|
Home | Sitemap | Contact Us | What's New | Feedback |
|
The Word |
Praise and Worship |
Prayer and Faith |
Connections |
Faith in Books |
Exodo 1
1 ESTOS son los nombres de los hijos de Israel, que entraron en Egipto con
Jacob; cada uno entró con su familia.
2 Rubén, Simeón, Leví y Judá;
3 Issachâr, Zabulón y Benjamín;
4 Dan y Nephtalí, Gad y Aser.
5 Y todas las almas de los que salieron del muslo de Jacob, fueron setenta. Y
José estaba en Egipto.
6 Y murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación.
7 Y los hijos de Israel crecieron, y multiplicaron, y fueron aumentados y
corroborados en extremo; y llenóse la tierra de ellos.
8 Levantóse entretanto un nuevo rey sobre Egipto, que no conocía á José; el cual
dijo á su pueblo:
9 He aquí, el pueblo de los hijos de Israel es mayor y más fuerte que nosotros:
10 Ahora, pues, seamos sabios para con él, porque no se multiplique, y acontezca
que viniendo guerra, él también se junte con nuestros enemigos, y pelee contra
nosotros, y se vaya de la tierra.
11 Entonces pusieron sobre él comisarios de tributos que los molestasen con sus
cargas; y edificaron á Faraón las ciudades de los bastimentos, Phithom y Raamses.
12 Empero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían: así que
estaban ellos fastidiados de los hijos de Israel.
13 Y los Egipcios hicieron servir á los hijos de Israel con dureza:
14 Y amargaron su vida con dura servidumbre, en hacer barro y ladrillo, y en
toda labor del campo, y en todo su servicio, al cual los obligaban con rigorismo.
15 Y habló el rey de Egipto á las parteras de las Hebreas, una de las cuales se
llamaba Siphra, y otra Phúa, y díjoles:
16 Cuando parteareis á las Hebreas, y mirareis los asientos, si fuere hijo,
matadlo; y si fuere hija, entonces viva.
17 Mas las parteras temieron á Dios, y no hicieron como les mandó el rey de
Egipto, sino que reservaban la vida á los niños.
18 Y el rey de Egipto hizo llamar á las parteras y díjoles: ¿Por qué habéis
hecho esto, que habéis reservado la vida á los niños?
19 Y las parteras respondieron á Faraón: Porque las mujeres Hebreas no son como
las Egipcias: porque son robustas, y paren antes que la partera venga á ellas.
20 Y Dios hizo bien á las parteras: y el pueblo se multiplicó, y se corroboraron
en gran manera.
21 Y por haber las parteras temido á Dios, él les hizo casas.
22 Entonces Faraón mandó á todo su pueblo, diciendo: Echad en el río todo hijo
que naciere, y á toda hija reservad la vida.
Exodo 2
1 UN varón de la familia de Leví fué, y tomó por mujer una hija de Leví:
2 La cual concibió, y parió un hijo: y viéndolo que era hermoso, túvole
escondido tres meses.
3 Pero no pudiendo ocultarle más tiempo, tomó una arquilla de juncos, y
calafateóla con pez y betún, y colocó en ella al niño, y púsolo en un carrizal á
la orilla del río:
4 Y paróse una hermana suya á lo lejos, para ver lo que le acontecería.
5 Y la hija de Faraón descendió á lavarse al río, y paseándose sus doncellas por
la ribera del río, vió ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya
á que la tomase.
6 Y como la abrió, vió al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo
compasión de él, dijo: De los niños de los Hebreos es éste.
7 Entonces su hermana dijo á la hija de Faraón: ¿Iré á llamarte un ama de las
Hebreas, para que te críe este niño?
8 Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fué la doncella, y llamó á la
madre del niño;
9 A la cual dijo la hija de Faraón: Lleva este niño, y críamelo, y yo te lo
pagaré. Y la mujer tomó al niño, y criólo.
10 Y como creció el niño, ella lo trajo á la hija de Faraón, la cual lo prohijó,
y púsole por nombre Moisés, diciendo: Porque de las aguas lo saqué.
11 Y en aquellos días acaeció que, crecido ya Moisés, salió á sus hermanos, y
vió sus cargas: y observó á un Egipcio que hería á uno de los Hebreos, sus
hermanos.
12 Y miró á todas partes, y viendo que no parecía nadie, mató al Egipcio, y
escondiólo en la arena.
13 Y salió al día siguiente, y viendo á dos Hebreos que reñían, dijo al que
hacía la injuria: ¿Por qué hieres á tu prójimo?
14 Y él respondió: ¿Quién te ha puesto á ti por príncipe y juez sobre nosotros?
¿piensas matarme como mataste al Egipcio? Entonces Moisés tuvo miedo, y dijo:
Ciertamente esta cosa es descubierta.
15 Y oyendo Faraón este negocio, procuró matar á Moisés: mas Moisés huyó de
delante de Faraón, y habitó en la tierra de Madián; y sentóse junto á un pozo.
16 Tenía el sacerdote de Madián siete hijas, las cuales vinieron á sacar agua,
para llenar las pilas y dar de beber á las ovejas de su padre.
17 Mas los pastores vinieron, y echáronlas: Entonces Moisés se levantó y
defendiólas, y abrevó sus ovejas.
18 Y volviendo ellas á Ragüel su padre, díjoles él: ¿Por qué habéis hoy venido
tan presto?
19 Y ellas respondieron: Un varón Egipcio nos defendió de mano de los pastores,
y también nos sacó el agua, y abrevó las ovejas.
20 Y dijo á sus hijas: ¿Y dónde está? ¿por qué habéis dejado ese hombre?
llamadle para que coma pan.
21 Y Moisés acordó en morar con aquel varón; y él dió á Moisés á su hija Séphora:
22 La cual le parió un hijo, y él le puso por nombre Gersom: porque dijo:
Peregrino soy en tierra ajena.
23 Y aconteció que después de muchos días murió el rey de Egipto, y los hijos de
Israel suspiraron á causa de la servidumbre, y clamaron: y subió á Dios el
clamor de ellos con motivo de su servidumbre.
24 Y oyó Dios el gemido de ellos, y acordóse de su pacto con Abraham, Isaac y
Jacob.
25 Y miró Dios á los hijos de Israel, y reconociólos Dios.
Exodo 3
1 Y APACENTANDO Moisés las ovejas de Jethro su suegro, sacerdote de Madián,
llevó las ovejas detrás del desierto, y vino á Horeb, monte de Dios.
2 Y apareciósele el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza:
y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.
3 Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora, y veré esta grande visión, por qué causa
la zarza no se quema.
4 Y viendo Jehová que iba á ver, llamólo Dios de en medio de la zarza, y dijo: ¡Moisés,
Moisés! Y él respondió: Heme aquí.
5 Y dijo: No te llegues acá: quita tus zapatos de tus pies, porque el lugar en
que tú estás, tierra santa es.
6 Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de
Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar á Dios.
7 Y dijo Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y
he oído su clamor á causa de sus exactores; pues tengo conocidas sus angustias:
8 Y he descendido para librarlos de mano de los Egipcios, y sacarlos de aquella
tierra á una tierra buena y ancha, á tierra que fluye leche y miel, á los
lugares del Cananeo, del Hetheo, del Amorrheo, del Pherezeo, del Heveo, y del
Jebuseo.
9 El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he
visto la opresión con que los Egipcios los oprimen.
10 Ven por tanto ahora, y enviarte he á Faraón, para que saques á mi pueblo, los
hijos de Israel, de Egipto.
11 Entonces Moisés respondió á Dios: ¿Quién soy yo, para que vaya á Faraón, y
saque de Egipto á los hijos de Israel?
12 Y él le respondió: Ve, porque yo seré contigo; y esto te será por señal de
que yo te he enviado: luego que hubieres sacado este pueblo de Egipto, serviréis
á Dios sobre este monte.
13 Y dijo Moisés á Dios: He aquí que llego yo á los hijos de Israel, y les digo,
El Dios de vuestros padres me ha enviado á vosotros; si ellos me preguntaren: ¿Cuál
es su nombre? ¿qué les responderé?
14 Y respondió Dios á Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás á los hijos
de Israel: YO SOY me ha enviado á vosotros.
15 Y dijo más Dios á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Jehová, el Dios de
vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha
enviado á vosotros. Este es mi nombre para siempre, este es mi memorial por
todos los siglos.
16 Ve, y junta los ancianos de Israel, y diles: Jehová, el Dios de vuestros
padres, el Dios de Abraham, de Isaac, y de Jacob, me apareció, diciendo: De
cierto os he visitado, y visto lo que se os hace en Egipto;
17 Y he dicho: Yo os sacaré de la aflicción de Egipto á la tierra del Cananeo, y
del Hetheo, y del Amorrheo, y del Pherezeo, y del Heveo, y del Jebuseo, á una
tierra que fluye leche y miel.
18 Y oirán tu voz; é irás tú, y los ancianos de Israel, al rey de Egipto, y le
diréis: Jehová, el Dios de los Hebreos, nos ha encontrado; por tanto nosotros
iremos ahora camino de tres días por el desierto, para que sacrifiquemos á
Jehová nuestro Dios.
19 Mas yo sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino por mano fuerte.
20 Empero yo extenderé mi mano, y heriré á Egipto con todas mis maravillas que
haré en él, y entonces os dejará ir.
21 Y yo daré á este pueblo gracia en los ojos de los Egipcios, para que cuando
os partiereis, no salgáis vacíos:
22 Sino que demandará cada mujer á su vecina y á su huéspeda vasos de plata,
vasos de oro, y vestidos: los cuales pondréis sobre vuestros hijos y vuestras
hijas, y despojaréis á Egipto.
Exodo 4
1 ENTONCES Moisés respondió, y dijo: He aquí que ellos no me creerán, ni oirán
mi voz; porque dirán: No te ha aparecido Jehová.
2 Y Jehová dijo: ¿Qué es eso que tienes en tu mano? Y él respondió: Una vara.
3 Y él le dijo: Échala en tierra. Y él la echó en tierra, y tornóse una culebra:
y Moisés huía de ella.
4 Entonces dijo Jehová á Moisés: Extiende tu mano, y tómala por la cola. Y él
extendió su mano, y tomóla, y tornóse vara en su mano.
5 Por esto creerán que se te ha aparecido Jehová, el Dios de tus padres, el Dios
de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob.
6 Y díjole más Jehová: Mete ahora tu mano en tu seno. Y él metió la mano en su
seno; y como la sacó, he aquí que su mano estaba leprosa como la nieve.
7 Y dijo: Vuelve á meter tu mano en tu seno: y él volvió á meter su mano en su
seno; y volviéndola á sacar del seno, he aquí que se había vuelto como la otra
carne.
8 Si aconteciere, que no te creyeren, ni obedecieren á la voz de la primera
señal, creerán á la voz de la postrera.
9 Y si aún no creyeren á estas dos señales, ni oyeren tu voz, tomarás de las
aguas del río, y derrámalas en tierra; y volverse han aquellas aguas que tomarás
del río, se volverán sangre en la tierra.
10 Entonces dijo Moisés á Jehová: ¡Ay Señor! yo no soy hombre de palabras de
ayer ni de anteayer, ni aun desde que tú hablas á tu siervo; porque soy tardo en
el habla y torpe de lengua.
11 Y Jehová le respondió: ¿Quién dió la boca al hombre? ¿ó quién hizo al mudo y
al sordo, al que ve y al ciego? ¿no soy yo Jehová?
12 Ahora pues, ve, que yo seré en tu boca, y te enseñaré lo que hayas de hablar.
13 Y él dijo: ¡Ay Señor! envía por mano del que has de enviar.
14 Entonces Jehová se enojó contra Moisés, y dijo: ¿No conozco yo á tu hermano
Aarón, Levita, y que él hablará? Y aun he aquí que él te saldrá á recibir, y en
viéndote, se alegrará en su corazón.
15 Tú hablarás á él, y pondrás en su boca las palabras, y yo seré en tu boca y
en la suya, y os enseñaré lo que hayáis de hacer.
16 Y él hablará por ti al pueblo; y él te será á ti en lugar de boca, y tú serás
para él en lugar de Dios.
17 Y tomarás esta vara en tu mano, con la cual harás las señales.
18 Así se fué Moisés, y volviendo á su suegro Jethro, díjole: Iré ahora, y
volveré á mis hermanos que están en Egipto, para ver si aún viven. Y Jethro dijo
á Moisés: Ve en paz.
19 Dijo también Jehová á Moisés en Madián: Ve, y vuélvete á Egipto, porque han
muerto todos los que procuraban tu muerte.
20 Entonces Moisés tomó su mujer y sus hijos, y púsolos sobre un asno, y
volvióse á tierra de Egipto: tomó también Moisés la vara de Dios en su mano.
21 Y dijo Jehová á Moisés: Cuando hubiereis vuelto á Egipto, mira que hagas
delante de Faraón todas las maravillas que he puesto en tu mano: yo empero
endureceré su corazón, de modo que no dejará ir al pueblo.
22 Y dirás á Faraón: Jehová ha dicho así: Israel es mi hijo, mi primogénito.
23 Ya te he dicho que dejes ir á mi hijo, para que me sirva, mas no has querido
dejarlo ir: he aquí yo voy á matar á tu hijo, tu primogénito.
24 Y aconteció en el camino, que en una posada le salió al encuentro Jehová, y
quiso matarlo.
25 Entonces Séphora cogió un afilado pedernal, y cortó el prepucio de su hijo, y
echólo á sus pies, diciendo: A la verdad tú me eres un esposo de sangre.
26 Así le dejó luego ir. Y ella dijo: Esposo de sangre, á causa de la
circuncisión.
27 Y Jehová dijo á Aarón: Ve á recibir á Moisés al desierto. Y él fue, y
encontrólo en el monte de Dios, y besóle.
28 Entonces contó Moisés á Aarón todas las palabras de Jehová que le enviaba, y
todas las señales que le había dado.
29 Y fueron Moisés y Aarón, y juntaron todos los ancianos de los hijos de
Israel:
30 Y habló Aarón todas las palabras que Jehová había dicho á Moisés, é hizo las
señales delante de los ojos del pueblo.
31 Y el pueblo creyó: y oyendo que Jehová había visitado los hijos de Israel, y
que había visto su aflicción, inclináronse y adoraron.
Exodo 5
1 DESPUÉS entraron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de
Israel, dice así: Deja ir á mi pueblo á celebrarme fiesta en el desierto.
2 Y Faraón respondió: ¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir á
Israel? Yo no conozco á Jehová, ni tampoco dejaré ir á Israel.
3 Y ellos dijeron: El Dios de los Hebreos nos ha encontrado: iremos, pues, ahora
camino de tres días por el desierto, y sacrificaremos á Jehová nuestro Dios;
porque no venga sobre nosotros con pestilencia ó con espada.
4 Entonces el rey de Egipto les dijo: Moisés y Aarón, ¿por qué hacéis cesar al
pueblo de su obra? idos á vuestros cargos.
5 Dijo también Faraón: He aquí el pueblo de la tierra es ahora mucho, y vosotros
les hacéis cesar de sus cargos.
6 Y mandó Faraón aquel mismo día á los cuadrilleros del pueblo que le tenían á
su cargo, y á sus gobernadores, diciendo:
7 De aquí adelante no daréis paja al pueblo para hacer ladrillo, como ayer y
antes de ayer; vayan ellos y recojan por sí mismos la paja:
8 Y habéis de ponerles la tarea del ladrillo que hacían antes, y no les
disminuiréis nada; porque están ociosos, y por eso levantan la voz diciendo:
Vamos y sacrificaremos á nuestro Dios.
9 Agrávese la servidumbre sobre ellos, para que se ocupen en ella, y no atiendan
á palabras de mentira.
10 Y saliendo los cuadrilleros del pueblo y sus gobernadores, hablaron al
pueblo, diciendo: Así ha dicho Faraón: Yo no os doy paja.
11 Id vosotros, y recoged paja donde la hallareis; que nada se disminuirá de
vuestra tarea.
12 Entonces el pueblo se derramó por toda la tierra de Egipto á coger rastrojo
en lugar de paja.
13 Y los cuadrilleros los apremiaban, diciendo: Acabad vuestra obra, la tarea
del día en su día, como cuando se os daba paja.
14 Y azotaban á los capataces de los hijos de Israel, que los cuadrilleros de
Faraón habían puesto sobre ellos, diciendo: ¿Por qué no habéis cumplido vuestra
tarea de ladrillo ni ayer ni hoy, como antes?
15 Y los capataces de los hijos de Israel vinieron á Faraón, y se quejaron á él,
diciendo: ¿Por qué lo haces así con tus siervos?
16 No se da paja á tus siervos, y con todo nos dicen: Haced el ladrillo. Y he
aquí tus siervos son azotados, y tu pueblo cae en falta.
17 Y él respondió: Estáis ociosos, sí, ociosos, y por eso decís: Vamos y
sacrifiquemos á Jehová.
18 Id pues ahora, y trabajad. No se os dará paja, y habéis de dar la tarea del
ladrillo.
19 Entonces los capataces de los hijos de Israel se vieron en aflicción,
habiéndoseles dicho: No se disminuirá nada de vuestro ladrillo, de la tarea de
cada día.
20 Y encontrando á Moisés y á Aarón, que estaban á la vista de ellos cuando
salían de Faraón,
21 Dijéronles: Mire Jehová sobre vosotros, y juzgue; pues habéis hecho heder
nuestro olor delante de Faraón y de sus siervos, dándoles el cuchillo en las
manos para que nos maten.
22 Entonces Moisés se volvió á Jehová, y dijo: Señor, ¿por qué afliges á este
pueblo? ¿para qué me enviaste?
23 Porque desde que yo vine á Faraón para hablarle en tu nombre, ha afligido á
este pueblo; y tú tampoco has librado á tu pueblo.
Exodo 6
1 JEHOVA respondió á Moisés: Ahora verás lo que yo haré á Faraón; porque con
mano fuerte los ha de dejar ir; y con mano fuerte los ha de echar de su tierra.
2 Habló todavía Dios á Moisés, y díjole: Yo soy JEHOVA;
3 Y aparecí á Abraham, á Isaac y á Jacob bajo el nombre de Dios Omnipotente, mas
en mi nombre JEHOVA no me notifiqué á ellos.
4 Y también establecí mi pacto con ellos, de darles la tierra de Canaán, la
tierra en que fueron extranjeros, y en la cual peregrinaron.
5 Y asimismo yo he oído el gemido de los hijos de Israel, á quienes hacen servir
los Egipcios, y heme acordado de mi pacto.
6 Por tanto dirás á los hijos de Israel: YO JEHOVA; y yo os sacaré de debajo de
las cargas de Egipto, y os libraré de su servidumbre, y os redimiré con brazo
extendido, y con juicios grandes:
7 Y os tomaré por mi pueblo y seré vuestro Dios: y vosotros sabréis que yo soy
Jehová vuestro Dios, que os saco de debajo de las cargas de Egipto:
8 Y os meteré en la tierra, por la cual alcé mi mano que la daría á Abraham, á
Isaac y á Jacob: y yo os la daré por heredad. YO JEHOVA.
9 De esta manera habló Moisés á los hijos de Israel: mas ellos no escuchaban á
Moisés á causa de la congoja de espíritu, y de la dura servidumbre.
10 Y habló Jehová á Moisés, diciendo:
11 Entra, y habla á Faraón rey de Egipto, que deje ir de su tierra á los hijos
de Israel.
12 Y respondió Moisés delante de Jehová, diciendo: He aquí, los hijos de Israel
no me escuchan: ¿cómo pues me escuchará Faraón, mayormente siendo yo
incircunciso de labios?
13 Entonces Jehová habló á Moisés y á Aarón, y dióles mandamiento para los hijos
de Israel, y para Faraón rey de Egipto, para que sacasen á los hijos de Israel
de la tierra de Egipto.
14 Estas son las cabezas de las familias de sus padres. Los hijos de Rubén, el
primogénito de Israel: Hanoch y Phallú, Hezrón y Carmi: estas son las familias
de Rubén.
15 Los hijos de Simeón: Jemuel, y Jamín, y Ohad, y Jachîn, y Zoar, y Saúl, hijo
de una Cananea: estas son las familias de Simeón.
16 Y estos son los nombres de los hijos de Leví por sus linajes: Gersón, y Coath,
y Merari: Y los años de la vida de Leví fueron ciento treinta y siete años.
17 Y los hijos de Gersón: Libni, y Shimi, por sus familias.
18 Y los hijos de Coath: Amram, é Izhar, y Hebrón, y Uzziel. Y los años de la
vida de Coath fueron ciento treinta y tres años.
19 Y los hijos de Merari: Mahali, y Musi: estas son las familias de Leví por sus
linajes.
20 Y Amram tomó por mujer á Jochêbed su tía, la cual le parió á Aarón y á Moisés.
Y los años de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete años.
21 Y los hijos de Izhar: Cora, y Nepheg y Zithri.
22 Y los hijos de Uzziel: Misael, y Elzaphán y Zithri.
23 Y tomóse Aarón por mujer á Elisabeth, hija de Aminadab, hermana de Naasón; la
cual le parió á Nadab, y á Abiú, y á Eleazar, y á Ithamar.
24 Y los hijos de Cora: Assir, y Elcana, y Abiasaph: estas son las familias de
los Coritas.
25 Y Eleazar, hijo de Aarón, tomó para sí mujer de las hijas de Phutiel, la cual
le parió á Phinees: Y estas son las cabezas de los padres de los Levitas por sus
familias.
26 Este es aquel Aarón y aquel Moisés, á los cuales Jehová dijo: Sacad á los
hijos de Israel de la tierra de Egipto por sus escuadrones.
27 Estos son los que hablaron á Faraón rey de Egipto, para sacar de Egipto á los
hijos de Israel. Moisés y Aarón fueron éstos.
28 Cuando Jehová habló á Moisés en la tierra de Egipto,
29 Entonces Jehová habló á Moisés, diciendo: Yo soy JEHOVA; di á Faraón rey de
Egipto todas las cosas que yo te digo á ti.
30 Y Moisés respondió delante de Jehová: He aquí, yo soy incircunciso de labios,
¿cómo pues me ha de oír Faraón?
Exodo 7
1 JEHOVA dijo á Moisés: Mira, yo te he constituído dios para Faraón, y tu
hermano Aarón será tu profeta.
2 Tú dirás todas las cosas que yo te mandaré, y Aarón tu hermano hablará á
Faraón, para que deje ir de su tierra á los hijos de Israel.
3 Y yo endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré en la tierra de Egipto
mis señales y mis maravillas.
4 Y Faraón no os oirá; mas yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré á mis
ejércitos, mi pueblo, los hijos de Israel, de la tierra de Egipto, con grandes
juicios.
5 Y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová, cuando extenderé mi mano sobre Egipto,
y sacaré los hijos de Israel de en medio de ellos.
6 E hizo Moisés y Aarón como Jehová les mandó: hiciéronlo así.
7 Y era Moisés de edad de ochenta años, y Aarón de edad de ochenta y tres,
cuando hablaron á Faraón.
8 Y habló Jehová á Moisés y á Aarón, diciendo:
9 Si Faraón os respondiere diciendo, Mostrad milagro; dirás á Aarón: Toma tu
vara, y échala delante de Faraón, para que se torne culebra.
10 Vinieron, pues, Moisés y Aarón á Faraón, é hicieron como Jehová lo había
mandado: y echó Aarón su vara delante de Faraón y de sus siervos, y tornóse
culebra.
11 Entonces llamó también Faraón sabios y encantadores; é hicieron también lo
mismo los encantadores de Egipto con sus encantamientos;
12 Pues echó cada uno su vara, las cuales se volvieron culebras: mas la vara de
Aarón devoró las varas de ellos.
13 Y el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había
dicho.
14 Entonces Jehová dijo á Moisés: El corazón de Faraón está agravado, que no
quiere dejar ir al pueblo.
15 Ve por la mañana á Faraón, he aquí que él sale á las aguas; y tú ponte á la
orilla del río delante de él, y toma en tu mano la vara que se volvió culebra,
16 Y dile: Jehová el Dios de los Hebreos me ha enviado á ti, diciendo: Deja ir á
mi pueblo, para que me sirvan en el desierto; y he aquí que hasta ahora no has
querido oir.
17 Así ha dicho Jehová: En esto conocerás que yo soy Jehová: he aquí, yo heriré
con la vara que tengo en mi mano el agua que está en el río, y se convertirá en
sangre:
18 Y los peces que hay en el río morirán, y hederá el río, y tendrán asco los
Egipcios de beber el agua del río.
19 Y Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre
las aguas de Egipto, sobre sus ríos, sobre sus arroyos y sobre sus estanques, y
sobre todos sus depósitos de aguas, para que se conviertan en sangre, y haya
sangre por toda la región de Egipto, así en los vasos de madera como en los de
piedra.
20 Y Moisés y Aarón hicieron como Jehová lo mandó; y alzando la vara hirió las
aguas que había en el río, en presencia de Faraón y de sus siervos; y todas las
aguas que había en el río se convirtieron en sangre.
21 Asimismo los peces que había en el río murieron; y el río se corrompió, que
los Egipcios no podían beber de él: y hubo sangre por toda la tierra de Egipto.
22 Y los encantadores de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos: y el
corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.
23 Y tornando Faraón volvióse á su casa, y no puso su corazón aun en esto.
24 Y en todo Egipto hicieron pozos alrededor del río para beber, porque no
podían beber de las aguas del río.
25 Y cumpliéronse siete días después que Jehová hirió el río.
Exodo 8
1 ENTONCES Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová ha dicho así:
Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan.
2 Y si no lo quisieres dejar ir, he aquí yo heriré con ranas todos tus términos:
3 Y el río criará ranas, las cuales subirán, y entrarán en tu casa, y en la
cámara de tu cama, y sobre tu cama, y en las casas de tus siervos, y en tu
pueblo, y en tus hornos, y en tus artesas:
4 Y las ranas subirán sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre todos tus siervos.
5 Y Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón: Extiende tu mano con tu vara sobre los
ríos, arroyos, y estanques, para que haga venir ranas sobre la tierra de Egipto.
6 Entonces Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto, y subieron ranas
que cubrieron la tierra de Egipto.
7 Y los encantadores hicieron lo mismo con sus encantamientos, é hicieron venir
ranas sobre la tierra de Egipto.
8 Entonces Faraón llamó á Moisés y á Aarón, y díjoles: Orad á Jehová que quite
las ranas de mí y de mi pueblo; y dejaré ir al pueblo, para que sacrifique á
Jehová.
9 Y dijo Moisés á Faraón: Gloríate sobre mí: ¿cuándo oraré por ti, y por tus
siervos, y por tu pueblo, para que las ranas sean quitadas de ti, y de tus casas,
y que solamente se queden en el río?
10 Y él dijo: Mañana. Y Moisés respondió: Se hará conforme á tu palabra, para
que conozcas que no hay como Jehová nuestro Dios:
11 Y las ranas se irán de ti, y de tus casas, y de tus siervos, y de tu pueblo,
y solamente se quedarán en el río.
12 Entonces salieron Moisés y Aarón de con Faraón, y clamó Moisés á Jehová sobre
el negocio de las ranas que había puesto á Faraón.
13 E hizo Jehová conforme á la palabra de Moisés, y murieron las ranas de las
casas, de los cortijos, y de los campos.
14 Y las juntaron en montones, y apestaban la tierra.
15 Y viendo Faraón que le habían dado reposo, agravó su corazón, y no los
escuchó; como Jehová lo había dicho.
16 Entonces Jehová dijo á Moisés: Di á Aarón: Extiende tu vara, y hiere el polvo
de la tierra, para que se vuelva piojos por todo el país de Egipto.
17 Y ellos lo hicieron así; y Aarón extendió su mano con su vara, é hirió el
polvo de la tierra, el cual se volvió piojos, así en los hombres como en las
bestias: todo el polvo de la tierra se volvió piojos en todo el país de Egipto.
18 Y los encantadores hicieron así también, para sacar piojos con sus
encantamientos; mas no pudieron. Y había piojos así en los hombres como en las
bestias.
19 Entonces los magos dijeron á Faraón: Dedo de Dios es este. Mas el corazón de
Faraón se endureció, y no los escuchó; como Jehová lo había dicho.
20 Y Jehová dijo á Moisés: Levántate de mañana y ponte delante de Faraón, he
aquí él sale á las aguas; y dile: Jehová ha dicho así: Deja ir á mi pueblo, para
que me sirva.
21 Porque si no dejares ir á mi pueblo, he aquí yo enviaré sobre ti, y sobre tus
siervos, y sobre tu pueblo, y sobre tus casas toda suerte de moscas; y las casas
de los Egipcios se henchirán de toda suerte de moscas, y asimismo la tierra
donde ellos estuvieren.
22 Y aquel día yo apartaré la tierra de Gosén, en la cual mi pueblo habita, para
que ninguna suerte de moscas haya en ella; á fin de que sepas que yo soy Jehová
en medio de la tierra.
23 Y yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.
24 Y Jehová lo hizo así: que vino toda suerte de moscas molestísimas sobre la
casa de Faraón, y sobre las casas de sus siervos, y sobre todo el país de Egipto;
y la tierra fué corrompida á causa de ellas.
25 Entonces Faraón llamó á Moisés y á Aarón, y díjoles: Andad, sacrificad á
vuestro Dios en la tierra.
26 Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque sacrificaríamos á
Jehová nuestro Dios la abominación de los Egipcios. He aquí, si sacrificáramos
la abominación de los Egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían?
27 Camino de tres días iremos por el desierto, y sacrificaremos á Jehová nuestro
Dios, como él nos dirá.
28 Y dijo Faraón: Yo os dejaré ir para que sacrifiquéis á Jehová vuestro Dios en
el desierto, con tal que no vayáis más lejos: orad por mí.
29 Y respondió Moisés: He aquí, en saliendo yo de contigo, rogaré á Jehová que
las diversas suertes de moscas se vayan de Faraón, y de sus siervos, y de su
pueblo mañana; con tal que Faraón no falte más, no dejando ir al pueblo á
sacrificar á Jehová.
30 Entonces Moisés salió de con Faraón, y oró á Jehová.
31 Y Jehová hizo conforme á la palabra de Moisés; y quitó todas aquellas moscas
de Faraón, y de sus siervos, y de su pueblo, sin que quedara una.
32 Mas Faraón agravó aún esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo.
Exodo 9
1 ENTONCES Jehová dijo á Moisés: Entra á Faraón, y dile: Jehová, el Dios de los
Hebreos, dice así: Deja ir á mi pueblo, para que me sirvan;
2 Porque si no lo quieres dejar ir, y los detuvieres aún,
3 He aquí la mano de Jehová será sobre tus ganados que están en el campo,
caballos, asnos, camellos, vacas y ovejas, con pestilencia gravísima:
4 Y Jehová hará separación entre los ganados de Israel y los de Egipto, de modo
que nada muera de todo lo de los hijos de Israel.
5 Y Jehová señaló tiempo, diciendo: Mañana hará Jehová esta cosa en la tierra.
6 Y el día siguiente Jehová hizo aquello, y murió todo el ganado de Egipto; mas
del ganado de los hijos de Israel no murió uno.
7 Entonces Faraón envió, y he aquí que del ganado de los hijos de Israel no
había muerto uno. Mas el corazón de Faraón se agravó, y no dejó ir al pueblo.
8 Y Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Tomad puñados de ceniza de un horno, y
espárzala Moisés hacia el cielo delante de Faraón:
9 Y vendrá á ser polvo sobre toda la tierra de Egipto, el cual originará
sarpullido que cause tumores apostemados en los hombres y en las bestias, por
todo el país de Egipto.
10 Y tomaron la ceniza del horno, y pusiéronse delante de Faraón, y esparcióla
Moisés hacia el cielo; y vino un sarpullido que causaba tumores apostemados así
en los hombres como en las bestias.
11 Y los magos no podían estar delante de Moisés á causa de los tumores, porque
hubo sarpullido en los magos y en todos los Egipcios.
12 Y Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó; como Jehová lo había
dicho á Moisés.
13 Entonces Jehová dijo á Moisés: Levántate de mañana, y ponte delante de Faraón,
y dile: Jehová, el Dios de los Hebreos, dice así: Deja ir á mi pueblo, para que
me sirva.
14 Porque yo enviaré esta vez todas mis plagas á tu corazón, sobre tus siervos,
y sobre tu pueblo, para que entiendas que no hay otro como yo en toda la tierra.
15 Porque ahora yo extenderé mi mano para herirte á ti y á tu pueblo de
pestilencia, y serás quitado de la tierra.
16 Y á la verdad yo te he puesto para declarar en ti mi potencia, y que mi
Nombre sea contado en toda la tierra.
17 ¿Todavía te ensalzas tú contra mi pueblo, para no dejarlos ir?
18 He aquí que mañana á estas horas yo haré llover granizo muy grave, cual nunca
fué en Egipto, desde el día que se fundó hasta ahora.
19 Envía, pues, á recoger tu ganado, y todo lo que tienes en el campo; porque
todo hombre ó animal que se hallare en el campo, y no fuere recogido á casa, el
granizo descenderá sobre él, y morirá.
20 De los siervos de Faraón el que temió la palabra de Jehová, hizo huir sus
criados y su ganado á casa:
21 Mas el que no puso en su corazón la palabra de Jehová, dejó sus criados y sus
ganados en el campo.
22 Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que venga
granizo en toda la tierra de Egipto sobre los hombres, y sobre las bestias, y
sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.
23 Y Moisés extendió su vara hacia el cielo, y Jehová hizo tronar y granizar, y
el fuego discurría por la tierra; y llovió Jehová granizo sobre la tierra de
Egipto.
24 Hubo pues granizo, y fuego mezclado con el granizo, tan grande, cual nunca
hubo en toda la tierra de Egipto desde que fué habitada.
25 Y aquel granizo hirió en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el
campo, así hombres como bestias; asimismo hirió el granizo toda la hierba del
campo, y desgajó todos los árboles del país.
26 Solamente en la tierra de Gosén, donde los hijos de Israel estaban, no hubo
granizo.
27 Entonces Faraón envió á llamar á Moisés y á Aarón, y les dijo: He pecado esta
vez: Jehová es justo, y yo y mi pueblo impíos.
28 Orad á Jehová: y cesen los truenos de Dios y el granizo; y yo os dejaré ir, y
no os detendréis más.
29 Y respondióle Moisés: En saliendo yo de la ciudad extenderé mis manos á
Jehová, y los truenos cesarán, y no habrá más granizo; para que sepas que de
Jehová es la tierra.
30 Mas yo sé que ni tú ni tus siervos temeréis todavía la presencia del Dios
Jehová.
31 El lino, pues, y la cebada fueron heridos; porque la cebada estaba ya
espigada, y el lino en caña.
32 Mas el trigo y el centeno no fueron heridos; porque eran tardíos.
33 Y salido Moisés de con Faraón de la ciudad, extendió sus manos á Jehová, y
cesaron los truenos y el granizo; y la lluvia no cayó más sobre la tierra.
34 Y viendo Faraón que la lluvia había cesado y el granizo y los truenos,
perseveró en pecar, y agravó su corazón, él y sus siervos.
35 Y el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir á los hijos de Israel; como
Jehová lo había dicho por medio de Moisés.
Exodo 10
1 Y JEHOVA dijo á Moisés: Entra á Faraón; porque yo he agravado su corazón, y el
corazón de sus siervos, para dar entre ellos estas mis señales;
2 Y para que cuentes á tus hijos y á tus nietos las cosas que yo hice en Egipto,
y mis señales que dí entre ellos; y para que sepáis que yo soy Jehová.
3 Entonces vinieron Moisés y Aarón á Faraón, y le dijeron: Jehová, el Dios de
los Hebreos ha dicho así: ¿Hasta cuándo no querrás humillarte delante de mí?
Deja ir á mi pueblo para que me sirvan.
4 Y si aún rehusas dejarlo ir, he aquí que yo traeré mañana langosta en tus
términos,
5 La cual cubrirá la faz de la tierra, de modo que no pueda verse la tierra; y
ella comerá lo que quedó salvo, lo que os ha quedado del granizo; comerá
asimismo todo árbol que os produce fruto en el campo:
6 Y llenarse han tus casas, y las casas de todos tus siervos, y las casas de
todos los Egipcios, cual nunca vieron tus padres ni tus abuelos, desde que ellos
fueron sobre la tierra hasta hoy. Y volvióse, y salió de con Faraón.
7 Entonces los siervos de Faraón le dijeron: ¿Hasta cuándo nos ha de ser éste
por lazo? Deja ir á estos hombres, para que sirvan á Jehová su Dios; ¿aun no
sabes que Egipto está destruido?
8 Y Moisés y Aarón volvieron á ser llamados á Faraón, el cual les dijo: Andad,
servid á Jehová vuestro Dios. ¿Quién y quién son los que han de ir?
9 Y Moisés respondió: Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con
nuestros hijos y con nuestras hijas: con nuestras ovejas y con nuestras vacas
hemos de ir; porque tenemos solemnidad de Jehová.
10 Y él les dijo: Así sea Jehová con vosotros como yo os dejaré ir á vosotros y
á vuestros niños: mirad como el mal está delante de vuestro rostro.
11 No será así: id ahora vosotros los varones, y servid á Jehová: pues esto es
lo que vosotros demandasteis. Y echáronlos de delante de Faraón.
12 Entonces Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano sobre la tierra de Egipto
para langosta, á fin de que suba sobre el país de Egipto, y consuma todo lo que
el granizo dejó.
13 Y extendió Moisés su vara sobre la tierra de Egipto, y Jehová trajo un viento
oriental sobre el país todo aquel día y toda aquella noche; y á la mañana el
viento oriental trajo la langosta:
14 Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y asentóse en todos los
términos de Egipto, en gran manera grave: antes de ella no hubo langosta
semejante, ni después de ella vendrá otra tal;
15 Y cubrió la faz de todo el país, y oscurecióse la tierra; y consumió toda la
hierba de la tierra, y todo el fruto de los árboles que había dejado el granizo;
que no quedó cosa verde en árboles ni en hierba del campo, por toda la tierra de
Egipto.
16 Entonces Faraón hizo llamar apriesa á Moisés y á Aarón, y dijo: He pecado
contra Jehová vuestro Dios, y contra vosotros.
17 Mas ruego ahora que perdones mi pecado solamente esta vez, y que oréis á
Jehová vuestro Dios que quite de mí solamente esta muerte.
18 Y salió de con Faraón, y oró á Jehová.
19 Y Jehová volvió un viento occidental fortísimo, y quitó la langosta, y
arrojóla en el mar Bermejo: ni una langosta quedó en todo el término de Egipto.
20 Mas Jehová endureció el corazón de Faraón; y no envió los hijos de Israel.
21 Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano hacia el cielo, para que haya
tinieblas sobre la tierra de Egipto, tales que cualquiera las palpe.
22 Y extendió Moisés su mano hacia el cielo, y hubo densas tinieblas tres días
por toda la tierra de Egipto.
23 Ninguno vió á su prójimo, ni nadie se levantó de su lugar en tres días; mas
todos los hijos de Israel tenían luz en sus habitaciones.
24 Entonces Faraón hizo llamar á Moisés, y dijo: Id, servid á Jehová; solamente
queden vuestras ovejas y vuestras vacas: vayan también vuestros niños con
vosotros.
25 Y Moisés respondió: Tú también nos entregarás sacrificios y holocaustos que
sacrifiquemos á Jehová nuestro Dios.
26 Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una uña; porque de
ellos hemos de tomar para servir á Jehová nuestro Dios; y no sabemos con qué
hemos de servir á Jehová, hasta que lleguemos allá.
27 Mas Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir.
28 Y díjole Faraón: Retírate de mí: guárdate que no veas más mi rostro, porque
en cualquier día que vieres mi rostro, morirás.
29 Y Moisés respondió: Bien has dicho; no veré más tu rostro.
Exodo 11
1 Y JEHOVA dijo á Moisés: Una plaga traeré aún sobre Faraón, y sobre Egipto;
después de la cual él os dejará ir de aquí; y seguramente os echará de aquí del
todo.
2 Habla ahora al pueblo, y que cada uno demande á su vecino, y cada una á su
vecina, vasos de plata y de oro.
3 Y Jehová dió gracia al pueblo en los ojos de los Egipcios. También Moisés era
muy gran varón en la tierra de Egipto, á los ojos de los siervos de Faraón, y á
los ojos del pueblo.
4 Y dijo Moisés: Jehová ha dicho así: A la media noche yo saldré por medio de
Egipto,
5 Y morirá todo primogénito en tierra de Egipto, desde el primogénito de Faraón
que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la sierva que está tras la
muela; y todo primogénito de las bestias.
6 Y habrá gran clamor por toda la tierra de Egipto, cual nunca fué, ni jamás
será.
7 Mas entre todos los hijos de Israel, desde el hombre hasta la bestia, ni un
perro moverá su lengua: para que sepáis que hará diferencia Jehová entre los
Egipcios y los Israelitas.
8 Y descenderán á mí todos estos tus siervos, é inclinados delante de mí dirán:
Sal tú, y todo el pueblo que está bajo de ti; y después de esto yo saldré. Y
salióse muy enojado de con Faraón.
9 Y Jehová dijo á Moisés: Faraón no os oirá, para que mis maravillas se
multipliquen en la tierra de Egipto.
10 Y Moisés y Aarón hicieron todos estos prodigios delante de Faraón: mas Jehová
había endurecido el corazón de Faraón, y no envió á los hijos de Israel fuera de
su país.
Exodo 12
1 Y HABLO Jehová á Moisés y á Aarón en la tierra de Egipto, diciendo:
2 Este mes os será principio de los meses; será este para vosotros el primero en
los meses del año.
3 Hablad á toda la congregación de Israel, diciendo: En el diez de aqueste mes
tómese cada uno un cordero por las familias de los padres, un cordero por
familia:
4 Mas si la familia fuere pequeña que no baste á comer el cordero, entonces
tomará á su vecino inmediato á su casa, y según el número de las personas, cada
uno conforme á su comer, echaréis la cuenta sobre el cordero.
5 El cordero será sin defecto, macho de un año: tomaréislo de las ovejas ó de
las cabras:
6 Y habéis de guardarlo hasta el día catorce de este mes; y lo inmolará toda la
congregación del pueblo de Israel entre las dos tardes.
7 Y tomarán de la sangre, y pondrán en los dos postes y en el dintel de las
casas en que lo han de comer.
8 Y aquella noche comerán la carne asada al fuego, y panes sin levadura: con
hierbas amargas lo comerán.
9 Ninguna cosa comeréis de él cruda, ni cocida en agua, sino asada al fuego; su
cabeza con sus pies y sus intestinos.
10 Ninguna cosa dejaréis de él hasta la mañana; y lo que habrá quedado hasta la
mañana, habéis de quemarlo en el fuego.
11 Y así habéis de comerlo: ceñidos vuestros lomos, vuestros zapatos en vuestros
pies, y vuestro bordón en vuestra mano; y lo comeréis apresuradamente: es la
Pascua de Jehová.
12 Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré á todo
primogénito en la tierra de Egipto, así en los hombres como en las bestias: y
haré juicios en todos los dioses de Egipto. YO JEHOVA.
13 Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la
sangre, y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando
heriré la tierra de Egipto.
14 Y este día os ha de ser en memoria, y habéis de celebrarlo como solemne á
Jehová durante vuestras generaciones: por estatuto perpetuo lo celebraréis.
15 Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no
haya levadura en vuestras casas: porque cualquiera que comiere leudado desde el
primer día hasta el séptimo, aquella alma será cortada de Israel.
16 El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis
una santa convocación: ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que
aderecéis lo que cada cual hubiere de comer.
17 Y guardaréis la fiesta de los ázimos, porque en aqueste mismo día saqué
vuestros ejércitos de la tierra de Egipto: por tanto guardaréis este día en
vuestras generaciones por costumbre perpetua.
18 En el mes primero, el día catorce del mes por la tarde, comeréis los panes
sin levadura, hasta el veintiuno del mes por la tarde.
19 Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas, porque cualquiera
que comiere leudado, así extranjero como natural del país, aquella alma será
cortada de la congregación de Israel.
20 Ninguna cosa leudada comeréis; en todas vuestras habitaciones comeréis panes
sin levadura.
21 Y Moisés convocó á todos los ancianos de Israel, y díjoles: Sacad, y tomaos
corderos por vuestras familias, y sacrificad la pascua.
22 Y tomad un manojo de hisopo, y mojadle en la sangre que estará en una jofaina,
y untad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en la jofaina; y
ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana.
23 Porque Jehová pasará hiriendo á los Egipcios; y como verá la sangre en el
dintel y en los dos postes, pasará Jehová aquella puerta, y no dejará entrar al
heridor en vuestras casas para herir.
24 Y guardaréis esto por estatuto para vosotros y para vuestros hijos para
siempre.
25 Y será, cuando habréis entrado en la tierra que Jehová os dará, como tiene
hablado, que guardaréis este rito.
26 Y cuando os dijeren vuestros hijos: ¿Qué rito es este vuestro?
27 Vosotros responderéis: Es la víctima de la Pascua de Jehová, el cual pasó las
casas de los hijos de Israel en Egipto, cuando hirió á los Egipcios, y libró
nuestras casas. Entonces el pueblo se inclinó y adoró.
28 Y los hijos de Israel se fueron, é hicieron puntualmente así; como Jehová
había mandado á Moisés y á Aarón.
29 Y aconteció que á la medianoche Jehová hirió á todo primogénito en la tierra
de Egipto, desde el primogénito de Faraón que se sentaba sobre su trono, hasta
el primogénito del cautivo que estaba en la cárcel, y todo primogénito de los
animales.
30 Y levantóse aquella noche Faraón, él y todos sus siervos, y todos los
Egipcios; y había un gran clamor en Egipto, porque no había casa donde no
hubiese muerto.
31 E hizo llamar á Moisés y á Aarón de noche, y díjoles: Salid de en medio de mi
pueblo vosotros, y los hijos de Israel; é id, servid á Jehová, como habéis dicho.
32 Tomad también vuestras ovejas y vuestras vacas, como habéis dicho, é idos; y
bendecidme también á mí.
33 Y los Egipcios apremiaban al pueblo, dándose priesa á echarlos de la tierra;
porque decían: Todos somos muertos.
34 Y llevó el pueblo su masa antes que se leudase, sus masas envueltas en sus
sábanas sobre sus hombros.
35 E hicieron los hijos de Israel conforme al mandamiento de Moisés, demandando
á los Egipcios vasos de plata, y vasos de oro, y vestidos.
36 Y Jehová dió gracia al pueblo delante de los Egipcios, y prestáronles; y
ellos despojaron á los Egipcios.
37 Y partieron los hijos de Israel de Rameses á Succoth, como seiscientos mil
hombres de á pie, sin contar los niños.
38 Y también subió con ellos grande multitud de diversa suerte de gentes; y
ovejas, y ganados muy muchos.
39 Y cocieron tortas sin levadura de la masa que habían sacado de Egipto; porque
no había leudado, por cuanto echándolos los Egipcios, no habían podido detenerse,
ni aun prepararse comida.
40 El tiempo que los hijos de Israel habitaron en Egipto, fué cuatrocientos
treinta años.
41 Y pasados cuatrocientos treinta años, en el mismo día salieron todos los
ejércitos de Jehová de la tierra de Egipto.
42 Es noche de guardar á Jehová, por haberlos sacado en ella de la tierra de
Egipto. Esta noche deben guardar á Jehová todos los hijos de Israel en sus
generaciones.
43 Y Jehová dijo á Moisés y á Aarón: Esta es la ordenanza de la Pascua: Ningún
extraño comerá de ella:
44 Mas todo siervo humano comprado por dinero, comerá de ella después que lo
hubieres circuncidado.
45 El extranjero y el asalariado no comerán de ella.
46 En una casa se comerá, y no llevarás de aquella carne fuera de casa, ni
quebraréis hueso suyo.
47 Toda la congregación de Israel le sacrificará.
48 Mas si algún extranjero peregrinare contigo, y quisiere hacer la pascua á
Jehová, séale circuncidado todo varón, y entonces se llegará á hacerla, y será
como el natural de la tierra; pero ningún incircunciso comerá de ella.
49 La misma ley será para el natural y para el extranjero que peregrinare entre
vosotros.
50 Así lo hicieron todos los hijos de Israel; como mandó Jehová á Moisés y á
Aarón, así lo hicieron.
51 Y en aquel mismo día sacó Jehová á los hijos de Israel de la tierra de Egipto
por sus escuadrones.
Exodo 13
1 Y JEHOVA habló á Moisés, diciendo:
2 Santifícame todo primogénito, cualquiera que abre matriz entre los hijos de
Israel, así de los hombres como de los animales: mío es.
3 Y Moisés dijo al pueblo: Tened memoria de aqueste día, en el cual habéis
salido de Egipto, de la casa de servidumbre; pues Jehová os ha sacado de aquí
con mano fuerte; por tanto, no comeréis leudado.
4 Vosotros salís hoy en el mes de Abib.
5 Y cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del Cananeo, y del Hetheo, y
del Amorrheo, y del Hebeo, y del Jebuseo, la cual juró á tus padres que te
daría, tierra que destila leche y miel, harás esta servicio en aqueste mes.
6 Siete días comerás por leudar, y el séptimo día será fiesta á Jehová.
7 Por los siete días se comerán los panes sin levadura; y no se verá contigo
leudado, ni levadura en todo tu término.
8 Y contarás en aquel día á tu hijo, diciendo: Hácese esto con motivo de lo que
Jehová hizo conmigo cuando me sacó de Egipto.
9 Y serte ha como una señal sobre tu mano, y como una memoria delante de tus
ojos, para que la ley de Jehová esté en tu boca; por cuanto con mano fuerte te
sacó Jehová de Egipto.
10 Por tanto, tú guardarás este rito en su tiempo de año en año.
11 Y cuando Jehová te hubiere metido en la tierra del Cananeo, como te ha jurado
á ti y á tus padres, y cuando te la hubiere dado,
12 Harás pasar á Jehová todo lo que abriere la matriz, asimismo todo primerizo
que abriere la matriz de tus animales: los machos serán de Jehová.
13 Mas todo primogénito de asno redimirás con un cordero; y si no lo redimieres,
le degollarás: asimismo redimirás todo humano primogénito de tus hijos.
14 Y cuando mañana te preguntare tu hijo, diciendo: ¿Qué es esto? decirle has:
Jehová nos sacó con mano fuerte de Egipto, de casa de servidumbre;
15 Y endureciéndose Faraón en no dejarnos ir, Jehová mató en la tierra de Egipto
á todo primogénito, desde el primogénito humano hasta el primogénito de la
bestia: y por esta causa yo sacrifico á Jehová todo primogénito macho, y redimo
todo primogénito de mis hijos.
16 Serte ha, pues, como una señal sobre tu mano, y por una memoria delante de
tus ojos; ya que Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte.
17 Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la
tierra de los Filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: Que quizá no se
arrepienta el pueblo cuando vieren la guerra, y se vuelvan á Egipto:
18 Mas hizo Dios al pueblo que rodease por el camino del desierto del mar
Bermejo. Y subieron los hijos de Israel de Egipto armados.
19 Tomó también consigo Moisés los huesos de José, el cual había juramentado á
los hijos de Israel, diciendo: Dios ciertamente os visitará, y haréis subir mis
huesos de aquí con vosotros.
20 Y partidos de Succoth, asentaron campo en Etham, á la entrada del desierto.
21 Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube, para guiarlos
por el camino; y de noche en una columna de fuego para alumbrarles; á fin de que
anduviesen de día y de noche.
22 Nunca se partió de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche
la columna de fuego.
Exodo 14
1 Y HABLO Jehová á Moisés, diciendo:
2 Habla á los hijos de Israel que den la vuelta, y asienten su campo delante de
Pihahiroth, entre Migdol y la mar hacia Baalzephón: delante de él asentaréis el
campo, junto á la mar.
3 Porque Faraón dirá de los hijos de Israel: Encerrados están en la tierra, el
desierto los ha encerrado.
4 Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en
Faraón y en todo su ejército; y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová. Y ellos
lo hicieron así.
5 Y fué dado aviso al rey de Egipto cómo el pueblo se huía: y el corazón de
Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho
esto de haber dejado ir á Israel, para que no nos sirva?
6 Y unció su carro, y tomó consigo su pueblo;
7 y tomó seiscientos carros escogidos, y todos los carros de Egipto, y los
capitanes sobre ellos.
8 Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y siguió á los hijos de
Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa.
9 Siguiéndolos, pues, los Egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón,
su gente de á caballo, y todo su ejército, alcanzáronlos asentando el campo
junto á la mar, al lado de Pihahiroth, delante de Baalzephón.
10 Y cuando Faraón se hubo acercado, los hijos de Israel alzaron sus ojos, y he
aquí los Egipcios que venían tras ellos; por lo que temieron en gran manera, y
clamaron los hijos de Israel á Jehová.
11 Y dijeron á Moisés: ¿No había sepulcros en Egipto, que nos has sacado para
que muramos en el desierto? ¿Por qué lo has hecho así con nosotros, que nos has
sacado de Egipto?
12 ¿No es esto lo que te hablamos en Egipto, diciendo: Déjanos servir á los
Egipcios? Que mejor nos fuera servir á los Egipcios, que morir nosotros en el
desierto.
13 Y Moisés dijo al pueblo: No temáis; estaos quedos, y ved la salud de Jehová,
que él hará hoy con vosotros; porque los Egipcios que hoy habéis visto, nunca
más para siempre los veréis.
14 Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis quedos.
15 Entonces Jehová dijo á Moisés: ¿Por qué clamas á mí? Di á los hijos de Israel
que marchen.
16 Y tú alza tu vara, y extiende tu mano sobre la mar, y divídela; y entren los
hijos de Israel por medio de la mar en seco.
17 Y yo, he aquí yo endureceré el corazón de los Egipcios, para que los sigan: y
yo me glorificaré en Faraón, y en todo su ejército, y en sus carros, y en su
caballería;
18 Y sabrán los Egipcios que yo soy Jehová, cuando me glorificaré en Faraón, en
sus carros, y en su gente de á caballo.
19 Y el ángel de Dios que iba delante del campo de Israel, se apartó, é iba en
pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos, se apartó,
y púsose á sus espaldas:
20 E iba entre el campo de los Egipcios y el campo de Israel; y era nube y
tinieblas para aquéllos, y alumbraba á Israel de noche: y en toda aquella noche
nunca llegaron los unos á los otros.
21 Y extendió Moisés su mano sobre la mar, é hizo Jehová que la mar se retirase
por recio viento oriental toda aquella noche; y tornó la mar en seco, y las
aguas quedaron divididas.
22 Entonces los hijos de Israel entraron por medio de la mar en seco, teniendo
las aguas como muro á su diestra y á su siniestra:
23 Y siguiéndolos los Egipcios, entraron tras ellos hasta el medio de la mar,
toda la caballería de Faraón, sus carros, y su gente de á caballo.
24 Y aconteció á la vela de la mañana, que Jehová miró al campo de los Egipcios
desde la columna de fuego y nube, y perturbó el campo de los Egipcios.
25 Y quitóles las ruedas de sus carros, y trastornólos gravemente. Entonces los
Egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos
contra los Egipcios.
26 Y Jehová dijo á Moisés: Extiende tu mano sobre la mar, para que las aguas
vuelvan sobre los Egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería.
27 Y Moisés extendió su mano sobre la mar, y la mar se volvió en su fuerza
cuando amanecía; y los Egipcios iban hacia ella: y Jehová derribó á los Egipcios
en medio de la mar.
28 Y volvieron las aguas, y cubrieron los carros y la caballería, y todo el
ejército de Faraón que había entrado tras ellos en la mar; no quedó de ellos ni
uno.
29 Y los hijos de Israel fueron por medio de la mar en seco, teniendo las aguas
por muro á su diestra y á su siniestra.
30 Así salvó Jehová aquel día á Israel de mano de los Egipcios; é Israel vió á
los Egipcios muertos á la orilla de la mar.
31 Y vió Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los Egipcios: y el
pueblo temió á Jehová, y creyeron á Jehová y á Moisés su siervo.
Exodo 15
1 ENTONCES cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico á Jehová, y dijeron:
Cantaré yo á Jehová, porque se ha magnificado grandemente, Echando en la mar al
caballo y al que en él subía.
2 Jehová es mi fortaleza, y mi canción, Y hame sido por salud: Este es mi Dios,
y á éste engrandeceré; Dios de mi padre, y á éste ensalzaré.
3 Jehová, varón de guerra; Jehová es su nombre.
4 Los carros de Faraón y á su ejército echó en la mar; Y sus escogidos príncipes
fueron hundidos en el mar Bermejo.
5 Los abismos los cubrieron; Como piedra descendieron á los profundos.
6 Tu diestra, oh Jehová, ha sido magnificada en fortaleza; Tu diestra, oh
Jehová, ha quebrantado al enemigo.
7 Y con la grandeza de tu poder has trastornado á los que se levantaron contra
ti: Enviaste tu furor; los tragó como á hojarasca.
8 Con el soplo de tus narices se amontonaron las aguas; Paráronse las corrientes
como en un montón; Los abismos se cuajaron en medio de la mar.
9 El enemigo dijo: Perseguiré, prenderé, repartiré despojos; Mi alma se henchirá
de ellos; Sacaré mi espada, destruirlos ha mi mano.
10 Soplaste con tu viento, cubriólos la mar: Hundiéronse como plomo en las
impetuosas aguas.
11 ¿Quién como tú, Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en
santidad, Terrible en loores, hacedor de maravillas?
12 Extendiste tu diestra; La tierra los tragó.
13 Condujiste en tu misericordia á este pueblo, al cual salvaste; Llevástelo con
tu fortaleza á la habitación de tu santuario.
14 Oiránlo los pueblos, y temblarán; Apoderarse ha dolor de los moradores de
Palestina.
15 Entonces los príncipes de Edom se turbarán; A los robustos de Moab los
ocupará temblor; Abatirse han todos los moradores de Canaán.
16 Caiga sobre ellos temblor y espanto; A la grandeza de tu brazo enmudezcan
como una piedra; Hasta que haya pasado tu pueblo, oh Jehová, Hasta que haya
pasado este pueblo que tú rescataste.
17 Tú los introducirás y los plantarás en el monte de tu heredad, En el lugar de
tu morada, que tú has aparejado, oh Jehová; En el santuario del Señor, que han
afirmado tus manos.
18 Jehová reinará por los siglos de los siglos.
19 Porque Faraón entró cabalgando con sus carros y su gente de á caballo en la
mar, y Jehová volvió á traer las aguas de la mar sobre ellos; mas los hijos de
Israel fueron en seco por medio de la mar.
20 Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas
las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas.
21 Y María les respondía: Cantad á Jehová; porque en extremo se ha engrandecido,
Echando en la mar al caballo, y al que en él subía.
22 E hizo Moisés que partiese Israel del mar Bermejo, y salieron al desierto de
Shur; y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua.
23 Y llegaron á Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran
amargas; por eso le pusieron el nombre de Mara.
24 Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?
25 Y Moisés clamó á Jehová; y Jehová le mostró un árbol, el cual metídolo que
hubo dentro de las aguas, las aguas se endulzaron. Allí les dió estatutos y
ordenanzas, y allí los probó;
26 Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, é hicieres lo recto
delante de sus ojos, y dieres oído á sus mandamientos, y guardares todos sus
estatutos, ninguna enfermedad de las que envié á los Egipcios te enviaré á ti;
porque yo soy Jehová tu Sanador.
27 Y llegaron á Elim, donde había doce fuentes de aguas, y setenta palmas; y
asentaron allí junto á las aguas.
Exodo 16
1 Y PARTIENDO de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, vino al
desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, á los quince días del segundo mes
después que salieron de la tierra de Egipto.
2 Y toda la congregación de los hijos de Israel murmuró contra Moisés y Aarón en
el desierto;
3 Y decíanles los hijos de Israel: Ojalá hubiéramos muerto por mano de Jehová en
la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos á las ollas de las carnes, cuando
comíamos pan en hartura; pues nos habéis sacado á este desierto, para matar de
hambre á toda esta multitud.
4 Y Jehová dijo á Moisés: He aquí yo os haré llover pan del cielo; y el pueblo
saldrá, y cogerá para cada un día, para que yo le pruebe si anda en mi ley, ó
no.
5 Mas al sexto día aparejarán lo que han de encerrar, que será el doble de lo
que solían coger cada día.
6 Entonces dijo Moisés y Aarón á todos los hijos de Israel: A la tarde sabréis
que Jehová os ha sacado de la tierra de Egipto:
7 Y á la mañana veréis la gloria de Jehová; porque él ha oído vuestras
murmuraciones contra Jehová; que nosotros, ¿qué somos, para que vosotros
murmuréis contra nosotros?
8 Y dijo Moisés: Jehová os dará á la tarde carne para comer, y á la mañana pan
en hartura; por cuanto Jehová ha oído vuestras murmuraciones con que habéis
murmurado contra él: que nosotros, ¿qué somos? vuestras murmuraciones no son
contra nosotros, sino contra Jehová.
9 Y dijo Moisés á Aarón: Di á toda la congregación de los hijos de Israel:
Acercaos á la presencia de Jehová; que él ha oído vuestras murmuraciones.
10 Y hablando Aarón á toda la congregación de los hijos de Israel, miraron hacia
el desierto, y he aquí la gloria de Jehová, que apareció en la nube.
11 Y Jehová habló á Moisés, diciendo:
12 Yo he oído las murmuraciones de los hijos de Israel; háblales, diciendo:
Entre las dos tardes comeréis carne, y por la mañana os hartaréis de pan, y
sabréis que yo soy Jehová vuestro Dios.
13 Y venida la tarde subieron codornices que cubrieron el real; y á la mañana
descendió rocío en derredor del real.
14 Y como el rocío cesó de descender, he aquí sobre la haz del desierto una cosa
menuda, redonda, menuda como una helada sobre la tierra.
15 Y viéndolo los hijos de Israel, se dijeron unos á otros: ¿Qué es esto? porque
no sabían qué era. Entonces Moisés les dijo: Es el pan que Jehová os da para
comer.
16 Esto es lo que Jehová ha mandado: Cogereis de él cada uno según pudiere
comer; un gomer por cabeza, conforme al número de vuestras personas, tomaréis
cada uno para los que están en su tienda.
17 Y los hijos de Israel lo hicieron así: y recogieron unos más, otros menos:
18 Y medíanlo por gomer, y no sobraba al que había recogido mucho, ni faltaba al
que había recogido poco: cada uno recogió conforme á lo que había de comer.
19 Y díjoles Moisés: Ninguno deje nada de ello para mañana.
20 Mas ellos no obedecieron á Moisés, sino que algunos dejaron de ello para otro
día, y crió gusanos, y pudrióse; y enojóse contra ellos Moisés.
21 Y recogíanlo cada mañana, cada uno según lo que había de comer: y luego que
el sol calentaba, derretíase.
22 En el sexto día recogieron doblada comida, dos gomeres para cada uno: y todos
los príncipes de la congregación vinieron á Moisés, y se lo hicieron saber.
23 Y él les dijo: Esto es lo que ha dicho Jehová: Mañana es el santo sábado, el
reposo de Jehová: lo que hubiereis de cocer, cocedlo hoy, y lo que hubiereis de
cocinar, cocinadlo; y todo lo que os sobrare, guardadlo para mañana.
24 Y ellos lo guardaron hasta la mañana, según que Moisés había mandado, y no se
pudrió, ni hubo en él gusano.
25 Y dijo Moisés: Comedlo hoy, porque hoy es sábado de Jehová: hoy no hallaréis
en el campo.
26 En los seis días lo recogeréis; mas el séptimo día es sábado, en el cual no
se hallará.
27 Y aconteció que algunos del pueblo salieron en el séptimo día á recoger, y no
hallaron.
28 Y Jehová dijo á Moisés: ¿Hasta cuándo no querréis guardar mis mandamientos y
mis leyes?
29 Mirad que Jehová os dió el sábado, y por eso os da en el sexto día pan para
dos días. Estése, pues, cada uno en su estancia, y nadie salga de su lugar en el
séptimo día.
30 Así el pueblo reposó el séptimo día.
31 Y la casa de Israel lo llamó Maná; y era como simiente de culantro, blanco, y
su sabor como de hojuelas con miel.
32 Y dijo Moisés: Esto es lo que Jehová ha mandado: Henchirás un gomer de él
para que se guarde para vuestros descendientes, á fin de que vean el pan que yo
os dí á comer en el desierto, cuando yo os saqué de la tierra de Egipto.
33 Y dijo Moisés á Aarón: Toma un vaso y pon en él un gomer lleno de maná, y
ponlo delante de Jehová, para que sea guardado para vuestros descendientes.
34 Y Aarón lo puso delante del Testimonio para guardarlo, como Jehová lo mandó á
Moisés.
35 Así comieron los hijos de Israel maná cuarenta años, hasta que entraron en la
tierra habitada: maná comieron hasta que llegaron al término de la tierra de
Canaán.
36 Y un gomer es la décima parte del epha.
Exodo 17
1 Y TODA la congregación de los hijos de Israel partió del desierto de Sin, por
sus jornadas, al mandamiento de Jehová, y asentaron el campo en Rephidim: y no
había agua para que el pueblo bebiese.
2 Y altercó el pueblo con Moisés, y dijeron: Danos agua que bebamos. Y Moisés
les dijo: ¿Por qué altercáis conmigo? ¿por qué tentáis á Jehová?
3 Así que el pueblo tuvo allí sed de agua, y murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Por
qué nos hiciste subir de Egipto para matarnos de sed á nosotros, y á nuestros
hijos y á nuestros ganados?
4 Entonces clamó Moisés á Jehová, diciendo: ¿Qué haré con este pueblo? de aquí á
un poco me apedrearán.
5 Y Jehová dijo á Moisés: Pasa delante del pueblo, y toma contigo de los
ancianos de Israel; y toma también en tu mano tu vara, con que heriste el río, y
ve:
6 He aquí que yo estoy delante de ti allí sobre la peña en Horeb; y herirás la
peña, y saldrán de ella aguas, y beberá el pueblo. Y Moisés lo hizo así en
presencia de los ancianos de Israel.
7 Y llamó el nombre de aquel lugar Massah y Meribah, por la rencilla de los
hijos de Israel, y porque tentaron á Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre
nosotros, ó no?
8 Y vino Amalec y peleó con Israel en Rephidim.
9 Y dijo Moisés á Josué: Escógenos varones, y sal, pelea con Amalec: mañana yo
estaré sobre la cumbre del collado, y la vara de Dios en mi mano.
10 E hizo Josué como le dijo Moisés, peleando con Amalec; y Moisés y Aarón y Hur
subieron á la cumbre del collado.
11 Y sucedía que cuando alzaba Moisés su mano, Israel prevalecía; mas cuando él
bajaba su mano, prevalecía Amalec.
12 Y las manos de Moisés estaban pesadas; por lo que tomaron una piedra, y
pusiéronla debajo de él, y se sentó sobre ella; y Aarón y Hur sustentaban sus
manos, el uno de una parte y el otro de otra; así hubo en sus manos firmeza
hasta que se puso el sol.
13 Y Josué deshizo á Amalec y á su pueblo á filo de espada.
14 Y Jehová dijo á Moisés: Escribe esto para memoria en un libro, y di á Josué
que del todo tengo de raer la memoria de Amalec de debajo del cielo.
15 Y Moisés edificó un altar, y llamó su nombre Jehová-nissi;
16 Y dijo: Por cuanto la mano sobre el trono de Jehová, Jehová tendrá guerra con
Amalec de generación en generación.
Exodo 18
1 Y OYO Jethro, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, todas las cosas que Dios
había hecho con Moisés, y con Israel su pueblo, y cómo Jehová había sacado á
Israel de Egipto:
2 Y tomó Jethro, suegro de Moisés á Séphora la mujer de Moisés, después que él
la envió,
3 Y á sus dos hijos; el uno se llamaba Gersóm, porque dijo: Peregrino he sido en
tierra ajena;
4 Y el otro se llamaba Eliezer, porque dijo, El Dios de mi padre me ayudó, y me
libró del cuchillo de Faraón.
5 Y Jethro el suegro de Moisés, con sus hijos y su mujer, llegó á Moisés en el
desierto, donde tenía el campo junto al monte de Dios;
6 Y dijo á Moisés: Yo tu suegro Jethro vengo á ti, con tu mujer, y sus dos hijos
con ella.
7 Y Moisés salió á recibir á su suegro, é inclinóse, y besólo: y preguntáronse
el uno al otro cómo estaban, y vinieron á la tienda.
8 Y Moisés contó á su suegro todas las cosas que Jehová había hecho á Faraón y á
los Egipcios por amor de Israel, y todo el trabajo que habían pasado en el
camino, y cómo los había librado Jehová.
9 Y alegróse Jethro de todo el bien que Jehová había hecho á Israel, que lo
había librado de mano de los Egipcios.
10 Y Jethro dijo: Bendito sea Jehová, que os libró de mano de los Egipcios, y de
la mano de Faraón, y que libró al pueblo de la mano de los Egipcios.
11 Ahora conozco que Jehová es grande más que todos los dioses; hasta en lo que
se ensoberbecieron contra ellos.
12 Y tomó Jethro, suegro de Moisés, holocaustos y sacrificios para Dios: y vino
Aarón y todos los ancianos de Israel á comer pan con el suegro de Moisés delante
de Dios.
13 Y aconteció que otro día se sentó Moisés á juzgar al pueblo; y el pueblo
estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde.
14 Y viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué
es esto que haces tú con el pueblo? ¿por qué te sientas tú solo, y todo el
pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?
15 Y Moisés respondió á su suegro: Porque el pueblo viene á mí para consultar á
Dios:
16 Cuando tienen negocios, vienen á mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y
declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.
17 Entonces el suegro de Moisés le dijo: No haces bien:
18 Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el
negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.
19 Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios será contigo. Está tú por el
pueblo delante de Dios, y somete tú los negocios á Dios.
20 Y enseña á ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde
anden, y lo que han de hacer.
21 Además inquiere tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de
Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y constituirás á éstos
sobre ellos caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.
22 Los cuales juzgarán al pueblo en todo tiempo; y será que todo negocio grave
lo traerán á ti, y ellos juzgarán todo negocio pequeño: alivia así la carga de
sobre ti, y llevarla han ellos contigo.
23 Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás persistir, y todo este
pueblo se irá también en paz á su lugar.
24 Y oyó Moisés la voz de su suegro, é hizo todo lo que dijo.
25 Y escogió Moisés varones de virtud de todo Israel, y púsolos por cabezas
sobre el pueblo, caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta, y sobre
diez.
26 Y juzgaban al pueblo en todo tiempo: el negocio árduo traíanlo á Moisés, y
ellos juzgaban todo negocio pequeño.
27 Y despidió Moisés á su suegro, y fuése á su tierra.
Exodo 19
1 AL mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en
aquel día vinieron al desierto de Sinaí.
2 Porque partieron de Rephidim, y llegaron al desierto de Sinaí, y asentaron en
el desierto; y acampó allí Israel delante del monte.
3 Y Moisés subió á Dios; y Jehová lo llamó desde el monte, diciendo: Así dirás á
la casa de Jacob, y denunciarás á los hijos de Israel:
4 Vosotros visteis lo que hice á los Egipcios, y cómo os tomé sobre alas de
águilas, y os he traído á mí.
5 Ahora pues, si diereis oído á mi voz, y guardareis mi pacto, vosotros seréis
mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.
6 Y vosotros seréis mi reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las
palabras que dirás á los hijos de Israel.
7 Entonces vino Moisés, y llamó á los ancianos del pueblo, y propuso en
presencia de ellos todas estas palabras que Jehová le había mandado.
8 Y todo el pueblo respondió á una, y dijeron: Todo lo que Jehová ha dicho
haremos. Y Moisés refirió las palabras del pueblo á Jehová.
9 Y Jehová dijo á Moisés: He aquí, yo vengo á ti en una nube espesa, para que el
pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre.
Y Moisés denunció las palabras del pueblo á Jehová.
10 Y Jehová dijo á Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana, y laven
sus vestidos;
11 Y estén apercibidos para el día tercero, porque al tercer día Jehová
descenderá, á ojos de todo el pueblo, sobre el monte de Sinaí.
12 Y señalarás término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al
monte, ni toquéis á su término: cualquiera que tocare el monte, de seguro
morirá:
13 No le tocará mano, mas será apedreado ó asaeteado; sea animal ó sea hombre,
no vivirá. En habiendo sonado largamente la bocina, subirán al monte.
14 Y descendió Moisés del monte al pueblo, y santificó al pueblo; y lavaron sus
vestidos.
15 Y dijo al pueblo: Estad apercibidos para el tercer día; no lleguéis á mujer.
16 Y aconteció al tercer día cuando vino la mañana, que vinieron truenos y
relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y
estremecióse todo el pueblo que estaba en el real.
17 Y Moisés sacó del real al pueblo á recibir á Dios; y pusiéronse á lo bajo del
monte.
18 Y todo el monte de Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en
fuego: y el humo de él subía como el humo de un horno, y todo el monte se
estremeció en gran manera.
19 Y el sonido de la bocina iba esforzándose en extremo: Moisés hablaba, y Dios
le respondía en voz.
20 Y descendió Jehová sobre el monte de Sinaí, sobre la cumbre del monte: y
llamó Jehová á Moisés á la cumbre del monte, y Moisés subió.
21 Y Jehová dijo á Moisés: Desciende, requiere al pueblo que no traspasen el
término por ver á Jehová, porque caerá multitud de ellos.
22 Y también los sacerdotes que se llegan á Jehová, se santifiquen, porque
Jehová no haga en ellos estrago.
23 Y Moisés dijo á Jehová: El pueblo no podrá subir al monte de Sinaí, porque tú
nos has requerido diciendo: Señala términos al monte, y santifícalo.
24 Y Jehová le dijo: Ve, desciende, y subirás tú, y Aarón contigo: mas los
sacerdotes y el pueblo no traspasen el término por subir á Jehová, porque no
haga en ellos estrago.
25 Entonces Moisés descendió al pueblo y habló con ellos.
Exodo 20
1 Y HABLO Dios todas estas palabras, diciendo:
2 Yo soy JEHOVA tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de
siervos.
3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.
4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo,
ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra:
5 No te inclinarás á ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios,
fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los
terceros y sobre los cuartos, á los que me aborrecen,
6 Y que hago misericordia en millares á los que me aman, y guardan mis
mandamientos.
7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente
Jehová al que tomare su nombre en vano.
8 Acordarte has del día del reposo, para santificarlo:
9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;
10 Mas el séptimo día será reposo para Jehová tu Dios: no hagas en él obra
alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni
tu extranjero que está dentro de tus puertas:
11 Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las
cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día: por tanto Jehová bendijo el
día del reposo y lo santificó.
12 Honra á tu padre y á tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que
Jehová tu Dios te da.
13 No matarás.
14 No cometerás adulterio.
15 No hurtarás.
16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.
17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni
su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.
18 Todo el pueblo consideraba las voces, y las llamas, y el sonido de la bocina,
y el monte que humeaba: y viéndolo el pueblo, temblaron, y pusiéronse de lejos.
19 Y dijeron á Moisés: Habla tú con nosotros, que nosotros oiremos; mas no hable
Dios con nosotros, porque no muramos.
20 Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; que por probaros vino Dios, y porque
su temor esté en vuestra presencia para que no pequéis.
21 Entonces el pueblo se puso de lejos, y Moisés se llegó á la osbcuridad en la
cual estaba Dios.
22 Y Jehová dijo á Moisés: Así dirás á los hijos de Israel: Vosotros habéis
visto que he hablado desde el cielo con vosotros.
23 No hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis.
24 Altar de tierra harás para mí, y sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus
pacíficos, tus ovejas y tus vacas: en cualquier lugar donde yo hiciere que esté
la memoria de mi nombre, vendré á ti, y te bendeciré.
25 Y si me hicieres altar de piedras, no las labres de cantería; porque si
alzares tu pico sobre él, tú lo profanarás.
26 Y no subirás por gradas á mi altar, porque tu desnudez no sea junto á él
descubierta.
Exodo 21
1 Y ESTOS son los derechos que les propondrás.
2 Si comprares siervo hebreo, seis años servirá; mas al séptimo saldrá horro de
balde.
3 Si entró solo, solo saldrá: si tenía mujer, saldrá él y su mujer con él.
4 Si su amo le hubiere dado mujer, y ella le hubiere parido hijos ó hijas, la
mujer y sus hijos serán de su amo, y él saldrá solo.
5 Y si el siervo dijere: Yo amo á mi señor, á mi mujer y á mis hijos, no saldré
libre:
6 Entonces su amo lo hará llegar á los jueces, y harále llegar á la puerta ó al
poste; y su amo le horadará la oreja con lesna, y será su siervo para siempre.
7 Y cuando alguno vendiere su hija por sierva, no saldrá como suelen salir los
siervos.
8 Si no agradare á su señor, por lo cual no la tomó por esposa, permitirle ha
que se rescate, y no la podrá vender á pueblo extraño cuando la desechare.
9 Mas si la hubiere desposado con su hijo, hará con ella según la costumbre de
las hijas.
10 Si le tomare otra, no disminuirá su alimento, ni su vestido, ni el débito
conyugal.
11 Y si ninguna de estas tres cosas hiciere, ella saldrá de gracia sin dinero.
12 El que hiriere á alguno, haciéndole así morir, él morirá.
13 Mas el que no armó asechanzas, sino que Dios lo puso en sus manos, entonces
yo te señalaré lugar al cual ha de huir.
14 Además, si alguno se ensoberbeciere contra su prójimo, y lo matare con
alevosía, de mi altar lo quitarás para que muera.
15 Y el que hiriere á su padre ó á su madre, morirá.
16 Asimismo el que robare una persona, y la vendiere, ó se hallare en sus manos,
morirá.
17 Igualmente el que maldijere á su padre ó á su madre, morirá.
18 Además, si algunos riñeren, y alguno hiriere á su prójimo con piedra ó con el
puño, y no muriere, pero cayere en cama;
19 Si se levantare y anduviere fuera sobre su báculo, entonces será el que le
hirió absuelto: solamente le satisfará lo que estuvo parado, y hará que le
curen.
20 Y si alguno hiriere á su siervo ó á su sierva con palo, y muriere bajo de su
mano, será castigado:
21 Mas si durare por un día ó dos, no será castigado, porque su dinero es.
22 Si algunos riñeren, é hiriesen á mujer preñada, y ésta abortare, pero sin
haber muerte, será penado conforme á lo que le impusiere el marido de la mujer y
juzgaren los árbitros.
23 Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida,
24 Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie,
25 Quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe.
26 Y cuando alguno hiriere el ojo de su siervo, ó el ojo de su sierva, y lo
entortare, darále libertad por razón de su ojo.
27 Y si sacare el diente de su siervo, ó el diente de su sierva, por su diente
le dejará ir libre.
28 Si un buey acorneare hombre ó mujer, y de resultas muriere, el buey será
apedreado, y no se comerá su carne; mas el dueño del buey será absuelto.
29 Pero si el buey era acorneador desde ayer y antes de ayer, y á su dueño le
fué hecho requerimiento, y no lo hubiere guardado, y matare hombre ó mujer, el
buey será apedreado, y también morirá su dueño.
30 Si le fuere impuesto rescate, entonces dará por el rescate de su persona
cuanto le fuere impuesto.
31 Haya acorneado hijo, ó haya acorneado hija, conforme á este juicio se hará
con él.
32 Si el buey acorneare siervo ó sierva, pagará treinta siclos de plata su
señor, y el buey será apedreado.
33 Y si alguno abriere hoyo, ó cavare cisterna, y no la cubriere, y cayere allí
buey ó asno,
34 El dueño de la cisterna pagará el dinero, resarciendo á su dueño, y lo que
fue muerto será suyo.
35 Y si el buey de alguno hiriere al buey de su prójimo, y éste muriere,
entonces venderán el buey vivo, y partirán el dinero de él, y también partirán
el muerto.
36 Mas si era notorio que el buey era acorneador de ayer y antes de ayer, y su
dueño no lo hubiere guardado, pagará buey por buey, y el muerto será suyo.
Exodo 22
1 CUANDO alguno hurtare buey ú oveja, y le degollare ó vendiere, por aquel buey
pagará cinco bueyes, y por aquella oveja cuatro ovejas.
2 Si el ladrón fuere hallado forzando una casa, y fuere herido y muriere, el que
le hirió no será culpado de su muerte.
3 Si el sol hubiere sobre él salido, el matador será reo de homicidio: el ladrón
habrá de restituir cumplidamente; si no tuviere, será vendido por su hurto.
4 Si fuere hallado con el hurto en la mano, sea buey ó asno ú oveja vivos,
pagará el duplo.
5 Si alguno hiciere pacer campo ó viña, y metiere su bestia, y comiere la tierra
de otro, de lo mejor de su tierra y de lo mejor de su viña pagará.
6 Cuando rompiere un fuego, y hallare espinas, y fuere quemado montón, ó haza, ó
campo, el que encendió el fuego pagará lo quemado.
7 Cuando alguno diere á su prójimo plata ó alhajas á guardar, y fuere hurtado de
la casa de aquel hombre, si el ladrón se hallare, pagará el doble.
8 Si el ladrón no se hallare, entonces el dueño de la casa será presentado á los
jueces, para ver si ha metido su mano en la hacienda de su prójimo.
9 Sobre todo negocio de fraude, sobre buey, sobre asno, sobre oveja, sobre
vestido, sobre toda cosa perdida, cuando uno dijere: Esto es mío, la causa de
ambos vendrá delante de los jueces; y el que los jueces condenaren, pagará el
doble á su prójimo.
10 Si alguno hubiere dado á su prójimo asno, ó buey, ú oveja, ó cualquier otro
animal á guardar, y se muriere ó se perniquebrare, ó fuere llevado sin verlo
nadie;
11 Juramento de Jehová tendrá lugar entre ambos de que no echó su mano á la
hacienda de su prójimo: y su dueño lo aceptará, y el otro no pagará.
12 Mas si le hubiere sido hurtado, resarcirá á su dueño.
13 Y si le hubiere sido arrebatado por fiera, traerle ha testimonio, y no pagará
lo arrebatado.
14 Pero si alguno hubiere tomado prestada bestia de su prójimo, y fuere
estropeada ó muerta, ausente su dueño, deberá pagar la.
15 Si el dueño estaba presente, no la pagará. Si era alquilada, él vendrá por su
alquiler.
16 Y si alguno engañare á alguna doncella que no fuere desposada, y durmiere con
ella, deberá dotarla y tomarla por mujer.
17 Si su padre no quisiere dársela, él le pesará plata conforme al dote de las
vírgenes.
18 A la hechicera no dejarás que viva.
19 Cualquiera que tuviere ayuntamiento con bestia, morirá.
20 El que sacrificare á dioses, excepto á sólo Jehová, será muerto.
21 Y al extranjero no engañarás, ni angustiarás, porque extranjeros fuisteis
vosotros en la tierra de Egipto.
22 A ninguna viuda ni huérfano afligiréis.
23 Que si tú llegas á afligirle, y él á mí clamare, ciertamente oiré yo su
clamor;
24 Y mi furor se encenderá, y os mataré á cuchillo, y vuestras mujeres serán
viudas, y huérfanos vuestros hijos.
25 Si dieres á mi pueblo dinero emprestado, al pobre que está contigo, no te
portarás con él como logrero, ni le impondrás usura.
26 Si tomares en prenda el vestido de tu prójimo, á puestas del sol se lo
volverás:
27 Porque sólo aquello es su cubierta, es aquel el vestido para cubrir sus
carnes, en el que ha de dormir: y será que cuando él á mí clamare, yo entonces
le oiré, porque soy misericordioso.
28 No denostarás á los jueces, ni maldecirás al príncipe de tu pueblo.
29 No dilatarás la primicia de tu cosecha, ni de tu licor, me darás el
primogénito de tus hijos.
30 Así harás con el de tu buey y de tu oveja: siete días estará con su madre, y
al octavo día me lo darás.
31 Y habéis de serme varones santos: y no comeréis carne arrebatada de las
fieras en el campo; á los perros la echaréis.
Exodo 23
1 NO admitirás falso rumor. No te concertarás con el impío para ser testigo
falso.
2 No seguirás á los muchos para mal hacer; ni responderás en litigio
inclinándote á los más para hacer agravios;
3 Ni al pobre distinguirás en su causa.
4 Si encontrares el buey de tu enemigo ó su asno extraviado, vuelve á
llevárselo.
5 Si vieres el asno del que te aborrece caído debajo de su carga, ¿le dejarás
entonces desamparado? Sin falta ayudarás con él á levantarlo.
6 No pervertirás el derecho de tu mendigo en su pleito.
7 De palabra de mentira te alejarás, y no matarás al inocente y justo; porque yo
no justificaré al impío.
8 No recibirás presente; porque el presente ciega á los que ven, y pervierte las
palabras justas.
9 Y no angustiarás al extranjero: pues vosotros sabéis cómo se halla el alma del
extranjero, ya que extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.
10 Seis años sembrarás tu tierra, y allegarás su cosecha:
11 Mas el séptimo la dejarás vacante y soltarás, para que coman los pobres de tu
pueblo; y de lo que quedare comerán las bestias del campo; así harás de tu viña
y de tu olivar.
12 Seis días harás tus negocios, y al séptimo día holgarás, á fin que descanse
tu buey y tu asno, y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero.
13 Y en todo lo que os he dicho seréis avisados. Y nombre de otros dioses no
mentaréis, ni se oirá de vuestra boca.
14 Tres veces en el año me celebraréis fiesta.
15 La fiesta de los ázimos guardarás: Siete días comerás los panes sin levadura,
como yo te mandé, en el tiempo del mes de Abib; porque en él saliste de Egipto:
y ninguno comparecerá vacío delante de mí:
16 También la fiesta de la siega, los primeros frutos de tus labores que
hubieres sembrado en el campo; y la fiesta de la cosecha á la salida del año,
cuando habrás recogido tus labores del campo.
17 Tres veces en el año parecerá todo varón tuyo delante del Señor Jehová.
18 No ofrecerás con pan leudo la sangre de mi sacrificio, ni el sebo de mi
víctima quedará de la noche hasta la mañana.
19 Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás á la casa de Jehová
tu Dios. No guisarás el cabrito con la leche de su madre.
20 He aquí yo envío el Angel delante de ti para que te guarde en el camino, y te
introduzca en el lugar que yo he preparado.
21 Guárdate delante de él, y oye su voz; no le seas rebelde; porque él no
perdonará vuestra rebelión: porque mi nombre está en él.
22 Pero si en verdad oyeres su voz, é hicieres todo lo que yo te dijere, seré
enemigo á tus enemigos, y afligiré á los que te afligieren.
23 Porque mi Angel irá delante de ti, y te introducirá al Amorrheo, y al Hetheo,
y al Pherezeo, y al Cananeo, y al Heveo, y al Jebuseo, á los cuales yo haré
destruir.
24 No te inclinarás á sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen;
antes los destruirás del todo, y quebrantarás enteramente sus estatuas.
25 Mas á Jehová vuestro Dios serviréis, y él bendecirá tu pan y tus aguas; y yo
quitaré toda enfermedad de en medio de ti.
26 No habrá mujer que aborte, ni estéril en tu tierra; y yo cumpliré el número
de tus días.
27 Yo enviaré mi terror delante de ti, y consternaré á todo pueblo donde tú
entrares, y te daré la cerviz de todos tus enemigos.
28 Yo enviaré la avispa delante de ti, que eche fuera al Heveo, y al Cananeo, y
al Hetheo, de delante de ti:
29 No los echaré de delante de ti en un año, porque no quede la tierra desierta,
y se aumenten contra ti las bestias del campo.
30 Poco á poco los echaré de delante de ti, hasta que te multipliques y tomes la
tierra por heredad.
31 Y yo pondré tu término desde el mar Bermejo hasta la mar de Palestina, y
desde el desierto hasta el río: porque pondré en vuestras manos los moradores de
la tierra, y tú los echarás de delante de ti.
32 No harás alianza con ellos, ni con sus dioses.
33 En tu tierra no habitarán, no sea que te hagan pecar contra mí sirviendo á
sus dioses: porque te será de tropiezo.
Exodo 24
1 Y DIJO á Moisés: Sube á Jehová, tú, y Aarón, Nadab, y Abiú, y setenta de los
ancianos de Israel; y os inclinaréis desde lejos.
2 Mas Moisés sólo se llegará á Jehová; y ellos no se lleguen cerca, ni suba con
él el pueblo.
3 Y Moisés vino y contó al pueblo todas las palabras de Jehová, y todos los
derechos: y todo el pueblo respondió á una voz, y dijeron: Ejecutaremos todas
las palabras que Jehová ha dicho.
4 Y Moisés escribió todas las palabras de Jehová, y levantándose de mañana
edificó un altar al pie del monte, y doce columnas, según las doce tribus de
Israel.
5 Y envió á los mancebos de los hijos de Israel, los cuales ofrecieron
holocaustos y sacrificaron pacíficos á Jehová, becerros.
6 Y Moisés tomó la mitad de la sangre, y púsola en tazones, y esparció la otra
mitad de la sangre sobre el altar.
7 Y tomó el libro de la alianza, y leyó á oídos del pueblo, el cual dijo:
Haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos.
8 Entonces Moisés tomó la sangre, y roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la
sangre de la alianza que Jehová ha hecho con vosotros sobre todas estas cosas.
9 Y subieron Moisés y Aarón, Nadab y Abiú, y setenta de los ancianos de Israel;
10 Y vieron al Dios de Israel; y había debajo de sus pies como un embaldosado de
zafiro, semejante al cielo cuando está sereno.
11 Mas no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel: y vieron
á Dios, y comieron y bebieron.
12 Entonces Jehová dijo á Moisés: Sube á mí al monte, y espera allá, y te daré
tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarlos.
13 Y levantóse Moisés, y Josué su ministro; y Moisés subió al monte de Dios.
14 Y dijo á los ancianos: Esperadnos aquí hasta que volvamos á vosotros: y he
aquí Aarón y Hur están con vosotros: el que tuviere negocios, lléguese á ellos.
15 Entonces Moisés subió al monte, y una nube cubrió el monte.
16 Y la gloria de Jehová reposó sobre el monte Sinaí, y la nube lo cubrió por
seis días: y al séptimo día llamó á Moisés de en medio de la nube.
17 Y el parecer de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre
del monte, á los ojos de los hijos de Israel.
18 Y entró Moisés en medio de la nube, y subió al monte: y estuvo Moisés en el
monte cuarenta días y cuarenta noches.
Exodo 25
1 Y JEHOVA habló á Moisés, diciendo:
2 Di á los hijos de Israel que tomen para mí ofrenda: de todo varón que la diere
de su voluntad, de corazón, tomaréis mi ofrenda.
3 Y esta es la ofrenda que tomaréis de ellos: Oro, y plata, y cobre,
4 Y jacinto, y púrpura, y carmesí, y lino fino, y pelo de cabras,
5 Y cueros de carneros teñidos de rojo, y cueros de tejones, y madera de Sittim;
6 Aceite para la luminaria, especias para el aceite de la unción, y para el
sahumerio aromático;
7 Piedras de onix, y piedras de engastes, para el ephod, y para el racional.
8 Y hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos.
9 Conforme á todo lo que yo te mostrare, el diseño del tabernáculo, y el diseño
de todos sus vasos, así lo haréis.
10 Harán también un arca de madera de Sittim, cuya longitud será de dos codos y
medio, y su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio.
11 Y la cubrirás de oro puro; por dentro y por fuera la cubrirás; y harás sobre
ella una cornisa de oro alrededor.
12 Y para ella harás de fundición cuatro anillos de oro, que pondrás á sus
cuatro esquinas; dos anillos al un lado de ella, y dos anillos al otro lado.
13 Y harás unas varas de madera de Sittim, las cuales cubrirás de oro.
14 Y meterás las varas por los anillos á los lados del arca, para llevar el arca
con ellas.
15 Las varas se estarán en los anillos del arca: no se quitarán de ella.
16 Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré.
17 Y harás una cubierta de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y
su anchura de codo y medio.
18 Harás también dos querubines de oro, labrados á martillo los harás, en los
dos cabos de la cubierta.
19 Harás, pues, un querubín al extremo de un lado, y un querubín al otro extremo
del lado opuesto: de la calidad de la cubierta harás los querubines en sus dos
extremidades.
20 Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas la
cubierta: sus caras la una enfrente de la otra, mirando á la cubierta las caras
de los querubines.
21 Y pondrás la cubierta encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que
yo te daré.
22 Y de allí me declararé á ti, y hablaré contigo de sobre la cubierta, de entre
los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te
mandaré para los hijos de Israel.
23 Harás asimismo una mesa de madera de Sittim: su longitud será de dos codos, y
de uu codo su anchura, y su altura de codo y medio.
24 Y la cubrirás de oro puro, y le has de hacer una cornisa de oro alrededor.
25 Hacerle has también una moldura alrededor, del ancho de una mano, á la cual
moldura harás una cornisa de oro en circunferencia.
26 Y le harás cuatro anillos de oro, los cuales pondrás á las cuatro esquinas
que corresponden á sus cuatro pies.
27 Los anillos estarán antes de la moldura, por lugares de las varas, para
llevar la mesa.
28 Y harás las varas de madera de Sittim, y las cubrirás de oro, y con ellas
será llevada la mesa.
29 Harás también sus platos, y sus cucharas, y sus cubiertas, y sus tazones, con
que se libará: de oro fino los harás.
30 Y pondrás sobre la mesa el pan de la proposición delante de mí continuamente.
31 Harás además un candelero de oro puro; labrado á martillo se hará el
candelero: su pie, y su caña, sus copas, sus manzanas, y sus flores, serán de lo
mismo:
32 Y saldrán seis brazos de sus lados: tres brazos del candelero del un lado
suyo, y tres brazos del candelero del otro su lado:
33 Tres copas en forma de almendras en el un brazo, una manzana y una flor; y
tres copas, figura de almendras en el otro brazo, una manzana y una flor: así
pues, en los seis brazos que salen del candelero:
34 Y en el candelero cuatro copas en forma de almendras, sus manzanas y sus
flores.
35 Habrá una manzana debajo de los dos brazos de lo mismo, otra manzana debajo
de los otros dos brazos de lo mismo, y otra manzana debajo de los otros dos
brazos de lo mismo, en conformidad á los seis brazos que salen del candelero.
36 Sus manzanas y sus brazos serán de lo mismo, todo ello una pieza labrada á
martillo, de oro puro.
37 Y hacerle has siete candilejas, las cuales encenderás para que alumbren á la
parte de su delantera:
38 También sus despabiladeras y sus platillos, de oro puro.
39 De un talento de oro fino lo harás, con todos estos vasos.
40 Y mira, y hazlos conforme á su modelo, que te ha sido mostrado en el monte.
Exodo 26
1 Y HARAS el tabernáculo de diez cortinas de lino torcido, cárdeno, y púrpura, y
carmesí: y harás querubines de obra delicada.
2 La longitud de la una cortina de veintiocho codos, y la anchura de la misma
cortina de cuatro codos: todas las cortinas tendrán una medida.
3 Cinco cortinas estarán juntas la una con la otra, y cinco cortinas unidas la
una con la otra.
4 Y harás lazadas de cárdeno en la orilla de la una cortina, en el borde, en la
juntura: y así harás en la orilla de la postrera cortina en la juntura segunda.
5 Cincuenta lazadas harás en la una cortina, y cincuenta lazadas harás en el
borde de la cortina que está en la segunda juntura: las lazadas estarán
contrapuestas la una á la otra.
6 Harás también cincuenta corchetes de oro, con los cuales juntarás las cortinas
la una con la otra, y se formará un tabernáculo.
7 Harás asimismo cortinas de pelo de cabras para una cubierta sobre el
tabernáculo; once cortinas harás.
8 La longitud de la una cortina será de treinta codos, y la anchura de la misma
cortina de cuatro codos: una medida tendrán las once cortinas.
9 Y juntarás las cinco cortinas aparte y las otras seis cortinas separadamente;
y doblarás la sexta cortina delante de la faz del tabernáculo.
10 Y harás cincuenta lazadas en la orilla de la una cortina, al borde en la
juntura, y cincuenta lazadas en la orilla de la segunda cortina en la otra
juntura.
11 Harás asimismo cincuenta corchetes de alambre, los cuales meterás por las
lazadas: y juntarás la tienda, para que se haga una sola cubierta.
12 Y el sobrante que resulta en las cortinas de la tienda, la mitad de la una
cortina que sobra, quedará á las espaldas del tabernáculo.
13 Y un codo de la una parte, y otro codo de la otra que sobra en la longitud de
las cortinas de la tienda, cargará sobre los lados del tabernáculo de la una
parte y de la otra, para cubrirlo.
14 Harás también á la tienda una cubierta de cueros de carneros, teñidos de
rojo, y una cubierta de cueros de tejones encima.
15 Y harás para el tabernáculo tablas de madera de Sittim, que estén derechas.
16 La longitud de cada tabla será de diez codos, y de codo y medio la anchura de
cada tabla.
17 Dos quicios tendrá cada tabla, trabadas la una con la otra; así harás todas
las tablas del tabernáculo.
18 Harás, pues, las tablas del tabernáculo: veinte tablas al lado del mediodía,
al austro.
19 Y harás cuarenta basas de plata debajo de las veinte tablas; dos basas debajo
de la una tabla para sus dos quicios, y dos basas debajo de la otra tabla para
sus dos quicios.
20 Y al otro lado del tabernáculo, á la parte del aquilón, veinte tablas;
21 Y sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de la una tabla, y dos basas
debajo de la otra tabla.
22 Y para el lado del tabernáculo, al occidente, harás seis tablas.
23 Harás además dos tablas para las esquinas del tabernáculo en los dos ángulos
posteriores;
24 Las cuales se unirán por abajo, y asimismo se juntarán por su alto á un
gozne: así será de las otras dos que estarán á las dos esquinas.
25 De suerte que serán ocho tablas, con sus basas de plata, diez y seis basas;
dos basas debajo de la una tabla, y dos basas debajo de la otra tabla.
26 Harás también cinco barras de madera de Sittim, para las tablas del un lado
del tabernáculo,
27 Y cinco barras para las tablas del otro lado del tabernáculo, y cinco barras
para el otro lado del tabernáculo, que está al occidente.
28 Y la barra del medio pasará por medio de las tablas, del un cabo al otro.
29 Y cubrirás las tablas de oro, y harás sus anillos de oro para meter por ellos
las barras: también cubrirás las barras de oro.
30 Y alzarás el tabernáculo conforme á su traza que te fue mostrada en el monte.
31 Y harás también un velo de cárdeno, y púrpura, y carmesí, y de lino torcido:
será hecho de primorosa labor, con querubines:
32 Y has de ponerlo sobre cuatro columnas de madera de Sittim cubiertas de oro;
sus capiteles de oro, sobre basas de plata.
33 Y pondrás el velo debajo de los corchetes, y meterás allí, del velo adentro,
el arca del testimonio; y aquel velo os hará separación entre el lugar santo y
el santísimo.
34 Y pondrás la cubierta sobre el arca del testimonio en el lugar santísimo.
35 Y pondrás la mesa fuera del velo, y el candelero enfrente de la mesa al lado
del tabernáculo al mediodía; y pondrás la mesa al lado del aquilón.
36 Y harás á la puerta del tabernáculo una cortina de cárdeno, y púrpura, y
carmesí, y lino torcido, obra de bordador.
37 Y harás para la cortina cinco columnas de madera de Sittim, las cuales
cubrirás de oro, con sus capiteles de oro: y hacerlas has de fundición cinco
basas de metal.
Exodo 27
1 HARAS también altar de madera de Sittim de cinco codos de longitud, y de cinco
codos de anchura: será cuadrado el altar, y su altura de tres codos.
2 Y harás sus cuernos á sus cuatro esquinas; los cuernos serán de lo mismo; y lo
cubrirás de metal.
3 Harás también sus calderas para echar su ceniza; y sus paletas, y sus tazones,
y sus garfios, y sus braseros: harás todos sus vasos de metal.
4 Y le harás un enrejado de metal de obra de malla; y sobre el enrejado harás
cuatro anillos de metal á sus cuatro esquinas.
5 Y lo has de poner dentro del cerco del altar abajo; y llegará el enrejado
hasta el medio del altar.
6 Harás también varas para el altar, varas de madera de Sittim, las cuales
cubrirás de metal.
7 Y sus varas se meterán por los anillos: y estarán aquellas varas á ambos lados
del altar, cuando hubiere de ser llevado.
8 De tablas lo harás, hueco: de la manera que te fue mostrado en el monte, así
lo harás.
9 Asimismo harás el atrio del tabernáculo: al lado del mediodía, al austro,
tendrá el atrio cortinas de lino torcido, de cien codos de longitud cada un
lado;
10 Sus veinte columnas, y sus veinte basas serán de metal; los capiteles de las
columnas y sus molduras, de plata.
11 Y de la misma manera al lado del aquilón habrá á lo largo cortinas de cien
codos de longitud, y sus veinte columnas, con sus veinte basas de metal; los
capiteles de sus columnas y sus molduras, de plata.
12 Y el ancho del atrio del lado occidental tendrá cortinas de cincuenta codos;
sus columnas diez, con sus diez basas.
13 Y en el ancho del atrio por la parte de levante, al oriente, habrá cincuenta
codos.
14 Y las cortinas del un lado serán de quince codos; sus columnas tres, con sus
tres basas.
15 Al otro lado quince codos de cortinas; sus columnas tres, con sus tres basas.
16 Y á la puerta del atrio habrá un pabellón de veinte codos, de cárdeno, y
púrpura, y carmesí, y lino torcido, de obra de bordador: sus columnas cuatro,
con sus cuatro basas.
17 Todas las columnas del atrio en derredor serán ceñidas de plata; sus
capiteles de plata, y sus basas de metal.
18 La longitud del atrio será de cien codos, y la anchura cincuenta por un lado
y cincuenta por el otro, y la altura de cinco codos: sus cortinas de lino
torcido, y sus basas de metal.
19 Todos los vasos del tabernáculo en todo su servicio, y todos sus clavos, y
todos los clavos del atrio, serán de metal.
20 Y tú mandarás á los hijos de Israel que te traigan aceite puro de olivas,
molido, para la luminaria, para hacer arder continuamente las lámparas.
21 En el tabernáculo del testimonio, afuera del velo que está delante del
testimonio, las pondrá en orden Aarón y sus hijos, delante de Jehová desde la
tarde hasta la mañana, como estatuto perpetuo de los hijos de Israel por sus
generaciones.
Exodo 28
1 Y TU allega á ti á Aarón tu hermano, y á sus hijos consigo, de entre los hijos
de Israel, para que sean mis sacerdotes; á Aarón, Nadab y Abiú, Eleazar é
Ithamar, hijos de Aarón.
2 Y harás vestidos sagrados á Aarón tu hermano, para honra y hermosura.
3 Y tú hablarás á todos los sabios de corazón, á quienes yo he henchido de
espíritu de sabiduría; á fin que hagan los vestidos de Aarón, para consagrarle á
que me sirva de sacerdote.
4 Los vestidos que harán son estos: el racional, y el ephod, y el manto, y la
túnica labrada, la mitra, y el cinturón. Hagan, pues, los sagrados vestidos á
Aarón tu hermano, y á sus hijos, para que sean mis sacerdotes.
5 Tomarán oro, y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido.
6 Y harán el ephod de oro y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido de
obra de bordador.
7 Tendrá dos hombreras que se junten á sus dos lados, y se juntará.
8 Y el artificio de su cinto que está sobre él, será de su misma obra, de lo
mismo; de oro, cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino torcido.
9 Y tomarás dos piedras oniquinas, y grabarás en ellas los nombres de los hijos
de Israel:
10 Los seis de sus nombres en la una piedra, y los otros seis nombres en la otra
piedra, conforme al nacimiento de ellos.
11 De obra de escultor en piedra á modo de grabaduras de sello, harás grabar
aquellas dos piedras con los nombres de los hijos de Israel; harásles alrededor
engastes de oro.
12 Y pondrás aquellas dos piedras sobre los hombros del ephod, para piedras de
memoria á los hijos de Israel; y Aarón llevará los nombres de ellos delante de
Jehová en sus dos hombros por memoria.
13 Harás pues, engastes de oro,
14 Y dos cadenillas de oro fino; las cuales harás de hechura de trenza; y
fijarás las cadenas de hechura de trenza en los engastes.
15 Harás asimismo el racional del juicio de primorosa obra, le has de hacer
conforme á la obra del ephod, de oro, y cárdeno, y púrpura, y carmesí, y lino
torcido.
16 Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y un palmo de ancho:
17 Y lo llenarás de pedrería con cuatro órdenes de piedras: un orden de una
piedra sárdica, un topacio, y un carbunclo; será el primer orden;
18 El segundo orden, una esmeralda, un zafiro, y un diamante;
19 El tercer orden, un rubí, un ágata, y una amatista;
20 Y el cuarto orden, un berilo, un onix, y un jaspe: estarán engastadas en oro
en sus encajes.
21 Y serán aquellas piedra según los nombres de los hijos de Israel, doce según
sus nombres; como grabaduras de sello cada una con su nombre, vendrán á ser
según las doce tribus.
22 Harás también en el racional cadenetas de hechura de trenzas de oro fino.
23 Y harás en el racional dos anillos de oro, los cuales dos anillos pondrás á
las dos puntas del racional.
24 Y pondrás las dos trenzas de oro en los dos anillos á las dos puntas del
racional:
25 Y los dos cabos de las dos trenzas sobre los dos engastes, y las pondrás á
los lados del ephod en la parte delantera.
26 Harás también dos anillos de oro, los cuales pondrás á las dos puntas del
racional, en su orilla que está al lado del ephod de la parte de dentro.
27 Harás asimismo dos anillos de oro, los cuales pondrás á los dos lados del
ephod abajo en la parte delantera, delante de su juntura sobre el cinto del
ephod.
28 Y juntarán el racional con sus anillos á los anillos del ephod con un cordón
de jacinto, para que esté sobre el cinto del ephod, y no se aparte el racional
del ephod.
29 Y llevará Aarón los nombres de los hijos de Israel en el racional del juicio
sobre su corazón, cuando entrare en el santuario, para memoria delante de Jehová
continuamente.
30 Y pondrás en el racional del juicio Urim y Thummim, para que estén sobre el
corazón de Aarón cuando entrare delante de Jehová: y llevará siempre Aarón el
juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Jehová.
31 Harás el manto del ephod todo de jacinto:
32 Y en medio de él por arriba habrá una abertura, la cual tendrá un borde
alrededor de obra de tejedor, como el cuello de un coselete, para que no se
rompa.
33 Y abajo en sus orillas harás granadas de jacinto, y púrpura, y carmesí, por
sus bordes alrededor; y entre ellas campanillas de oro alrededor.
34 Una campanilla de oro y una granada, campanilla de oro y granada, por las
orillas del manto alrededor.
35 Y estará sobre Aarón cuando ministrare; y oiráse su sonido cuando él entrare
en el santuario delante de Jehová y cuando saliere, porque no muera.
36 Harás además una plancha de oro fino, y grabarás en ella grabadura de sello,
SANTIDAD A JEHOVA.
37 Y la pondrás con un cordón de jacinto, y estará sobre la mitra; por el frente
anterior de la mitra estará.
38 Y estará sobre la frente de Aarón: y llevará Aarón el pecado de las cosas
santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas
ofrendas; y sobre su frente estará continuamente para que hayan gracia delante
de Jehová.
39 Y bordarás una túnica de lino, y harás una mitra de lino; harás también un
cinto de obra de recamador.
40 Y para los hijos de Aarón harás túnicas; también les harás cintos, y les
formarás chapeos (tiaras) para honra y hermosura.
41 Y con ellos vestirás á Aarón tu hermano, y á sus hijos con él: y los ungirás,
y los consagrarás, y santificarás, para que sean mis sacerdotes.
42 Y les harás pañetes de lino para cubrir la carne vergonzosa; serán desde los
lomos hasta los muslos:
43 Y estarán sobre Aarón y sobre sus hijos cuando entraren en el tabernáculo de
testimonio, ó cuando se llegaren al altar para servir en el santuario, porque no
lleven pecado, y mueran. Estatuto perpetuo para él, y para su simiente después
de él.
Exodo 29
1 Y ESTO es lo que les harás para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes:
Toma un becerro de la vacada, y dos carneros sin tacha;
2 Y panes sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres
sin levadura untadas con aceite; las cuales cosas harás de flor de harina de
trigo:
3 Y las pondrás en un canastillo, y en el canastillo las ofrecerás, con el
becerro y los dos carneros.
4 Y harás llegar á Aarón y á sus hijos á la puerta del tabernáculo del
testimonio, y los lavarás con agua.
5 Y tomarás las vestiduras, y vestirás á Aarón la túnica y el manto del ephod, y
el ephod, y el racional, y le ceñirás con el cinto del ephod;
6 Y pondrás la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra pondrás la diadema santa.
7 Y tomarás el aceite de la unción, y derramarás sobre su cabeza, y le ungirás.
8 Y harás llegar sus hijos, y les vestirás las túnicas.
9 Y les ceñirás el cinto, á Aarón y á sus hijos, y les atarás los chapeos
(tiaras), y tendrán el sacerdocio por fuero perpetuo: y henchirás las manos de
Aarón y de sus hijos.
10 Y harás llegar el becerro delante del tabernáculo del testimonio, y Aarón y
sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del becerro.
11 Y matarás el becerro delante de Jehová á la puerta del tabernáculo del
testimonio.
12 Y tomarás de la sangre del becerro, y pondrás sobre los cuernos del altar con
tu dedo, y derramarás toda la demás sangre al pie del altar.
13 Tomarás también todo el sebo que cubre los intestinos, y el redaño de sobre
el hígado, y los dos riñones, y el sebo que está sobre ellos, y los quemarás
sobre el altar.
14 Empero consumirás á fuego fuera del campo la carne del becerro, y su pellejo,
y su estiércol: es expiación.
15 Asimismo tomarás el un carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre
la cabeza del carnero.
16 Y matarás el carnero, y tomarás su sangre, y rociarás sobre el altar
alrededor.
17 Y cortarás el carnero en pedazos, y lavarás sus intestinos y sus piernas, y
las pondrás sobre sus trozos y sobre su cabeza.
18 Y quemarás todo el carnero sobre el altar: es holocausto á Jehová, olor
grato, es ofrenda quemada á Jehová.
19 Tomarás luego el otro carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la
cabeza del carnero:
20 Y matarás el carnero, y tomarás de su sangre, y pondrás sobre la ternilla de
la oreja derecha de Aarón, y sobre la ternilla de las orejas de sus hijos, y
sobre el dedo pulgar de las manos derechas de ellos, y sobre el dedo pulgar de
los pies derechos de ellos, y esparcirás la sangre sobre el altar alrededor.
21 Y tomarás de la sangre que hay sobre el altar, y del aceite de la unción, y
esparcirás sobre Aarón, y sobre sus vestiduras, y sobre sus hijos, y sobre las
vestimentas de éstos; y él será santificado, y sus vestiduras, y sus hijos, y
las vestimentas de sus hijos con él.
22 Luego tomarás del carnero el sebo, y la cola, y el sebo que cubre los
intestinos, y el redaño del hígado, y los dos riñones, y el sebo que está sobre
ellos, y la espaldilla derecha; porque es carnero de consagraciones:
23 También una torta de pan, y una hojaldre amasada con aceite, y una lasaña del
canastillo de los ázimos presentado á Jehová;
24 Y lo has de poner todo en las manos de Aarón, y en las manos de sus hijos; y
lo mecerás agitándolo delante de Jehová.
25 Después lo tomarás de sus manos, y lo harás arder sobre el altar en
holocausto, por olor agradable delante de Jehová. Es ofrenda encendida á Jehová.
26 Y tomarás el pecho del carnero de las consagraciones, que fue inmolado para
la de Aarón, y lo mecerás por ofrenda agitada delante de Jehová; y será porción
tuya.
27 Y apartarás el pecho de la ofrenda mecida, y la espaldilla de la
santificación, lo que fue mecido y lo que fue santificado del carnero de las
consagraciones de Aarón y de sus hijos:
28 Y será para Aarón y para sus hijos por estatuto perpetuo de los hijos de
Israel, porque es porción elevada; y será tomada de los hijos de Israel de sus
sacrificios pacíficos, porción de ellos elevada en ofrenda á Jehová.
29 Y las vestimentas santas, que son de Aarón, serán de sus hijos después de él,
para ser ungidos con ellas, y para ser con ellas consagrados.
30 Por siete días las vestirá el sacerdote de sus hijos, que en su lugar viniere
al tabernáculo del testimonio á servir en el santuario.
31 Y tomarás el carnero de las consagraciones, y cocerás su carne en el lugar
del santuario.
32 Y Aarón y sus hijos comerán la carne del carnero, y el pan que está en el
canastillo, á la puerta del tabernáculo del testimonio.
33 Y comerán aquellas cosas con las cuales se hizo expiación, para henchir sus
manos para ser santificados: mas el extranjero no comerá, porque es cosa santa.
34 Y si sobrare algo de la carne de las consagraciones y del pan hasta la
mañana, quemarás al fuego lo que hubiere sobrado: no se comerá, porque es cosa
santa.
35 Así pues harás á Aarón y á sus hijos, conforme á todas las cosas que yo te he
mandado: por siete días los consagrarás.
36 Y sacrificarás el becerro de la expiación en cada día para las expiaciones; y
purificarás el altar en habiendo hecho expiación por él, y lo ungirás para
santificarlo.
37 Por siete días expiarás el altar, y lo santificarás, y será un altar
santísimo: cualquiera cosa que tocare al altar, será santificada.
38 Y esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día,
sin intermisión.
39 Ofrecerás el un cordero á la mañana, y el otro cordero ofrecerás á la caída
de la tarde:
40 Además una décima parte de un epha de flor de harina amasada con la cuarta
parte de un hin de aceite molido: y la libación será la cuarta parte de un hin
de vino con cada cordero.
41 Y ofrecerás el otro cordero á la caída de la tarde, haciendo conforme á la
ofrenda de la mañana, y conforme á su libación, en olor de suavidad; será
ofrenda encendida á Jehová.
42 Esto será holocausto continuo por vuestras generaciones á la puerta del
tabernáculo del testimonio delante de Jehová, en el cual me concertaré con
vosotros, para hablaros allí.
43 Y allí testificaré de mí á los hijos de Israel, y el lugar será santificado
con mi gloria.
44 Y santificaré el tabernáculo del testimonio y el altar: santificaré asimismo
á Aarón y á sus hijos, para que sean mis sacerdotes.
45 Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios.
46 Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto,
para habitar en medio de ellos: Yo Jehová su Dios.
Exodo 30
1 HARAS asimismo un altar de sahumerio de perfume: de madera de Sittim lo harás.
2 Su longitud será de un codo, y su anchura de un codo: será cuadrado: y su
altura de dos codos: y sus cuernos serán de lo mismo.
3 Y cubrirlo has de oro puro, su techado, y sus paredes en derredor, y sus
cuernos: y le harás en derredor una corona de oro.
4 Le harás también dos anillos de oro debajo de su corona á sus dos esquinas en
ambos lados suyos, para meter los varales con que será llevado.
5 Y harás los varales de madera de Sittim, y los cubrirás de oro.
6 Y lo pondrás delante del velo que está junto al arca del testimonio, delante
de la cubierta que está sobre el testimonio, donde yo te testificaré de mí.
7 Y quemará sobre él Aarón sahumerio de aroma cada mañana cuando aderezare las
lámparas lo quemará.
8 Y cuando Aarón encenderá las lámparas al anochecer, quemará el sahumerio: rito
perpetuo delante de Jehová por vuestras edades.
9 No ofreceréi