía, y dijo: Yo veo una cuadrilla. Y Joram dijo: Toma uno de á caballo, y
envía á reconocerlos, y que les diga: ¿Hay paz?
18 Fué pues el de á caballo á reconocerlos, y dijo: El rey dice así: ¿Hay paz? Y
Jehú le dijo: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? vuélvete tras mí. El atalaya
dió luego aviso, diciendo: El mensajero llegó hasta ellos, y no vuelve.
19 Entonces envió otro de á caballo, el cual llegando á ellos, dijo: El rey dice
así: ¿Hay paz? Y Jehú respondió: ¿Qué tienes tú que ver con la paz? vuélvete
tras mí.
20 El atalaya volvió á decir: También éste llegó á ellos y no vuelve: mas el
marchar del que viene es como el marchar de Jehú hijo de Nimsi, porque viene
impetuosamente.
21 Entonces Joram dijo: Unce. Y uncido que fué su carro, salió Joram rey de
Israel, y Ochôzías rey de Judá, cada uno en su carro, y salieron á encontrar á
Jehú, al cual hallaron en la heredad de Naboth de Jezreel.
22 Y en viendo Joram á Jehú, dijo: ¿Hay paz, Jehú? Y él respondió: ¿Qué paz, con
las fornicaciones de Jezabel tu madre, y sus muchas hechicerías?
23 Entonces Joram volviendo la mano huyó, y dijo á Ochôzías: ¡Traición,
Ochôzías!
24 Mas Jehú flechó su arco, é hirió á Joram entre las espaldas, y la saeta salió
por su corazón, y cayó en su carro.
25 Dijo luego Jehú á Bidkar su capitán: Tómalo y échalo á un cabo de la heredad
de Naboth de Jezreel. Acuérdate que cuando tú y yo íbamos juntos con la gente de
Achâb su padre, Jehová pronunció esta sentencia sobre él, diciendo:
26 Que yo he visto ayer las sangres de Naboth, y las sangres de sus hijos, dijo
Jehová; y tengo de darte la paga en esta heredad, dijo Jehová. Tómale pues
ahora, y échalo en la heredad, conforme á la palabra de Jehová.
27 Y viendo esto Ochôzías rey de Judá, huyó por el camino de la casa del huerto.
Y siguiólo Jehú, diciendo: Herid también á éste en el carro. Y le hirieron á la
subida de Gur, junto á Ibleam. Y él huyó á Megiddo, y murió allí.
28 Y sus siervos le llevaron en un carro á Jerusalem, y allá le sepultaron con
sus padres, en su sepulcro en la ciudad de David.
29 En el undécimo año de Joram hijo de Achâb, comenzó á reinar Ochôzías sobre
Judá.
30 Vino después Jehú á Jezreel: y como Jezabel lo oyó, adornó sus ojos con
alcohol, y atavió su cabeza, y asomóse á una ventana.
31 Y como entraba Jehú por la puerta, ella dijo: ¿Sucedió bien á Zimri, que mató
á su señor?
32 Alzando él entonces su rostro hacia la ventana, dijo: ¿Quién es conmigo?
¿quién? Y miraron hacia él dos ó tres eunucos.
33 Y él les dijo: Echadla abajo. Y ellos la echaron: y parte de su sangre fué
salpicada en la pared, y en los caballos; y él la atropelló.
34 Entró luego, y después que comió y bebió, dijo: Id ahora á ver aquella
maldita, y sepultadla; que es hija de rey.
35 Empero cuando fueron para sepultarla, no hallaron de ella más que la
calavera, y los pies, y las palmas de las manos.
36 Y volvieron, y dijéronselo. Y él dijo: La palabra de Dios es ésta, la cual él
habló por mano de su siervo Elías Thisbita, diciendo: En la heredad de Jezreel
comerán los perros las carnes de Jezabel.
37 Y el cuerpo de Jezabel fué cual estiércol sobre la faz de la tierra en la
heredad de Jezreel; de manera que nadie pueda decir: Esta es Jezabel.
2 Reyes 10
1 Y TENIA Achâb en Samaria setenta hijos; y escribió letras Jehú, y enviólas á
Samaria á los principales de Jezreel, á los ancianos y á los ayos de Achâb,
diciendo:
2 Luego en llegando estas letras á vosotros lo que tenéis los hijos de vuestro
señor, y los que tenéis carros y gente de á caballo, la ciudad pertrechada, y
las armas,
3 Mirad cuál es el mejor y él más recto de los hijos de vuestro señor, y ponedlo
en el trono de su padre, y pelead por la casa de vuestro señor.
4 Mas ellos tuvieron gran temor, y dijeron: He aquí dos reyes no pudieron
resistirle, ¿cómo le resistiremos nosotros?
5 Y el mayordomo, y el presidente de la ciudad, y los ancianos, y los ayos,
enviaron á decir á Jehú: Siervos tuyos somos, y haremos todo lo que nos
mandares: no elegiremos por rey á ninguno; tú harás lo que bien te pareciere.
6 El entonces les escribió la segunda vez diciendo: Si sois míos, y queréis
obedecerme, tomad las cabezas de los varones hijos de vuestro señor, y venid
mañana á estas horas á mí á Jezreel. Y los hijos del rey, setenta varones,
estaban con los principales de la ciudad, que los criaban.
7 Y como las letras llegaron á ellos, tomaron á los hijos del rey, y degollaron
setenta varones, y pusieron sus cabezas en canastillos, y enviáronselas á
Jezreel.
8 Y vino un mensajero que le dió las nuevas, diciendo: Traído han las cabezas de
los hijos del rey. Y él le dijo: Ponedlas en dos montones á la entrada de la
puerta hasta la mañana.
9 Venida la mañana, salió él, y estando en pie dijo á todo el pueblo: Vosotros
sois justos: he aquí yo he conspirado contra mi señor, y lo he muerto: ¿mas
quién ha muerto á todos estos?
10 Sabed ahora que de la palabra de Jehová que habló sobre la casa de Achâb,
nada caerá en tierra: y que Jehová ha hecho lo que dijo por su siervo Elías.
11 Mató entonces Jehú á todos los que habían quedado de la casa de Achâb en
Jezreel, y á todos sus príncipes, y á todos sus familiares, y á sus sacerdotes,
que no le quedó ninguno.
12 Y levantóse de allí, y vino á Samaria; y llegando él en el camino á una casa
de esquileo de pastores,
13 Halló allí á los hermanos de Ochôzías rey de Judá, y díjoles: ¿Quién sois
vosotros? Y ellos dijeron: Somos hermanos de Ochôzías, y hemos venido á saludar
á los hijos del rey, y á los hijos de la reina.
14 Entonces él dijo: Prendedlos vivos. Y después que los tomaron vivos,
degolláronlos junto al pozo de la casa de esquileo, cuarenta y dos varones, sin
dejar ninguno de ellos.
15 Partiéndose luego de allí encontróse con Jonadab hijo de Rechâb; y después
que lo hubo saludado, díjole: ¿Es recto tu corazón, como el mío es recto con el
tuyo? Y Jonadab dijo: Lo es. Pues que lo es, dame la mano. Y él le dió su mano.
Hízolo luego subir consigo en el carro.
16 Y díjole: Ven conmigo, y verás mi celo por Jehová. Pusiéronlo pues en su
carro.
17 Y luego que hubo Jehú llegado á Samaria, mató á todos los que habían quedado
de Achâb en Samaria, hasta extirparlos, conforme á la palabra de Jehová, que
había hablado por Elías.
18 Y juntó Jehú todo el pueblo, y díjoles: Achâb sirvió poco á Baal; mas Jehú lo
servirá mucho.
19 Llamadme pues luego á todos los profetas de Baal, á todos sus siervos, y á
todos sus sacerdotes; que no falte uno, porque tengo un gran sacrifico para
Baal; cualquiera que faltare, no vivirá. Esto hacía Jehú con astucia, para
destruir á los que honraban á Baal.
20 Y dijo Jehú: Santificad un día solemne á Baal. Y ellos convocaron.
21 Y envió Jehú por todo Israel, y vinieron todos los siervos de Baal, que no
faltó ninguno que no viniese. Y entraron en el templo de Baal, y el templo de
Baal se llenó de cabo á cabo.
22 Entonces dijo al que tenía el cargo de las vestiduras: Saca vestiduras para
todos lo siervos de Baal. Y él les sacó vestimentas.
23 Y entró Jehú con Jonadab hijo de Rechâb en el templo de Baal, y dijo á los
siervos de Baal: Mirad y ved que por dicha no haya aquí entre vosotros alguno de
los siervos de Jehová, sino solos los siervos de Baal.
24 Y como ellos entraron para hacer sacrificios y holocaustos, Jehú puso fuera
ochenta hombres, y díjoles: Cualquiera que dejare vivo alguno de aquellos
hombres que yo he puesto en vuestras manos, su vida será por la del otro.
25 Y después que acabaron ellos de hacer el holocausto, Jehú dijo á los de su
guardia y á los capitanes: Entrad, y matadlos; que no escape ninguno. Y los
hirieron á cuchillo: y dejáronlos tendidos los de la guardia y los capitanes, y
fueron hasta la ciudad del templo de Baal.
26 Y sacaron las estatuas de la casa de Baal, y quemáronlas.
27 Y quebraron la estatua de Baal, y derribaron la casa de Baal, é hiciéronla
necesaria, hasta hoy.
28 Así extinguió Jehú á Baal de Israel.
29 Con todo eso Jehú no se apartó de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, que
hizo pecar á Israel; á saber, de en pos de los becerros de oro que estaban en
Beth-el y en Dan.
30 Y Jehová dijo á Jehú: Por cuanto has hecho bien ejecutando lo recto delante
de mis ojos, é hiciste á la casa de Achâb conforme á todo lo que estaba en mi
corazón, tus hijos se sentarán en el trono de Israel hasta la cuarta generación.
31 Mas Jehú no cuidó de andar en la ley de Jehová Dios de Israel con todo su
corazón, ni se apartó de los pecados de Jeroboam, el que había hecho pecar á
Israel.
32 En aquellos días comenzó Jehová á talar en Israel: é hiriólos Hazael en todos
los términos de Israel,
33 Desde el Jordán al nacimiento del sol, toda la tierra de Galaad, de Gad, de
Rubén, y de Manasés, desde Aroer que está junto al arroyo de Arnón, á Galaad y á
Basán.
34 Lo demás de los hechos de Jehú, y todas las cosas que hizo, y toda su
valentía, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
35 Y durmió Jehú con sus padres, y sepultáronlo en Samaria: y reinó en su lugar
Joachâz su hijo.
36 El tiempo que reinó Jehú sobre Israel en Samaria, fué veintiocho años.
2 Reyes 11
1 Y ATHALIA madre de Ochôzías, viendo que su hijo era muerto, levantóse, y
destruyó toda la simiente real.
2 Pero tomando Josaba hija del rey Joram, hermana de Ochôzías, á Joas hijo de
Ochôzías, sacólo furtivamente de entre los hijos del rey, que se mataban, y
ocultólo de delante de Athalía, á él y á su ama, en la cámara de las camas, y
así no lo mataron.
3 Y estuvo con ella escondido en la casa de Jehová seis años: y Athalía fué
reina sobre el país.
4 Mas al séptimo año envió Joiada, y tomó centuriones, capitanes, y gente de la
guardia, y metiólos consigo en la casa de Jehová: é hizo con ellos liga,
juramentándolos en la casa de Jehová; y mostróles al hijo del rey.
5 Y mandóles, diciendo: Esto es lo que habéis de hacer: la tercera parte de
vosotros, los que entrarán el sábado, tendrán la guardia de la casa del rey;
6 Y la otra tercera parte estará á la puerta del sur, y la otra tercera parte á
la puerta del postigo de los de la guardia: así guardaréis la casa, para que no
sea allanada.
7 Y las dos partes de vosotros, es á saber, todos los que salen el sábado,
tendréis la guarda de la casa de Jehová junto al rey.
8 Y estaréis alrededor del rey de todas partes, teniendo cada uno sus armas en
las manos, y cualquiera que entrare dentro de estos órdenes, sea muerto. Y
habéis de estar con el rey cuando saliere, y cuando entrare.
9 Los centuriones pues, hicieron todo como el sacerdote Joiada les mandó: y
tomando cada uno los suyos, es á saber, los que habían de entrar el sábado, y
los que habían salido el sábado, viniéronse á Joiada el sacerdote.
10 Y el sacerdote dió á los centuriones las picas y los escudos que habían sido
del rey David, que estaban en la casa de Jehová.
11 Y los de la guardia se pusieron en orden, teniendo cada uno sus armas en sus
manos, desde el lado derecho de la casa hasta el lado izquierdo, junto al altar
y el templo, en derredor del rey.
12 Sacando luego Joiada al hijo del rey, púsole la corona y el testimonio, é
hiciéronle rey ungiéndole; y batiendo las manos dijeron: ¡Viva el rey!
13 Y oyendo Athalía el estruendo del pueblo que corría, entró al pueblo en el
templo de Jehová;
14 Y como miró, he aquí el rey que estaba junto á la columna, conforme á la
costumbre, y los príncipes y los trompetas junto al rey; y que todo el pueblo
del país hacía alegrías, y que tocaban las trompetas. Entonces Athalía, rasgando
sus vestidos, clamó á voz en grito: ¡Traición, traición!
15 Mas el sacerdote Joiada mandó á los centuriones que gobernaban el ejército, y
díjoles: Sacadla fuera del recinto del templo, y al que la siguiere, matadlo á
cuchillo. (Porque el sacerdote dijo que no la matasen en el templo de Jehová.)
16 Diéronle pues lugar, y como iba el camino por donde entran los de á caballo á
la casa del rey, allí la mataron.
17 Entonces Joiada hizo alianza entre Jehová y el rey y el pueblo, que serían
pueblo de Jehová: y asimismo entre el rey y el pueblo.
18 Y todo el pueblo de la tierra entró en el templo de Baal, y derribáronlo:
asimismo despedazaron enteramente sus altares y sus imágenes, y mataron á Mathán
sacerdote de Baal delante de los altares. Y el sacerdote puso guarnición sobre
la casa de Jehová.
19 Después tomó los centuriones, y capitanes, y los de la guardia, y á todo el
pueblo de la tierra, y llevaron al rey desde la casa de Jehová, y vinieron por
el camino de la puerta de los de la guardia á la casa del rey; y sentóse el rey
sobre el trono de los reyes.
20 Y todo el pueblo de la tierra hizo alegrías, y la ciudad estuvo en reposo,
habiendo sido Athalía muerta á cuchillo junto á la casa del rey.
21 Era Joas de siete años cuando comenzó á reinar.
2 Reyes 12
1 EN el séptimo año de Jehú comenzó á reinar Joas, y reinó cuarenta años en
Jerusalem. El nombre de su madre fué Sibia, de Beer-seba.
2 Y Joas hizo lo recto en ojos de Jehová todo el tiempo que le dirigió el
sacerdote Joiada.
3 Con todo eso los altos no se quitaron; que aún sacrificaba y quemaba el pueblo
perfumes en los altos.
4 Y Joas dijo á los sacerdotes: Todo el dinero de las santificaciones que se
suele traer á la casa de Jehová, el dinero de los que pasan en cuenta, el dinero
por las personas, cada cual según su tasa, y todo el dinero que cada uno de su
propia voluntad mete en la casa de Jehová,
5 Recíbanlo los sacerdotes, cada uno de sus familiares, y reparen los portillos
del templo donde quiera que se hallare abertura.
6 Pero el año veintitrés del rey Joas, no habían aún reparado los sacerdotes las
aberturas del templo.
7 Llamando entonces el rey Joas al pontífice Joiada y á los sacerdotes, díjoles:
¿Por qué no reparáis las aberturas del templo? Ahora pues, no toméis más el
dinero de vuestros familiares, sino dadlo para reparar las roturas del templo.
8 Y los sacerdotes consintieron en no tomar más dinero del pueblo, ni tener
cargo de reparar las aberturas del templo.
9 Mas el pontífice Joiada tomó un arca, é hízole en la tapa un agujero, y púsola
junto al altar, á la mano derecha como se entra en le templo de Jehová; y los
sacerdotes que guardaban la puerta, ponían allí todo el dinero que se metía en
la casa de Jehová.
10 Y cuando veían que había mucho dinero en el arca, venía el notario del rey y
el gran sacerdote, y contaban el dinero que hallaban en el templo de Jehová, y
guardábanlo.
11 Y daban el dinero suficiente en mano de los que hacían la obra, y de los que
tenían el cargo de la casa de Jehová; y ellos lo expendían en pagar los
carpinteros y maestros que reparaban la casa de Jehová,
12 Y los albañiles y canteros; y en comprar la madera y piedra de cantería para
reparar las aberturas de la casa de Jehová; y en todo lo que se gastaba en la
casa para repararla.
13 Mas de aquel dinero que se traía á la casa de Jehová, no se hacían tazas de
plata, ni salterios, ni jofainas, ni trompetas; ni ningún otro vaso de oro ni de
plata se hacía para el templo de Jehová:
14 Porque lo daban á los que hacían la obra, y con él reparaban la casa de
Jehová.
15 Y no se tomaba en cuenta á los hombres en cuyas manos el dinero era
entregado, para que ellos lo diesen á los que hacían la obra: porque lo hacían
ellos fielmente.
16 El dinero por el delito, y el dinero por los pecados, no se metía en la casa
de Jehová; porque era de los sacerdotes.
17 Entonces subió Hazael rey de Siria, y peleó contra Gath, y tomóla: y puso
Hazael su rostro para subir contra Jerusalem;
18 Por lo que tomó Joas rey de Judá todas las ofrendas que había dedicado
Josaphat, y Joram y Ochôzías sus padres, reyes de Judá, y las que él había
dedicado, y todo el oro que se halló en los tesoros de la casa de Jehová, y en
la casa del rey, y enviólo á Hazael rey de Siria: y él se partió de Jerusalem.
19 Lo demás de los hechos de Joas, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito
en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
20 Y levantáronse sus siervos, y conspiraron en conjuración, y mataron á Joas en
la casa de Millo, descendiendo él á Silla;
21 Pues Josachâr hijo de Simaath, y Jozabad hijo de Somer, sus siervos,
hiriéronle, y murió. Y sepultáronle con sus padres en la ciudad de David, y
reinó en su lugar Amasías su hijo.
2 Reyes 13
1 EN el año veintitrés de Joas hijo de Ochôzías, rey de Judá, comenzó á reinar
Joachâz hijo de Jehú sobre Israel en Samaria; y reinó diecisiete años.
2 E hizo lo malo en ojos de Jehová, y siguió los pecados de Jeroboam hijo de
Nabat, el que hizo pecar á Israel; y no se apartó de ellos.
3 Y encendióse el furor de Jehová contra Israel, y entrególos en mano de Hazael
rey de Siria, y en mano de Ben-adad hijo de Hazael, por largo tiempo.
4 Mas Joachâz oró á la faz de Jehová, y Jehová lo oyó: porque miró la aflicción
de Israel, pues el rey de Siria los afligía.
5 (Y dió Jehová salvador á Israel, y salieron de bajo la mano de los Siros; y
habitaron los hijos de Israel en sus estancias, como antes.
6 Con todo eso no se apartaron de los pecados de la casa de Jeroboam, el que
hizo pecar á Israel: en ellos anduvieron; y también el bosque permaneció en
Samaria.)
7 Porque no le había quedado gente á Joachâz, sino cincuenta hombres de á
caballo, y diez carros, y diez mil hombres de á pié; pues el rey de Siria los
había destruído, y los había puesto como polvo para hollar.
8 Lo demás de los hechos de Joachâz, y todo lo que hizo, y sus valentías, ¿no
está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
9 Y durmió Joachâz con sus padres, y sepultáronlo en Samaria: y reinó en su
lugar Joas su hijo.
10 El año treinta y siete de Joas rey de Judá, comenzó á reinar Joas hijo de
Joachâz sobre Israel en Samaria; y reinó dieciséis años.
11 E hizo lo malo en ojos de Jehová: no se apartó de todos los pecados de
Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel; en ellos anduvo.
12 Lo demás de los hechos de Joas, y todas las cosas que hizo, y su esfuerzo con
que guerreó contra Amasías rey de Judá, ¿no está escrito en el libro de las
crónicas de los reyes de Israel?
13 Y durmió Joas con sus padres, y sentóse Jeroboam sobre su trono: y Joas fué
sepultado en Samaria con los reyes de Israel.
14 Estaba Eliseo enfermo de aquella su enfermedad de que murió. Y descendió á él
Joas rey de Israel, y llorando delante de él, dijo: ¡Padre mío, padre mío, carro
de Israel y su gente de á caballo!
15 Y díjole Eliseo: Toma un arco y unas saetas. Tomóse él entonces un arco y
unas saetas.
16 Y dijo Eliseo al rey de Israel: Pon tu mano sobre el arco. Y puso él su mano
sobre el arco. Entonces puso Eliseo sus manos sobre las manos del rey,
17 Y dijo: Abre la ventana de hacia el oriente. Y como él la abrió dijo Eliseo:
Tira. Y tirando él, dijo Eliseo: Saeta de salud de Jehová, y saeta de salud
contra Siria: porque herirás á los Siros en Aphec, hasta consumirlos.
18 Y tornóle á decir: Toma las saetas. Y luego que el rey de Israel las hubo
tomado, díjole: Hiere la tierra. Y él hirió tres veces, y cesó.
19 Entonces el varón de Dios, enojado con él, le dijo: A herir cinco ó seis
veces, herirías á Siria, hasta no quedar ninguno: empero ahora tres veces
herirás á Siria.
20 Y murió Eliseo, y sepultáronlo. Entrado el año vinieron partidas de Moabitas
á la tierra.
21 Y aconteció que al sepultar unos un hombre, súbitamente vieron una partida, y
arrojaron al hombre en el sepulcro de Eliseo: y cuando llegó á tocar el muerto
los huesos de Eliseo, revivió, y levantóse sobre sus pies.
22 Hazael pues, rey de Siria, afligió á Israel todo el tiempo de Joachâz.
23 Mas Jehová tuvo misericordia de ellos, y compadecióse de ellos, y mirólos,
por amor de su pacto con Abraham, Isaac y Jacob; y no quiso destruirlos ni
echarlos de delante de sí hasta ahora.
24 Y murió Hazael rey de Siria, y reinó en su lugar Ben-adad su hijo.
25 Y volvió Joas hijo de Joachâz, y tomó de mano de Ben-adad hijo de Hazael, las
ciudades que él había tomado de mano de Joachâz su padre en guerra. Tres veces
lo batió Joas, y restituyó las ciudades á Israel.
2 Reyes 14
1 EN el año segundo de Joas hijo de Joachâz rey de Israel, comenzó á reinar
Amasías hijo de Joas rey de Judá.
2 Cuando comenzó á reinar era de veinticinco años, y veintinueve años reinó en
Jerusalem: el nombre de su madre fué Joaddan, de Jerusalem.
3 Y él hizo lo recto en ojos de Jehová, aunque no como David su padre: hizo
conforme á todas las cosas que había hecho Joas su padre.
4 Con todo eso los altos no fueron quitados; que el pueblo aun sacrificaba y
quemaba perfumes en los altos.
5 Y luego que el reino fué confirmado en su mano, hirió á sus siervos, los que
habían muerto al rey su padre.
6 Mas no mató á los hijos de los que le mataron, conforme á lo que está escrito
en el libro de la ley de Moisés, donde Jehová mandó, diciendo: No matarán á los
padres por los hijos, ni á los hijos por los padres: mas cada uno morirá por su
pecado.
7 Este hirió asimismo diez mil Idumeos en el valle de las Salinas, y tomó á Sela
por guerra, y llamóla Jocteel, hasta hoy.
8 Entonces Amasías envió embajadores á Joas, hijo de Joachâz hijo de Jehú, rey
de Israel, diciendo: Ven, y veámonos de rostro.
9 Y Joas rey de Israel envió á Amasías rey de Judá esta respuesta: El cardillo
que está en el Líbano envió á decir al cedro que está en el Líbano: Da tu hija
por mujer á mi hijo. Y pasaron las bestias fieras que están en el Líbano, y
hollaron el cardillo.
10 Ciertamente has herido á Edom, y tu corazón te ha envanecido: gloríate pues,
mas estáte en tu casa. ¿Y por qué te entrometerás en un mal, para que caigas tú,
y Judá contigo?
11 Mas Amasías no dió oídos; por lo que subió Joas rey de Israel, y viéronse de
rostro él y Amasías rey de Judá, en Beth-semes, que es de Judá.
12 Y Judá cayó delante de Israel, y huyeron cada uno á sus estancias.
13 Además Joas rey de Israel tomó á Amasías rey de Judá, hijo de Joas hijo de
Ochôzías, en Beth-semes: y vino á Jerusalem, y rompió el muro de Jerusalem desde
la puerta de Ephraim hasta la puerta de la esquina, cuatrocientos codos.
14 Y tomó todo el oro y la plata, y todos los vasos que fueron hallados en la
casa de Jehová, y en los tesoros de la casa del rey, y los hijos en rehenes, y
volvióse á Samaria.
15 Lo demás de los hechos de Joas que ejecutó, y sus hazañas, y cómo peleó
contra Amasías rey de Judá, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los
reyes de Israel?
16 Y durmió Joas con sus padres, y fué sepultado en Samaria con los reyes de
Israel; y reinó en su lugar Jeroboam su hijo.
17 Y Amasías hijo de Joas rey de Judá, vivió después de la muerte de Joas hijo
de Joachâz rey de Israel, quince años.
18 Lo demás de los hechos de Amasías, ¿no está escrito en el libro de las
crónicas de los reyes de Judá?
19 E hicieron conspiración contra él en Jerusalem, y él huyó á Lachîs; mas
enviaron tras él á Lachîs, y allá lo mataron.
20 Trajéronlo luego sobre caballos, y sepultáronlo en Jerusalem con sus padres,
en la ciudad de David.
21 Entonces todo el pueblo de Judá tomó á Azarías, que era de diez y seis años,
é hiciéronlo rey en lugar de Amasías su padre.
22 Edificó él á Elath, y la restituyó á Judá, después que el rey durmió con sus
padres.
23 El año quince de Amasías hijo de Joas rey de Judá, comenzó á reinar Jeroboam
hijo de Joas sobre Israel en Samaria; y reinó cuarenta y un años.
24 E hizo lo malo en ojos de Jehová, y no se apartó de todos los pecados de
Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel.
25 El restituyó los términos de Israel desde la entrada de Amath hasta la mar de
la llanura, conforme á la palabra de Jehová Dios de Israel, la cual había él
hablado por su siervo Jonás hijo de Amittai, profeta que fué de Gath-hepher.
26 Por cuanto Jehová miró la muy amarga aflicción de Israel; que no había
guardado ni desamparado, ni quien diese ayuda á Israel;
27 Y Jehová no había determinado raer el nombre de Israel de debajo del cielo:
por tanto, los salvó por mano de Jeroboam hijo de Joas.
28 Y lo demás de los hechos de Jeroboam, y todas las cosas que hizo, y su
valentía, y todas las guerras que hizo, y cómo restituyó á Judá en Israel á
Damasco y á Hamath, ¿no está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de
Israel?
29 Y durmió Jeroboam con sus padres, los reyes de Israel, y reinó en su lugar
Zachârías su hijo.
2 Reyes 15
1 EN el año veintisiete de Jeroboam, rey de Israel, comenzó á reinar Azarías
hijo de Amasías rey de Judá.
2 Cuando comenzó á reinar era de dieciséis años, y cincuenta y dos años reinó en
Jerusalem; el nombre de su madre fué Jecolía, de Jerusalem.
3 E hizo lo recto en ojos de Jehová, conforme á todas las cosas que su padre
Amasías había hecho.
4 Con todo eso los altos no se quitaron; que el pueblo sacrificaba aún y quemaba
perfumes en los altos.
5 Mas Jehová hirió al rey con lepra, y fué leproso hasta el día de su muerte, y
habitó en casa separada, y Jotham hijo del rey tenía el cargo del palacio,
gobernando al pueblo de la tierra.
6 Lo demás de los hechos de Azarías, y todas las cosas que hizo, ¿no está
escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
7 Y durmió Azarías con sus padres, y sepultáronlo con sus padres en la ciudad de
David: y reinó en su lugar Jotham su hijo.
8 En el año treinta y ocho de Azarías rey de Judá, reinó Zachârías hijo de
Jeroboam sobre Israel seis meses.
9 E hizo lo malo en ojos de Jehová, como habían hecho sus padres: no se apartó
de los pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel.
10 Contra él se conjuró Sallum hijo de Jabes, y lo hirió en presencia de su
pueblo, y matólo, y reinó en su lugar.
11 Lo demás de los hechos de Zachârías, he aquí está escrito en el libro de las
crónicas de los reyes de Israel.
12 Y esta fué la palabra de Jehová que había hablado á Jehú, diciendo: Tus hijos
hasta la cuarta generación se sentarán en el trono de Israel. Y fué así.
13 Sallum hijo de Jabes comenzó á reinar en el año treinta y nueve de Uzzía rey
de Judá, y reinó el tiempo de un mes en Samaria;
14 Pues subió Manahem hijo de Gadi, de Thirsa, y vino á Samaria, é hirió á
Sallum hijo de Jabes en Samaria, y matólo, y reinó en su lugar.
15 Lo demás de los hechos de Sallum, y su conjuración con que conspiró, he aquí
está escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
16 Entonces hirió Manahem á Tiphsa, y á todos los que estaban en ella, y también
sus términos desde Thirsa; é hirióla porque no le habían abierto; y abrió á
todas sus preñadas.
17 En el año treinta y nueve de Azarías rey de Judá, reinó Manahem hijo de Gadi
sobre Israel diez años, en Samaria.
18 E hizo lo malo en ojos de Jehová: no se apartó en todo su tiempo de los
pecados de Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel.
19 Y vino Phul rey de Asiria á la tierra; y dió Manahem á Phul mil talentos de
plata porque le ayudara á confirmarse en el reino.
20 E impuso Manahem este dinero sobre Israel, sobre todos los poderosos y
opulentos: de cada uno cincuenta siclos de plata, para dar al rey de Asiria, y
el rey de Asiria se volvió, y no se detuvo allí en la tierra.
21 Lo demás de los hechos de Manahem, y todas las cosas que hizo, ¿no está
escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel?
22 Y durmió Manahem con sus padres, y reinó en su lugar Pekaía su hijo.
23 En el año cincuenta de Azarías rey de Judá, reinó Pekaía hijo de Manahem
sobre Israel en Samaria, dos años.
24 E hizo lo malo en ojos de Jehová: no se apartó de los pecados de Jeroboam
hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel.
25 Y conspiró contra él Peka hijo de Remalías, capitán suyo, é hiriólo en
Samaria, en el palacio de la casa real, en compañía de Argob y de Ariph, y con
cincuenta hombres de los hijos de los Galaaditas; y matólo, y reinó en su lugar.
26 Lo demás de los hechos de Pekaía, y todas las cosas que hizo, he aquí está
escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
27 En el año cincuenta y dos de Azarías rey de Judá, reinó Peka hijo de Remalías
sobre Israel en Samaria; y reinó veinte años.
28 E hizo lo malo en ojos de Jehová; no se apartó de los pecados de Jeroboam
hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel.
29 En los días de Peka rey de Israel, vino Tiglath-pileser rey de los Asirios, y
tomó á Ahión, Abel-beth-maachâ, y Janoa, y Cedes, y Asor, y Galaad, y Galilea, y
toda la tierra de Nephtalí; y trasportólos á Asiria.
30 Y Oseas hijo de Ela hizo conjuración contra Peka hijo de Remalías, é hiriólo,
y matólo, y reinó en su lugar, á los veinte años de Jotham hijo de Uzzía.
31 Lo demás de los hechos de Peka, y todo lo que hizo, he aquí está escrito en
el libro de las crónicas de los reyes de Israel.
32 En el segundo año de Peka hijo de Remalías rey de Israel, comenzó á reinar
Jotham hijo de Uzzía rey de Judá.
33 Cuando comenzó á reinar era de veinticinco años, y reinó dieciséis años en
Jerusalem. El nombre de su madre fué Jerusa hija de Sadoc.
34 Y él hizo lo recto en ojos de Jehová; hizo conforme á todas las cosas que
había hecho su padre Uzzía.
35 Con todo eso los altos no fueron quitados; que el pueblo sacrificaba aún, y
quemaba perfumes en los altos. Edificó él la puerta más alta de la casa de
Jehová.
36 Lo demás de los hechos de Jotham, y todas las cosas que hizo, ¿no está
escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
37 En aquel tiempo comenzó Jehová á enviar contra Judá á Resín rey de Siria, y á
Peka hijo de Remalías.
38 Y durmió Jotham con sus padres, y fué sepultado con sus padres en la ciudad
de David su padre: y reinó en su lugar Achâz su hijo.
2 Reyes 16
1 EN el año diecisiete de Peka hijo de Remalías, comenzó á reinar Achâz hijo de
Jotham rey de Judá.
2 Cuando comenzó á reinar Achâz, era de veinte años, y reinó en Jerusalem
dieciséis años: y no hizo lo recto en ojos de Jehová su Dios, como David su
padre;
3 Antes anduvo en el camino de los reyes de Israel, y aun hizo pasar por el
fuego á su hijo, según las abominaciones de las gentes que Jehová echó de
delante de los hijos de Israel.
4 Asimismo sacrificó, y quemó perfumes en los altos, y sobre los collados, y
debajo de todo árbol umbroso.
5 Entonces Resín rey de Siria, y Peka hijo de Remalías rey de Israel, subieron á
Jerusalem para hacer guerra, y cercar á Achâz; mas no pudieron tomarla.
6 En aquel tiempo Resín rey de Siria restituyó Elath á Siria, y echó á los
Judíos de Elath; y los Siros vinieron á Elath, y habitaron allí hasta hoy.
7 Entonces Achâz envió embajadores á Tiglath-pileser rey de Asiria, diciendo: Yo
soy tu siervo y tu hijo: sube, y defiéndeme de mano del rey de Siria, y de mano
del rey de Israel, que se han levantado contra mí.
8 Y tomando Achâz la plata y el oro que se halló en la casa de Jehová, y en los
tesoros de la casa real, envió al rey de Asiria un presente.
9 Y atendióle el rey de Asiria; pues subió el rey de Asiria contra Damasco, y
tomóla, y trasportó los moradores á Kir, y mató á Resín.
10 Y fué el rey Achâz á encontrar á Tiglath-pileser rey de Asiria en Damasco; y
visto que hubo el rey Achâz el altar que estaba en Damasco, envió á Urías
sacerdote el diseño y la descripción del altar, conforme á toda su hechura.
11 Y Urías el sacerdote edificó el altar; conforme á todo lo que el rey Achâz
había enviado de Damasco, así lo hizo el sacerdote Urías, entre tanto que el rey
Achâz venía de Damasco.
12 Y luego que vino el rey de Damasco, y hubo visto el altar, acercóse el rey á
él, y sacrificó en él;
13 Y encendió su holocausto, y su presente, y derramó sus libaciones, y esparció
la sangre de sus pacíficos junto al altar.
14 Y el altar de bronce que estaba delante de Jehová, hízolo acercar delante de
la frontera de la casa, entre el altar y el templo de Jehová, y púsolo al lado
del altar hacia el aquilón.
15 Y mandó el rey Achâz al sacerdote Urías, diciendo: En el gran altar
encenderás el holocausto de la mañana y el presente de la tarde, y el holocausto
del rey y su presente, y asimismo el holocausto de todo el pueblo de la tierra y
su presente y sus libaciones: y esparcirás sobre él toda la sangre de
holocausto, y toda la sangre de sacrificio: y el altar de bronce será mío para
preguntar en él.
16 E hizo el sacerdote Urías conforme á todas las cosas que el rey Achâz le
mandó.
17 Y cortó el rey Achâz las cintas de las basas, y quitóles las fuentes; quitó
también el mar de sobre los bueyes de bronce que estaban debajo de él, y púsolo
sobre el solado de piedra.
18 Asimismo la tienda del sábado que habían edificado en la casa, y el pasadizo
de afuera del rey, mudólos del templo de Jehová, por causa del rey de Asiria.
19 Lo demás de los hechos de Achâz que puso por obra, ¿no está todo escrito en
el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
20 Y durmió el rey Achâz con sus padres y fué sepultado con sus padres en la
ciudad de David: y reinó en su lugar Ezechîas su hijo.
2 Reyes 17
1 EN el año duodécimo de Achâz rey de Judá, comenzó á reinar Oseas hijo de Ela
en Samaria sobre Israel; y reinó nueve años.
2 E hizo lo malo en ojos de Jehová, aunque no como los reyes de Israel que antes
de él habían sido.
3 Contra éste subió Salmanasar rey de los Asirios; y Oseas fué hecho su siervo,
y pagábale tributo.
4 Mas el rey de Asiria halló que Oseas hacía conjuración: porque había enviado
embajadores á So, rey de Egipto, y no pagaba tributo al rey de Asiria, como cada
año: por lo que el rey de Asiria le detuvo, y le aprisionó en la casa de la
cárcel.
5 Y el rey de Asiria partió contra todo el país, y subió contra Samaria, y
estuvo sobre ella tres años.
6 En el año nueve de Oseas tomó el rey de Asiria á Samaria, y trasportó á Israel
á Asiria, y púsolos en Hala, y en Habor, junto al río de Gozán, y en las
ciudades de los Medos.
7 Porque como los hijos de Israel pecasen contra Jehová su Dios, que los sacó de
tierra de Egipto de bajo la mano de Faraón rey de Egipto, y temiesen á dioses
ajenos,
8 Y anduviesen en los estatutos de las gentes que Jehová había lanzado delante
de los hijos de Israel, y en los de los reyes de Israel, que hicieron;
9 Y como los hijos de Israel paliasen cosas no rectas contra Jehová su Dios,
edificándose altos en todas sus ciudades, desde las torres de las atalayas hasta
las ciudades fuertes,
10 Y se levantasen estatuas y bosques en todo collado alto, y debajo de todo
árbol umbroso,
11 Y quemasen allí perfumes en todos los altos, á la manera de las gentes que
había Jehová traspuesto delante de ellos, é hiciesen cosas muy malas para
provocar á ira á Jehová,
12 Pues servían á los ídolos, de los cuales Jehová les había dicho: Vosotros no
habéis de hacer esto;
13 Jehová protestaba entonces contra Israel y contra Judá, por mano de todos los
profetas, y de todos los videntes, diciendo: Volveos de vuestros malos caminos,
y guardad mis mandamientos y mis ordenanzas, conforme á todas las leyes que yo
prescribí á vuestros padres, y que os he enviado por mano de mis siervos los
profetas.
14 Mas ellos no obedecieron, antes endurecieron su cerviz, como la cerviz de sus
padres, los cuales no creyeron en Jehová su Dios.
15 Y desecharon sus estatutos, y su pacto que él había concertado con sus
padres, y sus testimonios que él había protestado contra ellos; y siguieron la
vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las gentes que estaban
alrededor de ellos, de las cuales les había Jehová mandado que no hiciesen á la
manera de ellas:
16 Y dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios, é hiciéronse vaciadizos
dos becerros, y también bosques, y adoraron á todo el ejército del cielo, y
sirvieron á Baal:
17 E hicieron pasar á sus hijos y á sus hijas por fuego; y diéronse á
adivinaciones y agüeros, y entregáronse á hacer lo malo en ojos de Jehová,
provocándole á ira.
18 Jehová por tanto se airó en gran manera contra Israel, y quitólos de delante
de su rostro; que no quedó sino sólo la tribu de Judá.
19 Mas ni aun Judá guardó los mandamientos de Jehová su Dios; antes anduvieron
en los estatutos de Israel, los cuales habían ellos hecho.
20 Y desechó Jehová toda la simiente de Israel, y afligiólos, y entrególos en
manos de saqueadores, hasta echarlos de su presencia.
21 Porque cortó á Israel de la casa de David, y ellos se hicieron rey á Jeroboam
hijo de Nabat; y Jeroboam rempujó á Israel de en pos de Jehová, é hízoles
cometer gran pecado.
22 Y los hijos de Israel anduvieron en todos los pecados de Jeroboam que él
hizo, sin apartarse de ellos;
23 Hasta tanto que Jehová quitó á Israel de delante de su rostro, como lo había
él dicho por mano de todos los profetas sus siervos: é Israel fué trasportado de
su tierra á Asiria, hasta hoy.
24 Y trajo el rey de Asiria gente de Babilonia, y de Cutha, y de Ava, y de
Hamath, y de Sepharvaim, y púsolos en las ciudades de Samaria, en lugar de los
hijos de Israel; y poseyeron á Samaria, y habitaron en sus ciudades.
25 Y aconteció al principio, cuando comenzaron á habitar allí, que no temiendo
ellos á Jehová, envió Jehová contra ellos leones que los mataban.
26 Entonces dijeron ellos al rey de Asiria: Las gentes que tú traspasaste y
pusiste en las ciudades de Samaria, no saben la costumbre del Dios de aquella
tierra, y él ha echado leones en ellos, y he aquí los matan, porque no saben la
costumbre del Dios de la tierra.
27 Y el rey de Asiria mandó, diciendo: Llevad allí á alguno de los sacerdote que
trajisteis de allá, y vayan y habiten allí, y enséñenles la costumbre del Dios
del país.
28 Y vino uno de los sacerdotes que habían trasportado de Samaria, y habitó en
Beth-el, y enseñóles cómo habían de temer á Jehová.
29 Mas cada nación se hizo sus dioses, y pusiéronlos en los templos de los altos
que habían hecho los de Samaria; cada nación en su ciudad donde habitaba.
30 Los de Babilonia hicieron á Succoth-benoth, y los de Cutha hicieron á Nergal,
y los de Hamath hicieron á Asima;
31 Los Heveos hicieron á Nibhaz y á Tharthac; y los de Sepharvaim quemaban sus
hijos al fuego á Adra-melech y á Anamelech, dioses de Sepharvaim.
32 Y temían á Jehová; é hicieron del pueblo bajo sacerdotes de los altos,
quienes sacrificaban para ellos en los templos de los altos.
33 Temían á Jehová, y honraban á sus dioses, según la costumbre de las gentes de
donde habían sido trasladados.
34 Hasta hoy hacen como primero; que ni temen á Jehová, ni guardan sus
estatutos, ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que
prescribió Jehová á los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel;
35 Con los cuales había Jehová hecho pacto, y les mandó, diciendo: No temeréis á
otros dioses, ni los adoraréis, ni les serviréis, ni les sacrificaréis:
36 Mas á Jehová, que os sacó de tierra de Egipto con grande poder y brazo
extendido, á éste temeréis, y á éste adoraréis, y á éste haréis sacrificio.
37 Los estatutos y derechos y ley y mandamientos que os dió por escrito,
cuidaréis siempre de ponerlos por obra, y no temeréis dioses ajenos.
38 Y no olvidaréis el pacto que hice con vosotros; ni temeréis dioses ajenos:
39 Mas temed á Jehová vuestro Dios, y él os librará de mano de todos vuestros
enemigos.
40 Empero ellos no escucharon; antes hicieron según su costumbre antigua.
41 Así temieron á Jehová aquellas gentes, y juntamente sirvieron á sus ídolos: y
también sus hijos y sus nietos, según que hicieron sus padres, así hacen hasta
hoy.
2 Reyes 18
1 EN el tercer año de Oseas hijo de Ela rey de Israel, comenzó á reinar Ezechîas
hijo de Achâz rey de Judá.
2 Cuando comenzó á reinar era de venticinco años, y reinó en Jerusalem
veintinueve años. El nombre de su madre fué Abi hija de Zachârías.
3 Hizo lo recto en ojos de Jehová, conforme á todas las cosas que había hecho
David su padre.
4 El quitó los altos, y quebró las imágenes, y taló los bosques, é hizo pedazos
la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban
perfumes los hijos de Israel; y llamóle por nombre Nehustán.
5 En Jehová Dios de Israel puso su esperanza: después ni antes de él no hubo
otro como él en todos los reyes de Judá.
6 Porque se llegó á Jehová, y no se apartó de él, sino que guardó los
mandamientos que Jehová prescribió á Moisés.
7 Y Jehová fué con él; y en todas las cosas á que salía prosperaba. El se rebeló
contra el rey de Asiria, y no le sirvió.
8 Hirió también á los Filisteos hasta Gaza y sus términos, desde las torres de
las atalayas hasta la ciudad fortalecida.
9 En el cuarto año del rey Ezechîas, que era el año séptimo de Oseas hijo de Ela
rey de Israel, subió Salmanasar rey de los Asirios contra Samaria, y cercóla.
10 Y tomáronla al cabo de tres años: esto es, en el sexto año de Ezechîas, el
cual era el año nono de Oseas rey de Israel, fué Samaria tomada.
11 Y el rey de Asiria traspuso á Israel á Asiria, y púsolos en Hala, y en Habor,
junto al río de Gozán, y en las ciudades de los Medos:
12 Por cuanto no habían atendido la voz de Jehová su Dios, antes habían
quebrantado su pacto; y todas las cosas que Moisés siervo de Jehová había
mandado, ni las habían escuchado, ni puesto por obra.
13 Y á los catorce años del rey Ezechîas, subió Sennachêrib rey de Asiria contra
todas las ciudades fuertes de Judá, y tomólas.
14 Entonces Ezechîas rey de Judá envió á decir al rey de Asiria en Lachîs: Yo he
pecado: vuélvete de mí, y llevaré todo lo que me impusieres. Y el rey de Asiria
impuso á Ezechîas rey de Judá trescientos talentos de plata, y treinta talentos
de oro.
15 Dió por tanto Ezechîas toda la plata que fué hallada en la casa de Jehová, y
en los tesoros de la casa real.
16 Entonces descompuso Ezechîas las puertas del templo de Jehová, y los
quiciales que el mismo rey Ezechîas había cubierto de oro, y diólo al rey de
Asiria.
17 Después el rey de Asiria envió al rey Ezechîas, desde Lachîs contra
Jerusalem, á Thartán y á Rabsaris y á Rabsaces, con un grande ejército: y
subieron, y vinieron á Jerusalem. Y habiendo subido, vinieron y pararon junto al
conducto del estanque de arriba, que es en el camino de la heredad del batanero.
18 Llamaron luego al rey, y salió á ellos Eliacim hijo de Hilcías, que era
mayordomo, y Sebna escriba, y Joah hijo de Asaph, canciller.
19 Y díjoles Rabsaces: Decid ahora á Ezechîas: Así dice el gran rey de Asiria:
¿Qué confianza es esta en que tú estás?
20 Dices, (por cierto palabras de labios): Consejo tengo y esfuerzo para la
guerra. Mas ¿en qué confías, que te has rebelado contra mí?
21 He aquí tú confías ahora en este bordón de caña cascada, en Egipto, en el que
si alguno se apoyare, entrarále por la mano, y se le pasará. Tal es Faraón rey
de Egipto, para todos los que en él confían.
22 Y si me decís: Nosotros confiamos en Jehová nuestro Dios: ¿no es aquél cuyos
altos y altares ha quitado Ezechîas, y ha dicho á Judá y á Jerusalem: Delante de
este altar adoraréis en Jerusalem?
23 Por tanto, ahora yo te ruego que des rehenes á mi señor, el rey de Asiria, y
yo te daré dos mil caballos, si tú pudieres dar jinetes para ellos.
24 ¿Cómo pues harás volver el rostro de un capitán el menor de los siervos de mi
señor, aunque estés confiado en Egipto por sus carros y su gente de á caballo?
25 Además, ¿he venido yo ahora sin Jehová á este lugar, para destruirlo? Jehová
me ha dicho: Sube á esta tierra, y destrúyela.
26 Entonces dijo Eliacim hijo de Hilcías, y Sebna y Joah, á Rabsaces: Ruégote
que hables á tus siervos siriaco, porque nosotros lo entendemos, y no hables con
nosotros judaico á oídos del pueblo que está sobre el muro.
27 Y Rabsaces les dijo: ¿Hame enviado mi señor á ti y á tu señor para decir
estas palabras, y no antes á los hombres que están sobre el muro, para comer su
estiércol, y beber el agua de sus pies con vosotros?
28 Paróse luego Rabsaces, y clamó á gran voz en judaico, y habló, diciendo: Oid
la palabra del gran rey, el rey de Asiria.
29 Así ha dicho el rey: No os engañe Ezechîas, porque no os podrá librar de mi
mano.
30 Y no os haga Ezechîas confiar en Jehová, diciendo: De cierto nos librará
Jehová, y esta ciudad no será entregada en mano del rey de Asiria.
31 No oigáis á Ezechîas, porque así dice el rey de Asiria: Haced conmigo paz, y
salid á mí, y cada uno comerá de su vid, y de su higuera, y cada uno beberá las
aguas de su pozo;
32 Hasta que yo venga, y os lleve á una tierra como la vuestra, tierra de grano
y de vino, tierra de pan y de viñas, tierra de olivas, de aceite, y de miel; y
viviréis, y no moriréis. No oigáis á Ezechîas, porque os engaña cuando dice:
Jehová nos librará.
33 ¿Acaso alguno de los dioses de las gentes ha librado su tierra de la mano del
rey de Asiria?
34 ¿Dónde está el dios de Hamath, y de Arphad? ¿dónde el dios de Sepharvaim, de
Hena, y de Hiva? ¿pudieron éstos librar á Samaria de mi mano?
35 ¿Qué dios de todos los dioses de las provincias ha librado á su provincia de
mi mano, para que libre Jehová de mi mano á Jerusalem?
36 Y el pueblo calló, que no le respondieron palabra: porque había mandamiento
del rey, el cual había dicho: No le respondáis.
37 Entonces Eliacim hijo de Hilcías, que era mayordomo, y Sebna el escriba, y
Joah hijo de Asaph, canciller, vinieron á Ezechîas, rotos sus vestidos, y
recitáronle las palabras de Rabsaces.
2 Reyes 19
1 Y COMO el rey Ezechîas lo oyó, rasgó sus vestidos, y cubrióse de saco, y
entróse en la casa de Jehová.
2 Y envió á Eliacim el mayordomo, y á Sebna escriba, y á los ancianos de los
sacerdotes, vestidos de sacos á Isaías profeta hijo de Amós,
3 Que le dijesen: Así ha dicho Ezechîas: Este día es día de angustia, y de
reprensión, y de blasfemia; porque los hijos han venido hasta la rotura, y la
que pare no tiene fuerzas.
4 Quizá oirá Jehová tu Dios todas las palabras de Rabsaces, al cual el rey de
los Asirios su señor ha enviado para injuriar al Dios vivo, y á vituperar con
palabras, las cuales Jehová tu Dios ha oído: por tanto, eleva oración por las
reliquias que aun se hallan.
5 Vinieron pues los siervos del rey Ezechîas á Isaías.
6 E Isaías les respondió: Así diréis á vuestro señor: Así ha dicho Jehová; No
temas por las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los
siervos del rey de Asiria.
7 He aquí pondré yo en él un espíritu, y oirá rumor, y volveráse á su tierra: y
yo haré que en su tierra caiga á cuchillo.
8 Y regresando Rabsaces, halló al rey de Asiria combatiendo á Libna; porque
había oído que se había partido de Lachîs.
9 Y oyó decir de Thiraca rey de Ethiopía: He aquí es salido para hacerte guerra.
Entonces volvió él, y envió embajadores á Ezechîas, diciendo:
10 Así diréis á Ezechîas rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías,
para decir: Jerusalem no será entregada en mano del rey de Asiria.
11 He aquí tú has oído lo que han hecho los reyes de Asiria á todas las tierras,
destruyéndolas; ¿y has tú de escapar?
12 ¿Libráronlas los dioses de las gentes, que mis padres destruyeron, es á
saber, Gozán, y Harán, y Reseph, y los hijos de Edén que estaban en Thalasar?
13 ¿Dónde está el rey de Hamath, el rey de Arphad, el rey de la ciudad de
Sepharvaim, de Hena, y de Hiva?
14 Y tomó Ezechîas las letras de mano de los embajadores; y después que las hubo
leído, subió á la casa de Jehová, y extendiólas Ezechîas delante de Jehová.
15 Y oró Ezechîas delante de Jehová, diciendo: Jehová Dios de Israel, que
habitas entre los querubines, tú solo eres Dios de todos los reinos de la
tierra; tú hiciste el cielo y la tierra.
16 Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye
las palabras de Sennachêrib, que ha enviado á blasfemar al Dios viviente.
17 Es verdad, oh Jehová, que los reyes de Asiria han destruído las gentes y sus
tierras;
18 Y que pusieron en el fuego á sus dioses, por cuanto ellos no eran dioses,
sino obra de manos de hombres, madera ó piedra, y así los destruyeron.
19 Ahora pues, oh Jehová Dios nuestro, sálvanos, te suplico, de su mano, para
que sepan todos los reinos de la tierra que tú solo, Jehová, eres Dios.
20 Entonces Isaías hijo de Amós envió á decir á Ezechîas: Así ha dicho Jehová,
Dios de Israel: Lo que me rogaste acerca de Sennachêrib rey de Asiria, he oído.
21 Esta es la palabra que Jehová ha hablado contra él: Hate menospreciado, hate
escarnecido la virgen hija de Sión; ha movido su cabeza detrás de ti la hija de
Jerusalem.
22 ¿A quién has injuriado y á quién has blasfemado? ¿y contra quién has hablado
alto, y has alzado en alto tus ojos? Contra el Santo de Israel.
23 Por mano de tus mensajeros has proferido injuria contra el Señor, y has
dicho: Con la multitud de mis carros he subido á las cumbres de los montes, á
las cuestas del Líbano; y cortaré sus altos cedros, sus hayas escogidas; y
entraré á la morada de su término, al monte de su Carmel.
24 Yo he cavado y bebido las aguas ajenas, y he secado con las plantas de mis
pies todos los ríos de lugares bloqueados.
25 ¿Nunca has oído que mucho tiempo ha yo lo hice, y de días antiguos lo he
formado? Y ahora lo he hecho venir, y fué para desolación de ciudades fuertes en
montones de ruinas.
26 Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, fueron cual hierba
del campo, como legumbre verde, y heno de los tejados, que antes que venga á
madurez es seco.
27 Yo he sabido tu asentarte, tu salir y tu entrar, y tu furor contra mí.
28 Por cuanto te has airado contra mí, y tu estruendo ha subido á mis oídos, yo
por tanto pondré mi anzuelo en tus narices, y mi bocado en tus labios, y te haré
volver por el camino por donde viniste.
29 Y esto te será por señal Ezechîas: Este año comerás lo que nacerá de suyo, y
el segundo año lo que nacerá de suyo; y el tercer año haréis sementera, y
segaréis, y plantaréis viñas, y comeréis el fruto de ellas.
30 Y lo que hubiere escapado, lo que habrá quedado de la casa de Judá, tornará á
echar raíz abajo, y hará fruto arriba.
31 Porque saldrán de Jerusalem reliquias, y los que escaparán, del monte de
Sión: el celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
32 Por tanto, Jehová dice así del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, ni
echará saeta en ella; ni vendrá delante de ella escudo, ni será echado contra
ella baluarte.
33 Por el camino que vino se volverá, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová.
34 Porque yo ampararé á esta ciudad para salvarla, por amor de mí, y por amor de
David mi siervo.
35 Y aconteció que la misma noche salió el ángel de Jehová, é hirió en el campo
de los Asirios ciento ochenta y cinco mil; y como se levantaron por la mañana,
he aquí los cuerpos de los muertos.
36 Entonces Sennachêrib, rey de Asiria se partió, y se fué y tornó á Nínive,
donde se estuvo.
37 Y aconteció que, estando él adorando en el templo de Nisroch su dios,
Adramelech y Saresar sus hijos lo hirieron á cuchillo; y huyéronse á tierra de
Ararat. Y reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.
2 Reyes 20
1 EN aquellos días cayó Ezechîas enfermo de muerte, y vino á él Isaías profeta
hijo de Amós, y díjole: Jehová dice así: Dispón de tu casa, porque has de morir,
y no vivirás.
2 Entonces volvió él su rostro á la pared, y oró á Jehová, y dijo:
3 Ruégote, oh Jehová, ruégote hagas memoria de que he andado delante de ti en
verdad é íntegro corazón, y que he hecho las cosas que te agradan. Y lloró
Ezechîas con gran lloro.
4 Y antes que Isaías saliese hasta la mitad del patio, fué palabra de Jehová á
Isaías, diciendo:
5 Vuelve, y di á Ezechîas, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de
David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas: he aquí yo te
sano; al tercer día subirás á la casa de Jehová.
6 Y añadiré á tus días quince años, y te libraré á ti y á esta ciudad de mano
del rey de Asiria; y ampararé esta ciudad por amor de mí, y por amor de David mi
siervo.
7 Y dijo Isaías: Tomad masa de higos. Y tomándola, pusieron sobre la llaga, y
sanó.
8 Y Ezechîas había dicho á Isaías: ¿Qué señal tendré de que Jehová me sanará, y
que subiré á la casa de Jehová al tercer día?
9 Y respondió Isaías: Esta señal tendrás de Jehová, de que hará Jehová esto que
ha dicho: ¿Avanzará la sombra diez grados, ó retrocederá diez grados?
10 Y Ezechîas respondió: Fácil cosa es que la sombra decline diez grados: pero,
que la sombra vuelva atrás diez grados.
11 Entonces el profeta Isaías clamó á Jehová; é hizo volver la sombra por los
grados que había descendido en el reloj de Achâz, diez grados atrás.
12 En aquel tiempo Berodach-baladán hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió
letras y presentes á Ezechîas, porque había oído que Ezechîas había caído
enfermo.
13 Y Ezechîas los oyó, y mostróles toda la casa de las cosas preciosas, plata,
oro, y especiería, y preciosos ungüentos; y la casa de sus armas, y todo lo que
había en sus tesoros: ninguna cosa quedó que Ezechîas no les mostrase, así en su
casa como en todo su señorío.
14 Entonces el profeta Isaías vino al rey Ezechîas, y díjole: ¿Qué dijeron
aquellos varones, y de dónde vinieron á ti? Y Ezechîas le respondió: De lejanas
tierras han venido, de Babilonia.
15 Y él le volvió á decir: ¿Qué vieron en tu casa? Y Ezechîas respondió: Vieron
todo lo que había en mi casa; nada quedó en mis tesoros que no les mostrase.
16 Entonces Isaías dijo á Ezechîas: Oye palabra de Jehová:
17 He aquí vienen días, en que todo lo que está en tu casa, y todo lo que tus
padres han atesorado hasta hoy, será llevado á Babilonia, sin quedar nada, dijo
Jehová.
18 Y de tus hijos que saldrán de ti, que habrás engendrado, tomarán; y serán
eunucos en el palacio del rey de Babilonia.
19 Entonces Ezechîas dijo á Isaías: La palabra de Jehová que has hablado, es
buena. Después dijo: ¿Mas no habrá paz y verdad en mis días?
20 Lo demás de los hechos de Ezechîas, y todo su vigor, y cómo hizo el estanque,
y el conducto, y metió las aguas en la ciudad, ¿no está escrito en el libro de
las crónicas de los reyes de Judá?
21 Y durmió Ezechîas con sus padres, y reinó en su lugar Manasés su hijo.
2 Reyes 21
1 DE doce años era Manasés cuando comenzó á reinar, y reinó en Jerusalem
cincuenta y cinco años: el nombre de su madre fué Hepsiba.
2 E hizo lo malo en ojos de Jehová, según las abominaciones de las gentes que
Jehová había echado delante de los hijos de Israel.
3 Porque él volvió á edificar los altos que Ezechîas su padre había derribado, y
levantó altares á Baal, é hizo bosque, como había hecho Achâb rey de Israel: y
adoró á todo el ejército del cielo, y sirvió á aquellas cosas.
4 Asimismo edificó altares en la casa de Jehová, de la cual Jehová había dicho:
Yo pondré mi nombre en Jerusalem.
5 Y edificó altares para todo el ejército del cielo en los dos atrios de la casa
de Jehová.
6 Y pasó á su hijo por fuego, y miró en tiempos, y fué agorero, é instituyó
pythones y adivinos, multiplicando así el hacer lo malo en ojos de Jehová, para
provocarlo á ira.
7 Y puso una entalladura del bosque que él había hecho, en la casa de la cual
había Jehová dicho á David y á Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre
en esta casa, y en Jerusalem, á la cual escogí de todas las tribus de Israel:
8 Y no volveré á hacer que el pie de Israel sea movido de la tierra que dí á sus
padres, con tal que guarden y hagan conforme á todas las cosas que yo les he
mandado, y conforme á toda la ley que mi siervo Moisés les mandó.
9 Mas ellos no escucharon; y Manasés los indujo á que hiciesen más mal que las
gentes que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel.
10 Y habló Jehová por mano de sus siervos los profetas, diciendo:
11 Por cuanto Manasés rey de Judá ha hecho estas abominaciones, y ha hecho más
mal que todo lo que hicieron los Amorrheos que fueron antes de él, y también ha
hecho pecar á Judá en sus ídolos;
12 Por tanto, así ha dicho Jehová el Dios de Israel: He aquí yo traigo tal mal
sobre Jerusalem y sobre Judá, que el que lo oyere, le retiñirán ambos oídos.
13 Y extenderé sobre Jerusalem el cordel de Samaria, y el plomo de la casa de
Achâb: y yo limpiaré á Jerusalem como se limpia una escudilla, que después que
la han limpiado, la vuelven sobre su haz.
14 Y desampararé las reliquias de mi heredad, y entregarlas he en manos de sus
enemigos; y serán para saco y para robo á todos sus adversarios;
15 Por cuanto han hecho lo malo en mis ojos, y me han provocado á ira, desde el
día que sus padres salieron de Egipto hasta hoy.
16 Fuera de esto, derramó Manasés mucha sangre inocente en gran manera, hasta
henchir á Jerusalem de cabo á cabo: además de su pecado con que hizo pecar á
Judá, para que hiciese lo malo en ojos de Jehová.
17 Lo demás de los hechos de Manasés, y todas las cosas que hizo, y su pecado
que cometió, ¿no está todo escrito en el libro de las crónicas de los reyes de
Judá?
18 Y durmió Manasés con sus padres, y fué sepultado en el huerto de su casa, en
el huerto de Uzza; y reinó en su lugar Amón su hijo.
19 De veinte y dos años era Amón cuando comenzó á reinar, y reinó dos años en
Jerusalem. El nombre de su madre fué Mesalemeth hija de Harus de Jotba.
20 E hizo lo malo en ojos de Jehová, como había hecho Manasés su padre.
21 Y anduvo en todos los caminos en que su padre anduvo, y sirvió á las
inmundicias á las cuales había servido su padre, y á ellas adoró;
22 Y dejó á Jehová el Dios de sus padres, y no anduvo en el camino de Jehová.
23 Y los siervos de Amón conspiraron contra él, y mataron al rey en su casa.
24 Entonces el pueblo de la tierra hirió á todos los que habían conspirado
contra el rey Amón; y puso el pueblo de la tierra por rey en su lugar á Josías
su hijo.
25 Lo demás de los hechos de Amón, que efectuara, ¿no está todo escrito en el
libro de las crónicas de los reyes de Judá?
26 Y fué sepultado en su sepulcro en el huerto de Uzza, y reinó en su lugar
Josías su hijo.
2 Reyes 22
1 CUANDO Josías comenzó á reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalem treinta
y un años. El nombre de su madre fué Idida hija de Adaía de Boscath.
2 E hizo lo recto en ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su
padre, sin apartarse á diestra ni á siniestra.
3 Y á los dieciocho años del rey Josías, fué que envió el rey á Saphán hijo de
Azalía, hijo de Mesullam, escriba, á la casa de Jehová, diciendo:
4 Ve á Hilcías, sumo sacerdote: dile que recoja el dinero que se ha metido en la
casa de Jehová, que han juntado del pueblo los guardianes de la puerta,
5 Y que lo pongan en manos de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa
de Jehová, y que lo entreguen á los que hacen la obra de la casa de Jehová, para
reparar las aberturas de la casa:
6 A los carpinteros, á los maestros y albañiles, para comprar madera y piedra de
cantería para reparar la casa;
7 Y que no se les cuente el dinero cuyo manejo se les confiare, porque ellos
proceden con fidelidad.
8 Entonces dijo el sumo sacerdote Hilcías á Saphán escriba: El libro de la ley
he hallado en la casa de Jehová. E Hilcías dió el libro á Saphán, y leyólo.
9 Viniendo luego Saphán escriba al rey, dió al rey la respuesta, y dijo: Tus
siervos han juntado el dinero que se halló en el templo, y lo han entregado en
poder de los que hacen la obra, que tienen cargo de la casa de Jehová.
10 Asimismo Saphán escriba declaró al rey, diciendo: Hilcías el sacerdote me ha
dado un libro. Y leyólo Saphán delante del rey.
11 Y cuando el rey hubo oído las palabras del libro de la ley, rasgó sus
vestidos.
12 Luego mandó el rey á Hilcías el sacerdote, y á Ahicam hijo de Saphán, y á
Achbor hijo de Michâía, y á Saphán escriba, y á Asaía siervo del rey, diciendo:
13 Id, y preguntad á Jehová por mí, y por el pueblo, y por todo Judá, acerca de
las palabras de este libro que se ha hallado: porque grande ira de Jehová es la
que ha sido encendida contra nosotros, por cuanto nuestros padres no escucharon
las palabras de este libro, para hacer conforme á todo lo que nos fué escrito.
14 Entonces fué Hilcías el sacerdote, y Ahicam y Achbor y Saphán y Asaía, á
Hulda profetisa, mujer de Sallum hijo de Ticva hijo de Araas, guarda de las
vestiduras, la cual moraba en Jerusalem en la segunda parte de la ciudad, y
hablaron con ella.
15 Y ella les dijo: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Decid al varón que os
envió á mí:
16 Así dijo Jehová: He aquí yo traigo mal sobre este lugar, y sobre los que en
él moran, á saber, todas las palabras del libro que ha leído el rey de Judá:
17 Por cuanto me dejaron á mí, y quemaron perfumes á dioses ajenos, provocándome
á ira en toda obra de sus manos; y mi furor se ha encendido contra este lugar, y
no se apagará.
18 Mas al rey de Judá que os ha enviado para que preguntaseis á Jehová, diréis
así: Así ha dicho Jehová el Dios de Israel: Por cuanto oíste las palabras del
libro,
19 Y tu corazón se enterneció, y te humillaste delante de Jehová, cuando oíste
lo que yo he pronunciado contra este lugar y contra sus moradores, que vendrían
á ser asolados y malditos, y rasgaste tus vestidos, y lloraste en mi presencia,
también yo te he oído, dice Jehová.
20 Por tanto, he aquí yo te recogeré con tus padres, y tú serás recogido á tu
sepulcro en paz, y no verán tus ojos todo el mal que yo traigo sobre este lugar.
Y ellos dieron al rey la respuesta.
2 Reyes 23
1 ENTONCES el rey envió, y juntaron á él todos los ancianos de Judá y de
Jerusalem.
2 Y subió el rey á la casa de Jehová con todos los varones de Judá, y con todos
los moradores de Jerusalem, con los sacerdotes y profetas y con todo el pueblo,
desde el más chico hasta el más grande; y leyó, oyéndolo ellos, todas las
palabras del libro del pacto que había sido hallado en la casa de Jehová.
3 Y poniéndose el rey en pie junto á la columna, hizo alianza delante de Jehová,
de que irían en pos de Jehová, y guardarían sus mandamientos, y sus testimonios,
y sus estatutos, con todo el corazón y con toda el alma, y que cumplirían las
palabras de la alianza que estaban escritas en aquel libro. Y todo el pueblo
confirmó el pacto.
4 Entonces mandó el rey al sumo sacerdote Hilcías, y á los sacerdotes de segundo
orden, y á los guardianes de la puerta, que sacasen del templo de Jehová todos
los vasos que habían sido hechos para Baal, y para el bosque, y para toda la
milicia del cielo; y quemólos fuera de Jerusalem en el campo de Cedrón, é hizo
llevar las cenizas de ellos á Beth-el.
5 Y quitó á los Camoreos, que habían puesto los reyes de Judá para que quemasen
perfumes en los altos en las ciudades de Judá, y en los alrededores de
Jerusalem; y asimismo á los que quemaban perfumes á Baal, al sol y á la luna, y
á los signos, y á todo el ejército del cielo.
6 Hizo también sacar el bosque fuera de la casa de Jehová, fuera de Jerusalem,
al torrente de Cedrón, y quemólo en el torrente de Cedrón, y tornólo en polvo, y
echó el polvo de él sobre los sepulcros de los hijos del pueblo.
7 Además derribó las casas de los sodomitas que estaban en la casa de Jehová, en
las cuales tejían las mujeres pabellones para el bosque.
8 E hizo venir todos los sacerdotes de las ciudades de Judá, y profanó los altos
donde los sacerdotes quemaban perfumes, desde Gabaa hasta Beer-seba; y derribó
los altares de las puertas que estaban á la entrada de la puerta de Josué,
gobernador de la ciudad, que estaban á la mano izquierda, á la puerta de la
ciudad.
9 Empero los sacerdotes de los altos no subían al altar de Jehová en Jerusalem,
mas comían panes sin levadura entre sus hermanos.
10 Asimismo profanó á Topheth, que está en el valle del hijo de Hinnom, porque
ninguno pasase su hijo ó su hija por fuego á Moloch.
11 Quitó también los caballos que los reyes de Judá habían dedicado al sol á la
entrada del templo de Jehová, junto á la cámara de Nathan-melech eunuco, el cual
tenía cargo de los ejidos; y quemó al fuego los carros del sol.
12 Derribó además el rey los altares que estaban sobre la techumbre de la sala
de Achâz, que los reyes de Judá habían hecho, y los altares que había hecho
Manasés en los dos atrios de la casa de Jehová; y de allí corrió y arrojó el
polvo en el torrente de Cedrón.
13 Asimismo profanó el rey los altos que estaban delante de Jerusalem, á la mano
derecha del monte de la destrucción, los cuales Salomón rey de Israel había
edificado á Astharoth, abominación de los Sidonios, y á Chêmos abominación de
Moab, y á Milcom abominación de los hijos de Ammón.
14 Y quebró las estatuas, y taló los bosques, é hinchió el lugar de ellos de
huesos de hombres.
15 Igualmente el altar que estaba en Beth-el, y el alto que había hecho Jeroboam
hijo de Nabat, el que hizo pecar á Israel, aquel altar y el alto destruyó; y
quemó el alto, y lo tornó en polvo, y puso fuego al bosque.
16 Y volvióse Josías, y viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, envió
y sacó los huesos de los sepulcros, y quemólos sobre el altar para contaminarlo,
conforme á la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios, el cual
había anunciado estos negocios.
17 Y después dijo: ¿Qué título es este que veo? Y los de la ciudad le
respondieron: Este es el sepulcro del varón de Dios que vino de Judá, y
profetizó estas cosas que tú has hecho sobre el altar de Beth-el.
18 Y él dijo: Dedjadlo; ninguno mueva sus huesos: y así fueron preservados sus
huesos, y los huesos del profeta que había venido de Samaria.
19 Y todas las casas de los altos que estaban en las ciudades de Samaria, las
cuales habían hecho los reyes de Israel para provocar á ira, quitólas también
Josías, é hizo de ellas como había hecho en Beth-el.
20 Mató además sobre los altares á todos los sacerdotes de los altos que allí
estaban, y quemó sobre ellos huesos de hombres, y volvióse á Jerusalem.
21 Entonces mandó el rey á todo el pueblo, diciendo: Haced la pascua á Jehová
vuestro Dios, conforme á lo que está escrito en el libro de esta alianza.
22 No fué hecha tal pascua desde los tiempos de los jueces que gobernaron á
Israel, ni en todos los tiempos de los reyes de Israel, y de los reyes de Judá.
23 A los diez y ocho años del rey Josías fué hecha aquella pascua á Jehová en
Jerusalem.
24 Asimismo barrió Josías los pythones, adivinos, y terapheos, y todas las
abominaciones que se veían en la tierra de Judá y en Jerusalem, para cumplir las
palabras de la ley que estaban escritas en el libro que el sacerdote Hilcías
había hallado en la casa de Jehová.
25 No hubo tal rey antes de él que se convirtiese á Jehová de todo su corazón, y
de toda su alma, y de todas su fuerzas, conforme á toda la ley de Moisés; ni
después de él nació otro tal.
26 Con todo eso, no se volvió Jehová del ardor de su grande ira, con que se
había encendido su enojo contra Judá, por todas las provocaciones con que
Manasés le había irritado.
27 Y dijo Jehová: También he de quitar de mi presencia á Judá, como quité á
Israel, y abominaré á esta ciudad que había escogido, á Jerusalem, y á la casa
de la cual había yo dicho: Mi nombre será allí.
28 Lo demás de los hechos de Josías, y todas las cosas que hizo, ¿no está todo
escrito en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
29 En aquellos días Faraón Nechâo rey de Egipto subió contra el rey de Asiria al
río Eufrates, y salió contra él el rey Josías; pero aquél así que le vió, matólo
en Megiddo.
30 Y sus siervos lo pusieron en un carro, y trajéronlo muerto de Megiddo á
Jerusalem, y sepultáronlo en su sepulcro. Entonces el pueblo de la tierra tomó á
Joachâz hijo de Josías, y ungiéronle y pusiéronlo por rey en lugar de su padre.
31 De veintitrés años era Joachâz cuando comenzó á reinar, y reinó tres meses en
Jerusalem. El nombre de su madre fué Amutal, hija de Jeremías de Libna.
32 Y él hizo lo malo en ojos de Jehová, conforme á todas las cosas que sus
padres habían hecho.
33 Y echólo preso Faraón Nechâo en Ribla en la provincia de Hamath, reinando él
en Jerusalem; é impuso sobre la tierra una multa de cien talentos de plata, y
uno de oro.
34 Entonces Faraón Nechâo puso por rey á Eliacim hijo de Josías, en lugar de
Josías su padre, y mudóle el nombre en el de Joacim; y tomó á Joachâz, y llevólo
á Egipto, y murió allí.
35 Y Joacim pagó á Faraón la plata y el oro; mas hizo apreciar la tierra para
dar el dinero conforme al mandamiento de Faraón, sacando la plata y oro del
pueblo de la tierra, de cada uno según la estimación de su hacienda, para dar á
Faraón Nechâo.
36 De veinticinco años era Joacim cuando comenzó á Reinar, y once años reinó en
Jerusalem. El nombre de su madre fué Zebuda hija de Pedaia, de Ruma.
37 E hizo lo malo en ojos de Jehová, conforme á todas las cosas que sus padres
habían hecho.
2 Reyes 24
1 EN su tiempo subió Nabucodonosor rey de Babilonia, al cual sirvió Joacim tres
años; volvióse luego, y se rebeló contra él.
2 Jehová empero envió contra él tropas de Caldeos, y tropas de Siros, y tropas
de Moabitas, y tropas de Ammonitas; los cuales envió contra Judá para que la
destruyesen, conforme á la palabra de Jehová que había hablado por sus siervos
los profetas.
3 Ciertamente vino esto contra Judá por dicho de Jehová, para quitarla de su
presencia, por los pecados de Manasés, conforme á todo lo que hizo;
4 Asimismo por la sangre inocente que derramó, pues hinchió á Jerusalem de
sangre inocente: Jehová por tanto, no quiso perdonar.
5 Lo demás de los hechos de Joacim, y todas las cosas que hizo, ¿no está escrito
en el libro de las crónicas de los reyes de Judá?
6 Y durmió Joacim con sus padres, y reinó en su lugar Joachîn su hijo.
7 Y nunca más el rey de Egipto salió de su tierra: porque el rey de Babilonia le
tomó todo lo que era suyo, desde el río de Egipto hasta el río de Eufrates.
8 De dieciocho años era Joachîn cuando comenzó á reinar, y reinó en Jerusalem
tres meses. El nombre de su madre fué Neusta hija de Elnathán, de Jerusalem.
9 E hizo lo malo en ojos de Jehová, conforme á todas las cosas que había hecho
su padre.
10 En aquel tiempo subieron los siervos de Nabucodonosor rey de Babilonia contra
Jerusalem y la ciudad fué cercada.
11 Vino también Nabucodonosor rey de Babilonia contra la ciudad, cuando sus
siervos la tenían cercada.
12 Entonces salió Joachîn rey de Judá al rey de Babilonia, él, y su madre, y sus
siervos, y sus príncipes, y sus eunucos: y prendiólo el rey de Babilonia en el
octavo año de su reinado.
13 Y sacó de allí todos los tesoros de la casa de Jehová, y los tesoros de la
casa real, y quebró en piezas todos los vasos de oro que había hecho Salomón rey
de Israel en la casa de Jehová, como Jehová había dicho.
14 Y llevó en cautiverio á toda Jerusalem, á todos los príncipes, y á todos los
hombres valientes, hasta diez mil cautivos, y á todos los oficiales y herreros;
que no quedó nadie, excepto los pobres del pueblo de la tierra.
15 Asimismo trasportó á Joachîn á Babilonia, y á la madre del rey, y á las
mujeres del rey, y á sus eunucos, y á los poderosos de la tierra; cautivos los
llevó de Jerusalem á Babilonia.
16 A todos los hombre de guerra, que fueron siete mil, y á los oficiales y
herrreros, que fueron mil, y á todos los valientes para hacer la guerra, llevó
cautivos el rey de Babilonia.
17 Y el rey de Babilonia puso por rey en lugar de Joachîn á Mathanías su tío, y
mudóle el nombre en el de Sedecías.
18 De veintiún años era Sedecías cuando comenzó á reinar, y reinó en Jerusalem
once años. El nombre de su madre fué Amutal hija de Jeremías, de Libna.
19 E hizo lo malo en ojos de Jehová, conforme á todo lo que había hecho Joacim.
20 Fué pues la ira de Jehová contra Jerusalem y Judá, hasta que los echó de su
presencia. Y Sedecías se rebeló contra el rey de Babilonia.
2 Reyes 25
1 Y ACONTECIO á los nueve años de su reinado, en el mes décimo, á los diez del
mes, que Nabucodonosor rey de Babilonia vino con todo su ejército contra
Jerusalem, y cercóla; y levantaron contra ella ingenios alrededor.
2 Y estuvo la ciudad cercada hasta el undécimo año del rey Sedecías.
3 A los nueve del mes prevaleció el hambre en la ciudad, que no hubo pan para el
pueblo de la tierra.
4 Abierta ya la ciudad, huyeron de noche todos los hombres de guerra por el
camino de la puerta que estaba entre los dos muros, junto á los huertos del rey,
estando los Caldeos alrededor de la ciudad; y el rey se fué camino de la
campiña.
5 Y el ejército de los Caldeos siguió al rey, y tomólo en las llanuras de
Jericó, habiéndose esparcido de él todo su ejército.
6 Tomado pues el rey, trajéronle al rey de Babilonia á Ribla, y profirieron
contra él sentencia.
7 Y degollaron á los hijos de Sedecías en presencia suya; y á Sedecías sacaron
los ojos, y atado con cadenas lleváronlo á Babilonia.
8 En el mes quinto, á los siete del mes, siendo el año diecinueve de
Nabucodonosor rey de Babilonia, vino á Jerusalem Nabuzaradán, capitán de los de
la guardia, siervo del rey de Babilonia.
9 Y quemó la casa de Jehová, y la casa del rey, y todas las casas de Jerusalem;
y todas las casas de los príncipes quemó á fuego.
10 Y todo el ejército de los Caldeos que estaba con el capitán de la guardia,
derribó los muros de Jerusalem alrededor.
11 Y á los del pueblo que habían quedado en la ciudad, y á los que se habían
juntado al rey de Babilonia, y á los que habían quedado del vulgo, trasportólo
Nabuzaradán, capitán de los de la guardia.
12 Mas de los pobres de la tierra dejó Nabuzaradán, capitán de los de la
guardia, para que labrasen las viñas y las tierras.
13 Y quebraron los Caldeos las columnas de bronce que estaban en la casa de
Jehová, y las basas, y el mar de bronce que estaba en la casa de Jehová, y
llevaron el metal de ello á Babilonia.
14 Lleváronse también los calderos, y las paletas, y las tenazas, y los
cucharones, y todos los vasos de metal con que ministraban.
15 Incensarios, cuencos, los que de oro, en oro, y los que de plata, en plata,
todo lo llevó el capitán de los de la guardia;
16 Las dos columnas, un mar, y las basas que Salomón había hecho para la casa de
Jehová: no había peso de todos estos vasos.
17 La altura de la una columna era diez y ocho codos y tenía encima un capitel
de bronce, y la altura del capitel era de tres codos; y sobre el capitel había
un enredado y granadas alrededor, todo de bronce: y semejante obra había en la
otra columna con el enredado.
18 Tomó entonces el capitán de los de la guardia á Saraías primer sacerdote, y á
Sophonías segundo sacerdote, y tres guardas de la vajilla;
19 Y de la ciudad tomó un eunuco, el cual era maestre de campo, y cinco varones
de los continuos del rey, que se hallaron en la ciudad; y al principal escriba
del ejército, que hacía la reseña de la gente del país; y sesenta varones del
pueblo de la tierra, que se hallaron en la ciudad.
20 Estos tomó Nabuzaradán, capitán de los de la guardia, y llevólos á Ribla al
rey de Babilonia.
21 Y el rey de Babilonia los hirió y mató en Ribla, en tierra de Hamath. Así fué
trasportado Judá de sobre su tierra.
22 Y al pueblo que Nabucodonosor rey de Babilonia dejó en tierra de Judá, puso
por gobernador á Gedalías, hijo de Ahicam hi |