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Isaías 1
1 VISION de Isaías hijo de Amoz, la cual vió sobre Judá y Jerusalem, en días de
Uzzías, Jotham, Achâz y Ezechîas, reyes de Judá.
2 Oid, cielos, y escucha tú, tierra; porque habla Jehová: Crié hijos, y
engrandecílos, y ellos se rebelaron contra mí.
3 El buey conoce á su dueño, y el asno el pesebre de su señor: Israel no conoce,
mi pueblo no tiene entendimiento.
4 ¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos
depravados! Dejaron á Jehová, provocaron á ira al Santo de Israel, tornáronse
atrás.
5 ¿Para qué habéis de ser castigados aún? todavía os rebelaréis. Toda cabeza
está enferma, y todo corazón doliente.
6 Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa ilesa, sino herida,
hinchazón y podrida llaga: no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con
aceite.
7 Vuestra tierra está destruída, vuestras ciudades puestas á fuego, vuestra
tierra delante de vosotros comida de extranjeros, y asolada como asolamiento de
extraños.
8 Y queda la hija de Sión como choza en viña, y como cabaña en melonar, como
ciudad asolada.
9 Si Jehová de los ejércitos no hubiera hecho que nos quedasen muy cortos
residuos, como Sodoma fuéramos, y semejantes á Gomorra.
10 Príncipes de Sodoma, oid la palabra de Jehová; escuchad la ley de nuestro
Dios, pueblo de Gomorra.
11 ¿Para qué á mí, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Harto estoy
de holocaustos de carneros, y de sebo de animales gruesos: no quiero sangre de
bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos.
12 ¿Quién demandó esto de vuestras manos, cuando vinieseis á presentaros delante
de mí, para hollar mis atrios?
13 No me traigáis más vano presente: el perfume me es abominación: luna nueva y
sábado, el convocar asambleas, no las puedo sufrir: son iniquidad vuestras
solemnidades.
14 Vuestras lunas nuevas y vuestras solemnidades tiene aborrecidas mi alma: me
son gravosas; cansado estoy de llevarlas.
15 Cuando extendiereis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos:
asimismo cuando multiplicareis la oración, yo no oiré: llenas están de sangre
vuestras manos.
16 Lavad, limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de ante mis ojos;
dejad de hacer lo malo:
17 Aprended á hacer bien: buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho
al huérfano, amparad á la viuda.
18 Venid luego, dirá Jehová, y estemos á cuenta: si vuestros pecados fueren como
la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí,
vendrán á ser como blanca lana.
19 Si quisiereis y oyereis, comieréis el bien de la tierra:
20 Si no quisiereis y fuereis rebeldes, seréis consumidos á espada: porque la
boca de Jehová lo ha dicho.
21 ¿Cómo te has tornado ramera, oh ciudad fiel? Llena estuvo de juicio, en ella
habitó equidad; mas ahora, homicidas.
22 Tu plata se ha tornado escorias, tu vino mezclado está con agua.
23 Tus príncipes, prevaricadores y compañeros de ladrones: todos aman las
dádivas, y van tras las recompensas: no oyen en juicio al huérfano, ni llega a
ellos la causa de la viuda.
24 Por tanto, dice el Señor Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea,
tomaré satisfacción de mis enemigos, vengaréme de mis adversarios:
25 Y volveré mi mano sobre ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y
quitaré todo tu estaño:
26 Y restituiré tus jueces como al principio, y tus consejeros como de primero:
entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel.
27 Sión con juicio será rescatada, y los convertidos de ella con justicia.
28 Mas los rebeldes y pecadores á una serán quebrantados, y los que dejan á
Jehová serán consumidos.
29 Entonces os avergonzarán los olmos que amasteis, y os afrentarán los bosques
que escogisteis.
30 Porque seréis como el olmo que se le cae la hoja, y como huerto que le faltan
las aguas.
31 Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán
encendidos juntamente, y no habrá quien apague.
Isaías 2
1 LO que vió Isaías, hijo de Amoz, tocante á Judá y a Jerusalem.
2 Y acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la
casa de Jehová por cabeza de los montes, y será ensalzado sobre los collados, y
correrán á él todas las gentes.
3 Y vendrán muchos pueblos, y dirán: Venid, y subamos al monte de Jehová, á la
casa del Dios de Jacob; y nos enseñará en sus caminos, y caminaremos por sus
sendas. Porque de Sión saldrá la ley, y de Jerusalem la palabra de Jehová.
4 Y juzgará entre las gentes, y reprenderá á muchos pueblos; y volverán sus
espadas en rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzará espada gente contra
gente, ni se ensayarán más para la guerra.
5 Venid, oh casa de Jacob, y caminemos á la luz de Jehová.
6 Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque son henchidos de
oriente, y de agoreros, como los Filisteos; y en hijos ajenos descansan.
7 Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está
su tierra llena de caballos; ni sus carros tienen número.
8 Además está su tierra llena de ídolos, y á la obra de sus manos se han
arrodillado, á lo que fabricaron sus dedos.
9 Y hase inclinado el hombre, y el varón se ha humillado: por tanto no los
perdonarás.
10 Métete en la piedra, escóndete en el polvo, de la presencia espantosa de
Jehová y del resplandor de su majestad.
11 La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres
será humillada; y Jehová solo será ensalzado en aquel día.
12 Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, y
sobre todo ensalzado; y será abatido:
13 Y sobre todos los cedros del Líbano altos y sublimes, y sobre todos los
alcornoques de Basán;
14 Y sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados levantados;
15 Y sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte;
16 Y sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas pinturas preciadas.
17 Y la altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será
humillada; y solo Jehová será ensalzado en aquel día.
18 Y quitará totalmente los ídolos.
19 Y meteránse en las cavernas de las peñas, y en las aberturas de la tierra,
por la presencia espantosa de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando
se levantare él para herir la tierra.
20 Aquel día arrojará el hombre, á los topos y murciélagos, sus ídolos de plata
y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase;
21 Y se entrarán en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas,
por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad,
cuando se levantare para herir la tierra.
22 Dejaos del hombre, cuyo hálito está en su nariz; porque ¿de qué es él
estimado?
Isaías 3
1 PORQUE he aquí que el Señor Jehová de los ejércitos quita de Jerusalem y de
Judá el sustentador y el fuerte, todo sustento de pan y todo socorro de agua;
2 El valiente y el hombre de guerra, el juez y el profeta, el adivino y el
anciano;
3 El capitán de cincuenta, y el hombre de respeto, y el consejero, y el artífice
excelente, y el hábil orador.
4 Y pondréles mozos por príncipes, y muchachos serán sus señores.
5 Y el pueblo hará violencia los unos á los otros, cada cual contra su vecino:
el mozo se levantará contra el viejo, y el villano contra el noble.
6 Cuando alguno trabare de su hermano, de la familia de su padre, y le dijere,
Que vestir tienes, tú serás nuestro príncipe, y sea en tu mano esta ruina;
7 El jurará aquel día, diciendo: No tomaré ese cuidado; porque en mi casa ni hay
pan, ni qué vestir: no me hagáis príncipe del pueblo.
8 Pues arruinada está Jerusalem, y Judá ha caído; porque la lengua de ellos y
sus obras han sido contra Jehová, para irritar los ojos de su majestad.
9 La apariencia del rostro de ellos los convence: que como Sodoma predican su
pecado, no lo disimulan. ¡Ay del alma de ellos! porque allegaron mal para sí.
10 Decid al justo que le irá bien: porque comerá de los frutos de sus manos.
11 ¡Ay del impío! mal le irá: porque según las obras de sus manos le será pagado.
12 Los exactores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él.
Pueblo mío, los que te guían te engañan, y tuercen la carrera de tus caminos.
13 Jehová está en pie para litigar, y está para juzgar los pueblos.
14 Jehová vendrá á juicio contra los ancianos de su pueblo y contra sus
príncipes; porque vosotros habéis devorado la viña, y el despojo del pobre está
en vuestras casas.
15 ¿Qué pensáis vosotros que majáis mi pueblo, y moléis las caras de los pobres?
dice el Señor Jehová de los ejércitos.
16 Asimismo dice Jehová: Por cuanto las hijas de Sión se ensoberbecen, y andan
cuellierguidas y los ojos descompuestos; cuando andan van danzando, y haciendo
son con los pies:
17 Por tanto, pelará el Señor la mollera de las hijas de Sión, y Jehová
descubrirá sus vergüenzas.
18 Aquel día quitará el Señor el atavío de los calzados, y las redecillas, y las
lunetas;
19 Los collares, y los joyeles, y los brazaletes;
20 Las escofietas, y los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los
pomitos de olor, y los zarcillos;
21 Los anillos, y los joyeles de las narices;
22 Las ropas de remuda, los mantoncillos, los velos, y los alfileres;
23 Los espejos, los pañizuelos, las gasas, y los tocados.
24 Y será que en lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y desgarrón
en lugar de cinta; y calvez en lugar de la compostura del cabello; y en lugar de
faja ceñimiento de saco; y quemadura en vez de hermosura.
25 Tus varones caerán á cuchillo, y tu fuerza en la guerra.
26 Sus puertas se entristecerán y enlutarán, y ella, desamparada, sentaráse en
tierra.
Isaías 4
1 Y ECHARAN mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras
comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente sea
llamado tu nombre sobre nosotras, quita nuestro oprobio.
2 En aquel tiempo el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto
de la tierra para grandeza y honra, á los librados de Israel.
3 Y acontecerá que el que quedare en Sión, y el que fuere dejado en Jerusalem,
será llamado santo; todos los que en Jerusalem están escritos entre los
vivientes;
4 Cuando el Señor lavare las inmundicias de las hijas de Sión, y limpiare las
sangres de Jerusalem de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu
de ardimiento.
5 Y criará Jehová sobre toda la morada del monte de Sión, y sobre los lugares de
sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que
eche llamas: porque sobre toda gloria habrá cobertura.
6 Y habrá sombrajo para sombra contra el calor del día, para acogida y
escondedero contra el turbión y contra el aguacero.
Isaías 5
1 AHORA cantaré por mi amado el cantar de mi amado á su viña. Tenía mi amado una
viña en un recuesto, lugar fértil.
2 Habíala cercado, y despedregádola, y plantádola de vides escogidas: había
edificado en medio de ella una torre, y también asentado un lagar en ella: y
esperaba que llevase uvas, y llevó uvas silvestres.
3 Ahora pues, vecinos de Jerusalem y varones de Judá, juzgad ahora entre mí y mi
viña.
4 ¿Qué más se había de hacer á mi viña, que yo no haya hecho en ella? ¿Cómo,
esperando yo que llevase uvas, ha llevado uvas silvestres?
5 Os mostraré pues ahora lo que haré yo á mi viña: Quitaréle su vallado, y será
para ser consumida; aportillaré su cerca, y será para ser hollada;
6 Haré que quede desierta; no será podada ni cavada, y crecerá el cardo y las
espinas: y aun á las nubes mandaré que no derramen lluvia sobre ella.
7 Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los
hombres de Judá planta suya deleitosa. Esperaba juicio, y he aquí vileza;
justicia, y he aquí clamor.
8 ¡Ay de los que juntan casa con casa, y allegan heredad á heredad hasta acabar
el término! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?
9 Ha llegado á mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas
casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.
10 Y diez huebras de viña producirán un zaque, y treinta modios de simiente
darán tres modios.
11 ¡Ay de los que se levantan de mañana para seguir la embriaguez; que se están
hasta la noche, hasta que el vino los enciende!
12 Y en sus banquetes hay arpas, vihuelas, tamboriles, flautas, y vino; y no
miran la obra de Jehová, ni consideran la obra de sus manos.
13 Por tanto mi pueblo fué llevado cautivo, porque no tuvo ciencia: y su gloria
pereció de hambre, y su multitud se secó de sed.
14 Por eso ensanchó su interior el sepulcro, y sin medida extendió su boca; y
allá descenderá la gloria de ellos, y su multitud, y su fausto, y el que en él
se holgaba.
15 Y el hombre será humillado, y el varón será abatido, y bajados serán los ojos
de los altivos.
16 Mas Jehová de los ejércitos será ensalzado en juicio, y el Dios Santo será
santificado con justicia.
17 Y los corderos serán apacentados según su costumbre; y extraños comerán las
gruesas desamparadas.
18 ¡Ay de los que traen la iniquidad con cuerdas de vanidad, y el pecado como
con coyundas de carreta,
19 Los cuales dicen: Venga ya, apresúrese su obra, y veamos: acérquese, y venga
el consejo del Santo de Israel, para que lo sepamos!
20 ¡Ay de los que á lo malo dicen bueno, y á lo bueno malo; que hacen de la luz
tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por
amargo!
21 ¡Ay de los sabios en sus ojos, y de los que son prudentes delante de sí
mismos!
22 ¡Ay de los que son valientes para beber vino, y hombres fuertes para mezclar
bebida;
23 Los que dan por justo al impío por cohechos, y al justo quitan su justicia!
24 Por tanto, como la lengua del fuego consume las aristas, y la llama devora la
paja, así será su raíz como pudrimiento, y su flor se desvanecerá como polvo:
porque desecharon la ley de Jehová de los ejércitos, y abominaron la palabra del
Santo de Israel.
25 Por esta causa se encendió el furor de Jehová contra su pueblo, y extendió
contra él su mano, é hirióle; y se estremecieron los montes, y sus cadáveres
fueron arrojados en medio de las calles. Con todo esto no ha cesado su furor,
antes está su mano todavía extendida.
26 Y alzará pendón á gentes de lejos, y silbará al que está en el cabo de la
tierra; y he aquí que vendrá pronto y velozmente.
27 No habrá entre ellos cansado, ni que vacile; ninguno se dormirá ni le tomará
sueño; á ninguno se le desatará el cinto de los lomos, ni se le romperá la
correa de sus zapatos.
28 Sus saetas amoladas, y todos sus arcos entesados; las uñas de sus caballos
parecerán como de pedernal, y las ruedas de sus carros como torbellino.
29 Su bramido como de león; rugirá á manera de leoncillos, rechinará los
dientes, y arrebatará la presa; la apañara, y nadie se la quitará.
30 Y bramará sobre él en aquel día como bramido de la mar: entonces mirará hacia
la tierra, y he aquí tinieblas de tribulación, y en sus cielos se oscurecerá la
luz.
Isaías 6
1 EN el año que murió el rey Uzzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y
sublime, y sus faldas henchían el templo.
2 Y encima de él estaban serafines: cada uno tenía seis alas; con dos cubrían
sus rostros, y con dos cubrían sus pies, y con dos volaban.
3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los
ejércitos: toda la tierra está llena de su gloria.
4 Y los quiciales de las puestas se estremecieron con la voz del que clamaba, y
la casa se hinchió de humo.
5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; que siendo hombre inmundo de labios,
y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al
Rey, Jehová de los ejércitos.
6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido,
tomado del altar con unas tenazas:
7 Y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es
quitada tu culpa, y limpio tu pecado.
8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién nos irá?
Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame á mí.
9 Y dijo: Anda, y di á este pueblo: Oid bien, y no entendáis; ved por cierto,
mas no comprendáis.
10 Engruesa el corazón de aqueste pueblo, y agrava sus oídos, y ciega sus ojos;
porque no vea con sus ojos, ni oiga con sus oídos, ni su corazón entienda, ni se
convierta, y haya para él sanidad.
11 Y yo dije: ¿Hasta cuándo, Señor? Y respondió él: Hasta que las ciudades estén
asoladas, y sin morador, ni hombre en las casas, y la tierra sea tornada en
desierto;
12 Hasta que Jehová hubiere echado lejos los hombres, y multiplicare en medio de
la tierra la desamparada.
13 Pues aun quedará en ella una décima parte, y volverá, bien que habrá sido
asolada: como el olmo y como el alcornoque, de los cuales en la tala queda el
tronco, así será el tronco de ella la simiente santa.
Isaías 7
1 ACONTECIO en los días de Achâz hijo de Jotham, hijo de Uzzías, rey de Judá,
que Rezín rey de Siria, y Peca hijo de Remalías, rey de Israel, subieron á
Jerusalem para combatirla; mas no la pudieron tomar.
2 Y vino la nueva á la casa de David, diciendo: Siria se ha confederado con
Ephraim. Y estremeciósele el corazón, y el corazón de su pueblo, como se
estremecen los árboles del monte á causa del viento.
3 Entonces dijo Jehová á Isaías: Sal ahora al encuentro de Achâz, tú, y
Sear-jasub tu hijo, al cabo del conducto de la Pesquera de arriba, en el camino
de la heredad del Lavador,
4 Y dile: Guarda, y repósate; no temas, ni se enternezca tu corazón á causa de
estos dos cabos de tizón que humean, por el furor de la ira de Rezín y del Siro,
y del hijo de Remalías.
5 Por haber acordado maligno consejo contra ti el Siro, con Ephraim y con el
hijo de Remalías, diciendo:
6 Vamos contra Judá, y la despertaremos, y la partiremos entre nosotros, y
pondremos en medio de ella por rey al hijo de Tabeel:
7 El Señor Jehová dice así: No subsistirá, ni será.
8 Porque la cabeza de Siria es Damasco, y la cabeza de Damasco, Rezín: y dentro
de sesenta y cinco años Ephraim será quebrantado hasta dejar de ser pueblo.
9 Entretanto la cabeza de Ephraim es Samaria, y la cabeza de Samaria el hijo de
Remalías. Si vosotros no creyereis, de cierto no permaneceréis.
10 Y habló más Jehová á Achâz, diciendo:
11 Pide para ti señal de Jehová tu Dios, demandándola en lo profundo, ó arriba
en lo alto.
12 Y respondió Achâz: No pediré, y no tentaré á Jehová.
13 Dijo entonces Isaías: Oid ahora casa de David. ¿Os es poco el ser molestos á
los hombres, sino que también lo seáis á mi Dios?
14 Por tanto el mismo Señor os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y
parirá hijo, y llamará su nombre Emmanuel.
15 Comerá manteca y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.
16 Porque antes que el niño sepa desechar lo malo y escoger lo bueno, la tierra
que tú aborreces será dejada de sus dos reyes.
17 Jehová hará venir sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre la casa de tu padre,
días cuales nunca vinieron desde el día que Ephraim se apartó de Judá, es á
saber, al rey de Asiria.
18 Y acontecerá que aquel día silbará Jehová á la mosca que está en el fin de
los ríos de Egipto, y á la abeja que está en la tierra de Asiria.
19 Y vendrán, y se asentarán todos en los valles desiertos, y en las cavernas de
las piedras, y en todos los zarzales, y en todas las matas.
20 En aquel día raerá el Señor con navaja alquilada, con los que habitan de la
otra parte del río, á saber, con el rey de Asiria, cabeza y pelos de los pies; y
aun la barba también quitará.
21 Y acontecerá en aquel tiempo, que críe un hombre una vaca y dos ovejas;
22 Y será que á causa de la abundancia de leche que darán, comerá manteca:
cierto manteca y miel comerá el que quedare en medio de la tierra.
23 Acontecerá también en aquel tiempo, que el lugar donde había mil vides que
valían mil siclos de plata, será para los espinos y cardos.
24 Con saetas y arco irán allá; porque toda la tierra será espinos y cardos.
25 Y á todos los montes que se cavaban con azada, no llegará allá el temor de
los espinos y de los cardos: mas serán para pasto de bueyes, y para ser hollados
de los ganados.
Isaías 8
1 Y DIJOME Jehová: Tómate un gran volumen, y escribe en él en estilo de hombre
tocante á Maher-salal-hash-baz.
2 Y junté conmigo por testigos fieles á Urías sacerdote, y á Zacarías hijo de
Jeberechîas.
3 Y juntéme con la profetisa, la cual concibió, y parió un hijo. Y díjome
Jehová: Ponle por nombre Maher-salal-hash-baz.
4 Porque antes que el niño sepa decir, Padre mío, y Madre mía, será quitada la
fuerza de Damasco y los despojos de Samaria, en la presencia del rey de Asiria.
5 Otra vez tornó Jehová á hablarme, diciendo:
6 Por cuanto desechó este pueblo las aguas de Siloé, que corren mansamente, y
holgóse con Rezín y con el hijo de Remalías,
7 He aquí por tanto que el Señor hace subir sobre ellos aguas de ríos,
impetuosas y muchas, á saber, al rey de Asiria con todo su poder; el cual subirá
sobre todos sus ríos, y pasará sobre todas sus riberas:
8 Y pasando hasta Judá, inundará, y sobrepujará, y llegará hasta la garganta; y
extendiendo sus alas, llenará la anchura de tu tierra, oh Emmanuel.
9 Juntaos, pueblos, y seréis quebrantados; oid todos los que sois de lejanas
tierras: poneos á punto, y seréis quebrantados; apercibíos, y seréis
quebrantados.
10 Tomad consejo, y será deshecho; proferid palabra, y no será firme: porque
Dios con nosotros.
11 Porque Jehová me dijo de esta manera con mano fuerte, y enseñóme que no
caminase por el camino de este pueblo, diciendo:
12 No digáis, Conjuración, á todas las cosas á que este pueblo dice,
Conjuración, ni temáis lo que temen, ni tengáis miedo.
13 A Jehová de los ejércitos, á él santificad: sea él vuestro temor, y él sea
vuestro miedo.
14 Entonces él será por santuario; mas á las dos casas de Israel por piedra para
tropezar, y por tropezadero para caer, y por lazo y por red al morador de
Jerusalem.
15 Y muchos tropezarán entre ellos, y caerán, y serán quebrantados: enredaránse,
y serán presos.
16 Ata el testimonio, sella la ley entre mis discípulos.
17 Esperaré pues á Jehová, el cual escondió su rostro de la casa de Jacob, y á
él aguardaré.
18 He aquí, yo y los hijos que me dió Jehová, por señales y prodigios en Israel,
de parte de Jehová de los ejércitos que mora en el monte de Sión.
19 Y si os dijeren: Preguntad á los pythones y á los adivinos, que susurran
hablando, responded: ¿No consultará el pueblo á su Dios? ¿Apelará por los vivos
á los muertos?
20 ¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren conforme á esto, es porque no les ha
amanecido.
21 Y pasarán por él fatigados y hambrientos, y acontecerá que teniendo hambre,
se enojarán y maldecirán á su rey y á su Dios, levantando el rostro en alto.
22 Y mirarán á la tierra, y he aquí tribulación y tiniebla, oscuridad y
angustia; y serán sumidos en las tinieblas.
Isaías 9
1 AUNQUE no será esta oscuridad tal como la aflicción que le vino en el tiempo
que livianamente tocaron la primera vez á la tierra de Zabulón, y á la tierra de
Nephtalí; y después cuando agravaron por la vía de la mar, de esa parte del
Jordán, en Galilea de las gentes.
2 El pueblo que andaba en tinieblas vió gran luz: los que moraban en tierra de
sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos.
3 Aumentando la gente, no aumentaste la alegría. Alegraránse delante de ti como
se alegran en la siega, como se gozan cuando reparten despojos.
4 Porque tú quebraste su pesado yugo, y la vara de su hombro, y el cetro de su
exactor, como en el día de Madián.
5 Porque toda batalla de quien pelea es con estruendo, y con revolcamiento de
vestidura en sangre: mas esto será para quema, y pábulo del fuego.
6 Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su
hombro: y llamaráse su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno,
Príncipe de paz.
7 Lo dilatado de su imperio y la paz no tendrán término, sobre el trono de
David, y sobre su reino, disponiéndolo y confirmándolo en juicio y en justicia
desde ahora para siempre. El celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
8 El Señor envió palabra á Jacob, y cayó en Israel.
9 Y la sabrá el pueblo, todo él, Ephraim y los moradores de Samaria, que con
soberbia y con altivez de corazón dicen:
10 Los ladrillos cayeron, mas edificaremos de cantería; cortaron los cabrahigos,
mas cedros pondremos en su lugar.
11 Empero Jehová ensalzará los enemigos de Rezín contra él, y juntará sus
enemigos;
12 De oriente los Siros, y los Filisteos de poniente; y con toda la boca se
tragarán á Israel. Ni con todo eso ha cesado su furor, antes todavía su mano
extendida.
13 Mas el pueblo no se convirtió al que lo hería, ni buscaron á Jehová de los
ejércitos.
14 Y Jehová cortará de Israel cabeza y cola, ramo y caña en un mismo día.
15 El viejo y venerable de rostro es la cabeza: el profeta que enseña mentira,
este es cola.
16 Porque los gobernadores de este pueblo son engañadores; y sus gobernados,
perdidos.
17 Por tanto, el Señor no tomará contentamiento en sus mancebos, ni de sus
huérfanos y viudas tendrá misericordia: porque todos son falsos y malignos, y
toda boca habla despropósitos. Con todo esto no ha cesado su furor, antes
todavía su mano extendida.
18 Porque la maldad se encendió como fuego, cardos y espinas devorará; y
encenderáse en lo espeso de la breña, y serán alzados como humo.
19 Por la ira de Jehová de los ejércitos se oscureció la tierra, y será el
pueblo como pábulo del fuego: el hombre no tendrá piedad de su hermano.
20 Cada uno hurtará á la mano derecha, y tendrá hambre; y comerá á la izquierda,
y no se hartará: cada cual comerá la carne de su brazo:
21 Manasés á Ephraim, y Ephraim á Manasés, y entrambos contra Judá. Ni con todo
esto ha cesado su furor, antes todavía extendida su mano.
Isaías 10
1 ¡AY de los que establecen leyes injustas, y determinando prescriben tiranía,
2 Por apartar del juicio á los pobres, y por quitar el derecho á los afligidos
de mi pueblo; por despojar las viudas, y robar los huérfanos!
3 ¿Y qué haréis en el día de la visitación? ¿y á quién os acogeréis que os
ayude, cuando viniere de lejos el asolamiento? ¿y en dónde dejaréis vuestra
gloria?
4 Sin mí se inclinarán entre los presos, y entre los muertos caerán. Ni con todo
esto ha cesado su furor, antes todavía extendida su mano.
5 Oh Assur, vara y bastón de mi furor: en su mano he puesto mi ira.
6 Mandaréle contra una gente fementida, y sobre el pueblo de mi ira le enviaré,
para que quite despojos, y arrebate presa, y que lo ponga á ser hollado como
lodo de las calles.
7 Aunque él no lo pensará así, ni su corazón lo imaginará de esta manera; sino
que su pensamiento será desarraigar y cortar gentes no pocas.
8 Porque él dice: Mis príncipes ¿no son todos reyes?
9 ¿No es Calno como Carchêmis, Hamath como Arphad, y Samaria como Damasco?
10 Como halló mi mano los reinos de los ídolos, siendo sus imágenes más que
Jerusalem y Samaria;
11 Como hice á Samaria y á sus ídolos, ¿no haré también así á Jerusalem y á sus
ídolos?
12 Mas acontecerá que después que el Señor hubiere acabado toda su obra en el
monte de Sión, y en Jerusalem, visitaré sobre el fruto de la soberbia del
corazón del rey de Asiria, y sobre la gloria de la altivez de sus ojos.
13 Porque dijo: Con la fortaleza de mi mano lo he hecho, y con mi sabiduría;
porque he sido prudente: y quité los términos de los pueblos, y saqué sus
tesoros, y derribé como valientes los que estaban sentados:
14 Y halló mi mano como nido las riquezas de los pueblos; y como se cogen los
huevos dejados, así me apoderé yo de toda la tierra; y no hubo quien moviese
ala, ó abriese boca y graznase.
15 ¿Gloriaráse el hacha contra el que con ella corta? ¿se ensoberbecerá la
sierra contra el que la mueve? como si el bordón se levantase contra los que lo
levantan; como si se levantase la vara: ¿no es leño?
16 Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos enviará flaqueza sobre sus gordos;
y debajo de su gloria encenderá encendimiento, como ardor de fuego.
17 Y la luz de Israel será por fuego, y su Santo por llama que abrase y consuma
en un día sus cardos y sus espinas.
18 La gloria de su bosque y de su campo fértil consumirá, desde el alma hasta la
carne: y vendrá á ser como abanderado en derrota.
19 Y los árboles que quedaren en su bosque, serán en número que un niño los
pueda contar.
20 Y acontecerá en aquel tiempo, que los que hubieren quedado de Israel, y los
que hubieren quedado de la casa de Jacob, nunca más estriben sobre el que los
hirió; sino que se apoyarán con verdad en Jehová Santo de Israel.
21 Las reliquias se convertirán, las reliquias de Jacob, al Dios fuerte.
22 Porque si tu pueblo, oh Israel, fuere como las arenas de la mar, las
reliquias de él se convertirán: la destrucción acordada rebosará justicia.
23 Pues el Señor Jehová de los ejércitos hará consumación y fenecimiento en
medio de la tierra.
24 Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos dice así: Pueblo mío, morador de
Sión, no temas de Assur. Con vara te herirá, y contra ti alzará su palo, á la
manera de Egipto:
25 Mas de aquí á muy poco tiempo, se acabará el furor y mi enojo, para
fenecimiento de ellos.
26 Y levantará Jehová de los ejércitos azote contra él, cual la matanza de
Madián en la peña de Oreb: y alzará su vara sobre la mar, según hizo por la vía
de Egipto.
27 Y acaecerá en aquel tiempo, que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo
de tu cerviz, y el yugo se empodrecerá por causa de la unción.
28 Vino hasta Ajad, pasó hasta Migrón; en Michmas contará su ejército:
29 Pasaron el vado; alojaron en Geba: Ramá tembló; Gabaa de Saúl huyó.
30 Grita en alta voz, hija de Galim; haz que se oiga hacia Lais, pobrecilla
Anathoth.
31 Madmena se alborotó: los moradores de Gebim se juntarán.
32 Aún vendrá día cuando reposará en Nob: alzará su mano al monte de la hija de
Sión, al collado de Jerusalem.
33 He aquí el Señor Jehová de los ejércitos desgajará el ramo con fortaleza: y
los de grande altura serán cortados, y los altos serán humillados.
34 Y cortará con hierro la espesura del bosque, y el Líbano caerá con fortaleza.
Isaías 11
1 Y SALDRA una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces.
2 Y reposará sobre él el espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de
inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de
temor de Jehová.
3 Y harále entender diligente en el temor de Jehová. No juzgará según la vista
de sus ojos, ni argüirá por lo que oyeren sus oídos;
4 Sino que juzgará con justicia á los pobres, y argüirá con equidad por los
mansos de la tierra: y herirá la tierra con la vara de su boca, y con el
espíritu de sus labios matará al impío.
5 Y será la justicia cinto de sus lomos, y la fidelidad ceñidor de sus riñones.
6 Morará el lobo con el cordero, y el tigre con el cabrito se acostará: el
becerro y el león y la bestia doméstica andarán juntos, y un niño los
pastoreará.
7 La vaca y la osa pacerán, sus crías se echarán juntas; y el león como el buey
comerá paja.
8 Y el niño de teta se entretendrá sobre la cueva del áspid, y el recién
destetado extenderá su mano sobre la caverna del basilisco.
9 No harán mal ni dañarán en todo mi santo monte; porque la tierra será llena
del conocimiento de Jehová, como cubren la mar las aguas.
10 Y acontecerá en aquel tiempo que la raíz de Isaí, la cual estará puesta por
pendón á los pueblos, será buscada de las gentes; y su holganza será gloria.
11 Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová tornará á poner otra vez su
mano para poseer las reliquias de su pueblo que fueron dejadas de Assur, y de
Egipto, y de Parthia, y de Etiopía, y de Persia, y de Caldea, y de Amath, y de
las Islas de la mar.
12 Y levantará pendón á las gentes, y juntará los desterrados de Israel, y
reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro cantones de la tierra.
13 Y se disipará la envidia de Ephraim, y los enemigos de Judá serán talados.
Ephraim no tendrá envidia contra Judá, ni Judá afligirá á Ephraim;
14 Mas volarán sobre los hombros de los Filisteos al occidente, meterán también
á saco á los de oriente: Edom y Moab les servirán, y los hijos de Ammón les
darán obediencia.
15 Y secará Jehová la lengua de la mar de Egipto; y levantará su mano con
fortaleza de su espíritu sobre el río, y herirálo en sus siete brazos, y hará
que pasen por él con zapatos.
16 Y habrá camino para las reliquias de su pueblo, las que quedaron de Assur, de
la manera que lo hubo para Israel el día que subió de la tierra de Egipto.
Isaías 12
1 Y DIRAS en aquel día: Cantaré á ti, oh Jehová: pues aunque te enojaste contra
mí, tu furor se apartó, y me has consolado.
2 He aquí Dios es salud mía; aseguraréme, y no temeré; porque mi fortaleza y mi
canción es JAH Jehová, el cual ha sido salud para mí.
3 Sacaréis aguas con gozo de la fuentes de la salud.
4 Y diréis en aquel día: Cantad á Jehová, aclamad su nombre, haced célebres en
los pueblos sus obras, recordad que su nombre es engrandecido.
5 Cantad salmos á Jehová; porque ha hecho cosas magníficas: sea sabido esto por
toda la tierra.
6 Regocíjate y canta, oh moradora de Sión: porque grande es en medio de ti el
Santo de Israel.
Isaías 13
1 CARGA de Babilonia, que vió Isaías, hijo de Amoz.
2 Levantad bandera sobre un alto monte; alzad la voz á ellos, alzad la mano,
para que entren por puertas de príncipes.
3 Yo mandé á mis santificados, asimismo llamé á mis valientes para mi ira, á los
que se alegran con mi gloria.
4 Murmullo de multitud en los montes, como de mucho pueblo; murmullo de ruido de
reinos, de gentes reunidas: Jehová de los ejércitos ordena las tropas de la
batalla.
5 Vienen de lejana tierra, de lo postrero de los cielos, Jehová y los
instrumentos de su furor, para destruir toda la tierra.
6 Aullad, porque cerca está el día de Jehová; vendrá como asolamiento del
Todopoderoso.
7 Por tanto, se enervarán todas la manos, y desleiráse todo corazón de hombre:
8 Y se llenarán de terror; angustias y dolores los comprenderán; tendrán dolores
como mujer de parto; pasmaráse cada cual al mirar á su compañero; sus rostros,
rostros de llamas.
9 He aquí el día de Jehová viene, crudo, y de saña y ardor de ira, para tornar
la tierra en soledad, y raer de ella sus pecadores.
10 Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no derramarán su
lumbre; y el sol se oscurecerá en naciendo, y la luna no echará su resplandor.
11 Y visitaré la maldad sobre el mundo, y sobre los impíos su iniquidad; y haré
que cese la arrogancia de los soberbios, y abatiré la altivez de los fuertes.
12 Haré más precioso que el oro fino al varón, y más que el oro de Ophir al
hombre.
13 Porque haré estremecer los cielos, y la tierra se moverá de su lugar, en la
indignación de Jehová de los ejércitos, y en el día de la ira de su furor.
14 Y será que como corza amontada, y como oveja sin pastor, cada cual mirará
hacia su pueblo, y cada uno huirá á su tierra.
15 Cualquiera que fuere hallado, será alanceado; y cualquiera que á ellos se
juntare, caerá á cuchillo.
16 Sus niños serán estrellados delante de ellos; sus casas serán saqueadas, y
forzadas sus mujeres.
17 He aquí que yo despierto contra ellos á los Medos, que no curarán de la
plata, ni codiciarán oro.
18 Y con arcos tirarán á los niños, y no tendrán misericordia de fruto de
vientre, ni su ojo perdonará á hijos.
19 Y Babilonia, hermosura de reinos y ornamento de la grandeza de los Caldeos,
será como Sodoma y Gomorra, á las que trastornó Dios.
20 Nunca más será habitada, ni se morará en ella de generación en generación; ni
hincará allí tienda el Arabe, ni pastores tendrán allí majada:
21 Sino que dormirán allí bestias fieras, y sus casas se llenarán de hurones,
allí habitarán hijas del buho, y allí saltarán peludos.
22 Y en sus palacios gritarán gatos cervales, y chacales en sus casas de
deleite: y abocado está á venir su tiempo, y sus días no se alargarán.
Isaías 14
1 PORQUE Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá á Israel, y les hará
reposar en su tierra: y á ellos se unirán extranjeros, y allegaránse á la
familia de Jacob.
2 Y los tomarán los pueblos, y traeránlos á su lugar: y la casa de Israel los
poseerá por siervos y criadas en la tierra de Jehová: y cautivarán á los que los
cautivaron, y señorearán á los que los oprimieron.
3 Y será en el día que Jehová te diera reposo de tu trabajo, y de tu temor, y de
la dura servidumbre en que te hicieron servir,
4 Que levantarás esta parábola sobre el rey de Babilonia, y dirás: ¡Cómo paró el
exactor, cómo cesó la ciudad codiciosa del oro!
5 Quebrantó Jehová el bastón de los impíos, el cetro de los señores;
6 Al que con ira hería los pueblos de llaga permanente, el cual se enseñoreaba
de las gentes con furor, y las perseguía con crueldad.
7 Descansó, sosegó toda la tierra: cantaron alabanza.
8 Aun las hayas se holgaron de ti, y los cedros del Líbano, diciendo: Desde que
tú pereciste, no ha subido cortador contra nosotros.
9 El infierno abajo se espantó de ti; te despertó muertos que en tu venida
saliesen á recibirte, hizo levantar de sus sillas á todos los príncipes de la
tierra, á todos los reyes de las naciones.
10 Todos ellos darán voces, y te dirán: ¿Tú también enfermaste como nosotros, y
como nosotros fuiste?
11 Descendió al sepulcro tu soberbia, y el sonido de tus vihuelas: gusanos serán
tu cama, y gusanos te cubrirán.
12 ¡Cómo caiste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por
tierra, tú que debilitabas las gentes.
13 Tú que decías en tu corazón: Subiré al cielo, en lo alto junto á las
estrellas de Dios ensalzaré mi solio, y en el monte del testimonio me sentaré, á
los lados del aquilón;
14 Sobre las alturas de las nubes subiré, y seré semejante al Altísimo.
15 Mas tú derribado eres en el sepulcro, á los lados de la huesa.
16 Inclinarse han hacia ti los que te vieren, te considerarán diciendo: ¿Es este
aquel varón que hacía temblar la tierra, que trastornaba los reinos;
17 Que puso el mundo como un desierto, que asoló sus ciudades; que á sus presos
nunca abrió la cárcel?
18 Todos los reyes de las gentes, todos ellos yacen con honra cada uno en su
casa.
19 Mas tú echado eres de tu sepulcro como tronco abominable, como vestido de
muertos pasados á cuchillo, que descendieron al fondo de la sepultura; como
cuerpo muerto hollado.
20 No serás contado con ellos en la sepultura: porque tú destruiste tu tierra,
mataste tu pueblo. No será nombrada para siempre la simiente de los malignos.
21 Aparejad sus hijos para el matadero por la maldad de sus padres: no se
levanten, ni posean la tierra, é hinchan la haz del mundo de ciudades.
22 Porque yo me levantaré sobre ellos, dice Jehová de los ejércitos, y raeré de
Babilonia el nombre y las reliquias, hijo y nieto, dice Jehová.
23 Y convertiréla en posesión de erizos, y en lagunas de agua; y la barreré con
escobas de destrucción, dice Jehová de los ejércitos.
24 Jehová de los ejércitos juró, diciendo: Ciertamente se hará de la manera que
lo he pensado, y será confirmado como lo he determinado:
25 Que quebrantaré al Asirio en mi tierra, y en mis montes lo hollaré; y su yugo
será apartado de ellos, y su carga será quitada de su hombro.
26 Este es el consejo que está acordado sobre toda la tierra; y ésta, la mano
extendida sobre todas las gentes.
27 Porque Jehová de los ejércitos ha determinado: ¿y quién invalidará? Y su mano
extendida, ¿quién la hará tornar?
28 En el año que murió el rey Achâz fué esta carga:
29 No te alegres tú, Filistea toda, por haberse quebrado la vara del que te
hería; porque de la raíz de la culebra saldrá basilisco, y su fruto, ceraste
volador.
30 Y los primogénitos de los pobres serán apacentados, y los menesterosos se
acostarán seguramente: mas yo haré morir de hambre tu raíz, y mataré tus
reliquias.
31 Aulla, oh puerta; clama, oh ciudad; disuelta estás toda tú, Filistea: porque
humo vendrá de aquilón, no quedará uno solo en sus asambleas.
32 ¿Y qué se responderá á los mensajeros de la gentilidad? Que Jehová fundó á
Sión, y que á ella se acogerán los afligidos de su pueblo.
Isaías 15
1 CARGA de Moab.
2 Subió á Bayith y á Dibón, lugares altos, á llorar; sobre Nebo y sobre Medeba
aullará Moab: toda cabeza de ella será raída, y toda barba se mesará.
3 Ceñiránse de sacos en sus plazas: en sus terrados y en sus calles aullarán
todos, descendiendo en llanto.
4 Hesbón y Eleale gritarán, hasta Jahas se oirá su voz: por lo que aullarán los
armados de Moab, lamentaráse el alma de cada uno de por sí.
5 Mi corazón dará gritos por Moab; sus fugitivos huirán hasta Zoar, como novilla
de tres años. Por la cuesta de Luhith subirán llorando, y levantarán grito de
quebrantamiento por el camino de Horonaim.
6 Las aguas de Nimrim serán consumidas, y secaráse la hierba, marchitaránse los
retoños, todo verdor perecerá.
7 Por tanto las riquezas que habrán adquirido, y las que habrán reservado,
llevaránlas al torrente de los sauces.
8 Porque el llanto rodeó los términos de Moab; hasta Eglaim llegó su alarido, y
hasta Beer-elim su clamor.
9 Y las aguas de Dimón se henchirán de sangre: porque yo pondré sobre Dimón
añadiduras, leones á los que escaparen de Moab, y á las reliquias de la tierra.
Isaías 16
1 ENVIAD cordero al enseñoreador de la tierra, desde la Piedra del desierto al
monte de la hija de Sión.
2 Y será que cual ave espantada que se huye de su nido, así serán las hijas de
Moab en los vados de Arnón.
3 Reune consejo, haz juicio; pon tu sombra en medio del día como la noche:
esconde los desterrados, no entregues á los que andan errantes.
4 Moren contigo mis desterrados, oh Moab; séles escondedero de la presencia del
destruidor: porque el atormentador fenecerá, el destruidor tendrá fin, el
hollador será consumido de sobre la tierra.
5 Y dispondráse trono en misericordia; y sobre él se sentará firmemente, en el
tabernáculo de David, quien juzgue y busque el juicio, y apresure la justicia.
6 Oído hemos la soberbia de Moab, por extremo soberbio; su soberbia y su
arrogancia, y su altivez; mas sus mentiras no serán firmes.
7 Por tanto aullará Moab, todo él aullará: gemiréis por los fundamentos de
Kir-hareseth, en gran manera heridos.
8 Porque los campos de Hesbón fueron talados, y las vides de Sibma; señores de
gentes hollaron sus generosos sarmientos; habían llegado hasta Jazer, y
extendídose por el desierto; extendiéronse sus plantas, pasaron la mar.
9 Por lo cual lamentaré con lloro de Jazer la viña de Sibma; embriagarte hé de
mis lágrimas, oh Hesbón y Eleale: porque sobre tus cosechas y sobre tu siega
caerá la algazara.
10 Quitado es el gozo y la alegría del campo fértil; en las viñas no cantarán,
ni se regocijarán; no pisará vino en los lagares el pisador: la canción he hecho
cesar.
11 Por tanto mis entrañas sonarán como arpa acerca de Moab, y mi interior en
orden á Kir-hareseth.
12 Y acaecerá, que cuando Moab pareciere que está cansado sobre los altos,
entonces vendrá á su santuario á orar, y no le valdrá.
13 Esta es la palabra que pronunció Jehová sobre Moab desde aquel tiempo.
14 Empero ahora Jehová ha hablado, diciendo: Dentro de tres años, como años de
mozo de soldada, será abatida la gloria de Moab, con toda su grande multitud: y
los residuos serán pocos, pequeños, y no fuertes.
Isaías 17
1 CARGA de Damasco.
2 Las ciudades de Aroer desamparadas, en majadas se tornarán; dormirán allí, y
no habrá quien los espante.
3 Y cesará el socorro de Ephraim, y el reino de Damasco; y lo que quedare de
Siria, será como la gloria de los hijos de Israel, dice Jehová de los ejércitos.
4 Y será que en aquel tiempo la gloria de Jacob se atenuará, y enflaqueceráse la
grosura de su carne.
5 Y será como cuando el segador coge la mies, y con su brazo siega las espigas:
será también como el que coge espigas en el valle de Rephaim.
6 Y quedarán en él rebuscos, como cuando sacuden el aceituno, dos ó tres granos
en la punta del ramo, cuatro ó cinco en sus ramas fructíferas, dice Jehová Dios
de Israel.
7 En aquel día mirará el hombre á su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo
de Israel.
8 Y no mirará á los altares que hicieron sus manos, ni mirará á lo que hicieron
sus dedos, ni á los bosques, ni á las imágenes del sol.
9 En aquel día las ciudades de su fortaleza serán como los frutos que quedan en
los pimpollos y en las ramas, las cuales fueron dejadas á causa de los hijos de
Israel; y habrá asolamiento.
10 Porque te olvidaste del Dios de tu salud, y no te acordaste de la roca de tu
fortaleza; por tanto plantarás plantas hermosas, y sembrarás sarmiento extraño.
11 El día que las plantares, las harás crecer, y harás que tu simiente brote de
mañana; mas la cosecha será arrebatada en el día del coger, y del dolor
desesperado.
12 ¡Ay! multitud de muchos pueblos que harán ruido como estruendo de la mar: y
murmullo de naciones hará alboroto como murmurio de muchas aguas.
13 Los pueblos harán estrépito á manera de ruido de grandes aguas: mas Dios le
reprenderá, y huirá lejos; será ahuyentado como el tamo de los montes delante
del viento, y como el polvo delante del torbellino.
14 Al tiempo de la tarde he aquí turbación; y antes de la mañana ya no es. Esta
es la parte de los que nos huellan, y la suerte de los que nos saquean.
Isaías 18
1 ¡AY de la tierra que hace sombra con las alas, que está tras los ríos de
Etiopía;
2 Que envía mensajeros por la mar, y en navíos de junco sobre las aguas! Andad,
ligeros mensajeros, á la gente tirada y repelada, al pueblo asombroso desde su
principio y después; gente harta de esperar y hollada, cuya tierra destruyeron
los ríos.
3 Vosotros, todos los moradores del mundo y habitantes de la tierra, cuando
levantará bandera en los montes, la veréis; y oiréis cuando tocará trompeta.
4 Porque Jehová me dijo así: Reposaréme, y miraré desde mi morada, como sol
claro después de la lluvia, como nube de rocío en el calor de la tierra.
5 Porque antes de la siega, cuando el fruto fuere perfecto, y pasada la flor
fueren madurando los frutos, entonces podará con podaderas los ramitos, y
cortará y quitará las ramas.
6 Y serán dejados todos á las aves de los montes, y á las bestias de la tierra;
sobre ellos tendrán el verano las aves, é invernarán todas las bestias de la
tierra.
7 En aquel tiempo será traído presente Jehová de los ejércitos, el pueblo tirado
y repelado, pueblo asombroso desde su principio y después; gente harta de
esperar y hollada, cuya tierra destruyeron los ríos; al lugar del nombre de
Jehová de los ejércitos, al monte de Sión.
Isaías 19
1 CARGA de Egipto.
2 Y revolveré Egipcios contra Egipcios, y cada uno peleará contra su hermano,
cada uno contra su prójimo: ciudad contra ciudad, y reino contra reino.
3 Y el espíritu de Egipto se desvanecerá en medio de él, y destruiré su consejo;
y preguntarán á sus imágenes, á sus mágicos, á sus pythones y á sus adivinos.
4 Y entregaré á Egipto en manos de señor duro; y rey violento se enseñoreará de
ellos, dice el Señor Jehová de los ejércitos.
5 Y las aguas de la mar faltarán, y el río se agotará y secará.
6 Y alejaránse los ríos, se agotarán y secarán las corrientes de los fosos la
caña y el carrizo serán cortados.
7 Las verduras de junto al río, de junto á la ribera del río, y toda sementera
del río, se secarán, se perderán, y no serán.
8 Los pescadores también se entristecerán; y harán duelo todos los que echan
anzuelo en el río, y desfallecerán los que extienden red sobre las aguas.
9 Los que labran lino fino, y los que tejen redes, serán confundidos;
10 Porque todas sus redes serán rotas: y se entristecerán todos los que hacen
viveros para peces.
11 Ciertamente son necios los príncipes de Zoán; el consejo de los prudentes
consejeros de Faraón, se ha desvanecido. ¿Cómo diréis á Faraón: Yo soy hijo de
los sabios, é hijo de los reyes antiguos?
12 ¿Dónde están ahora aquellos tus prudentes? Dígante ahora, ó hágante saber qué
es lo que Jehová de los ejércitos ha determinado sobre Egipto.
13 Hanse desvanecido los príncipes de Zoán, se han engañado los príncipes de
Noph: engañaron á Egipto las esquinas de sus familias.
14 Jehová mezcló espíritu de vahido en medio de él; é hicieron errar á Egipto en
toda su obra, como desatina el borracho en su vómito.
15 Y no aprovechará á Egipto cosa que haga la cabeza ó la cola, el ramo ó el
junco.
16 En aquel día serán los Egipcios como mujeres; porque se asombrarán y temerán,
en la presencia de la mano alta de Jehová de los ejércitos, que él ha de
levantar sobre ellos.
17 Y la tierra de Judá será de espanto á Egipto; todo hombre que de ella se
acordare se asombrará, por causa del consejo que Jehová de los ejércitos acordó
sobre aquél.
18 En aquel tiempo habrá cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen la
lengua de Canaán, y que juren por Jehová de los ejércitos: una será llamada la
ciudad Herez.
19 En aquel tiempo habrá altar para Jehová en medio de la tierra de Egipto, y el
trofeo de Jehová junto á su término.
20 Y será por señal y por testimonio á Jehová de los ejércitos en la tierra de
Egipto: porque á Jehová clamarán á causa de sus opresores, y él les enviará
salvador y príncipe que los libre.
21 Y Jehová será conocido de Egipto, y los de Egipto conocerán á Jehová en aquel
día; y harán sacrificio y oblación; y harán votos á Jehová, y los cumplirán.
22 Y herirá á Egipto, herirá y sanará; y se convertirán á Jehová, y les será
clemente, y los sanará.
23 En aquel tiempo habrá una calzada de Egipto á Asiria, y Asirios entrarán en
Egipto, y Egipcios en Asiria; y los Egipcios servirán con los Asirios á Jehová.
24 En aquel tiempo, Israel será tercero con Egipto y con Asiria; será bendición
en medio de la tierra;
25 Porque Jehová de los ejércitos los bendecirá, diciendo: Bendito el pueblo mío
Egipto, y el Asirio obra de mis manos, é Israel mi heredad.
Isaías 20
1 EN el año que vino Thartán á Asdod, cuando le envió Sargón rey de Asiria, y
peleó contra Asdod y la tomó;
2 En aquel tiempo habló Jehová por Isaías hijo de Amoz, diciendo: Ve, y quita el
saco de tus lomos, y descalza los zapatos de tus pies. E hízolo así, andando
desnudo y descalzo.
3 Y dijo Jehová: De la manera que anduvo mi siervo Isaías desnudo y descalzo
tres años, señal y pronóstico sobre Egipto y sobre Etiopía;
4 Así llevará el rey de Asiria la cautividad de Egipto y la transmigración de
Etiopía, de mozos y de viejos, desnuda y descalza, y descubiertas las nalgas
para vergüenza de Egipto.
5 Y se turbarán y avergonzarán de Etiopía su esperanza, y de Egipto su gloria.
6 Y dirá en aquel día el morador de esta isla: Mirad qué tal fué nuestra
esperanza, donde nos acogimos por socorro para ser libres de la presencia del
rey de Asiria: ¿y cómo escaparemos?
Isaías 21
1 CARGA del desierto de la mar. así vienen de la tierra horrenda.
2 Visión dura me ha sido mostrada. El prevaricador prevarica, y el destructor
destruye. Sube, Persa; cerca, Medo. Todo su gemido hice cesar.
3 Por tanto mis lomos se han llenado de dolor; angustias se apoderaron de mí,
como angustias de mujer de parto: agobiéme oyendo, y al ver heme espantado.
4 Pasmóse mi corazón, el horror me ha intimidado; la noche de mi deseo se me
tornó en espanto.
5 Pon la mesa, mira del atalaya, come, bebe: levantaos, príncipes, ungid el
escudo.
6 Porque el Señor me dijo así: Ve, pon centinela que haga saber lo que viere.
7 Y vió un carro de un par de caballeros, un carro de asno, y un carro de
camello. Luego miró muy más atentamente.
8 Y gritó como un león: Señor, sobre la atalaya estoy yo continuamente de día, y
las noches enteras sobre mi guarda:
9 Y he aquí este carro de hombres viene, un par de caballeros. Después habló, y
dijo: Cayó, cayó Babilonia; y todos los ídolos de sus dioses quebrantó en
tierra.
10 Trilla mía, y paja de mi era: os he dicho lo que oí de Jehová de los
ejércitos, Dios de Israel.
11 Carga de Duma.
12 El guarda respondió: La mañana viene, y después la noche: si preguntareis,
preguntad; volved, venid.
13 Carga sobre Arabia.
14 Salid á encontrar al sediento; llevadle aguas, moradores de tierra de Tema,
socorred con su pan al que huye.
15 Porque de la presencia de las espadas huyen, de la presencia de la espada
desnuda, de la presencia del arco entesado, de la presencia del peso de la
batalla.
16 Porque así me ha dicho Jehová: De aquí á un año, semejante á años de mozo de
soldada, toda la gloria de Cedar será desecha;
17 Y las reliquias del número de los valientes flecheros, hijos de Cedar, serán
apocadas: porque Jehová Dios de Israel lo ha dicho.
Isaías 22
1 CARGA del valle de la visión. ¿Qué tienes ahora, que toda tú te has subido
sobre los terrados?
2 Tú, llena de alborotos, ciudad turbulenta, ciudad alegre; tus muertos no son
muertos á cuchillo, ni muertos en guerra.
3 Todos tus príncipes juntos huyeron del arco, fueron atados: todos los que en
ti se hallaron, fueron atados juntamente, aunque lejos se habían huído.
4 Por esto dije: Dejadme, lloraré amargamente; no os afanéis por consolarme de
la destrucción de la hija de mi pueblo.
5 Porque día es de alboroto, y de huella, y de fatiga por el Señor Jehová de los
ejércitos en el valle de la visión, para derribar el muro, y dar grita al monte.
6 Y Elam tomó aljaba en carro de hombres y de caballeros; y Chîr descubrió
escudo.
7 Y acaeció que tus hermosos valles fueron llenos de carros, y los de á caballo
acamparon á la puerta.
8 Y desnudó la cobertura de Judá; y miraste en aquel día hacia la casa de armas
del bosque.
9 Y visteis las roturas de la ciudad de David, que se multiplicaron; y
recogisteis las aguas de la pesquera de abajo.
10 Y contasteis las casas de Jerusalem, y derribasteis casas para fortificar el
muro.
11 E hicisteis foso entre los dos muros con las aguas de la pesquera vieja: y no
tuvisteis respeto al que la hizo, ni mirasteis de lejos al que la labró.
12 Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos llamó en este día á llanto y á
endechas, á mesar y á vestir saco.
13 Y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comer carne y
beber vino, diciendo: Comamos y bebamos, que mañana moriremos.
14 Esto fué revelado á mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este
pecado no os será perdonado hasta que muráis, dice el Señor Jehová de los
ejércitos.
15 Jehová de los ejércitos dice así: Ve, entra á este tesorero, á Sebna el
mayordomo, y dile:
16 ¿Qué tienes tú aquí, ó á quien tienes tú aquí, que labraste aquí sepulcro
para ti, como el que en lugar alto labra su sepultura, ó el que esculpe para sí
morada en una peña?
17 He aquí que Jehová te trasportará en duro cautiverio, y de cierto te cubrirá
el rostro.
18 Te echará á rodar con ímpetu, como á bola por tierra larga de términos: allá
morirás, y allá estarán los carros de tu gloria, oh vergüenza de la casa de tu
señor.
19 Y arrojarte he de tu lugar, y de tu puesto te empujaré.
20 Y será que, en aquel día, llamaré á mi siervo Eliacim, hijo de Hilcías;
21 Y vestirélo de tus vestiduras, y le fortaleceré con tu talabarte, y entregaré
en sus manos tu potestad; y será padre al morador de Jerusalem, y á la casa de
Judá.
22 Y pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; y abrirá, y nadie
cerrará; cerrará, y nadie abrirá.
23 E hincarélo como clavo en lugar firme; y será por asiento de honra á la casa
de su padre.
24 Y colgarán de él toda la honra de la casa de su padre, los hijos y los
nietos, todos los vasos menores, desde los vasos de beber hasta todos los
instrumentos de música.
25 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, el clavo hincado en lugar firme
será quitado, y será quebrado y caerá; y la carga que sobre él se puso, se
echará á perder; porque Jehová habló.
Isaías 23
1 CARGA de Tiro.
2 Callad, moradores de la isla, mercader de Sidón, que pasando la mar te
henchían.
3 Su provisión era de las sementeras que crecen con las muchas aguas del Nilo,
de la mies del río. Fué también feria de gentes.
4 Avergüénzate, Sidón, porque la mar, la fortaleza de la mar habló, diciendo:
Nunca estuve de parto, ni parí, ni crié mancebos, ni levanté vírgenes.
5 En llegando la fama á Egipto, tendrán dolor de las nuevas de Tiro.
6 Pasaos á Tarsis; aullad, moradores de la isla.
7 ¿No era ésta vuestra ciudad alegre, su antigüedad de muchos días? Sus pies la
llevarán á peregrinar lejos.
8 ¿Quién decretó esto sobre Tiro la coronada, cuyos negociantes eran príncipes,
cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?
9 Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria;
y para abatir todos los ilustres de la tierra.
10 Pasa cual río de tu tierra, oh hija de Tarsis; porque no tendrás ya más
fortaleza.
11 Extendió su mano sobre la mar, hizo temblar los reinos: Jehová mandó sobre
Canaán que sus fuerzas sean debilitadas.
12 Y dijo: No te alegrarás más, oh tú, oprimida virgen hija de Sidón. Levántate
para pasar á Chîttim; y aun allí no tendrás reposo.
13 Mira la tierra de los Caldeos; este pueblo no era; Assur la fundó para los
que habitaban en el desierto: levantaron sus fortalezas, edificaron sus
palacios; él la convirtió en ruinas.
14 Aullad, naves de Tarsis; porque destruída es vuestra fortaleza.
15 Y acontecerá en aquel día, que Tiro será puesta en olvido por setenta años,
como días de un rey. Después de los setenta años, cantará Tiro canción como de
ramera.
16 Toma arpa, y rodea la ciudad, oh ramera olvidada: haz buena melodía, reitera
la canción, porque tornes en memoria.
17 Y acontecerá, que al fin de los setenta años visitará Jehová á Tiro: y
tornaráse á su ganancia, y otra vez fornicará con todos los reinos de la tierra
sobre la haz de la tierra.
18 Mas su negociación y su ganancia será consagrada á Jehová: no se guardará ni
se atesorará, porque su negociación será para los que estuvieren delante de
Jehová, para que coman hasta hartarse, y vistan honradamente.
Isaías 24
1 HE aquí que Jehová vacía la tierra, y la desnuda, y trastorna su haz, y hace
esparcir sus moradores.
2 Y será como el pueblo, tal el sacerdote; como el siervo, tal su señor; como la
criada, tal su señora; tal el que compra, como el que vende; tal el que da
emprestado, como el que toma prestado; tal el que da á logro, como el que lo
recibe.
3 Del todo será vaciada la tierra, y enteramente saqueada; porque Jehová ha
pronunciado esta palabra.
4 Destruyóse, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos
pueblos de la tierra.
5 Y la tierra se inficionó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes,
falsearon el derecho, rompieron el pacto sempiterno.
6 Por esta causa la maldición consumió la tierra, y sus moradores fueron
asolados; por esta causa fueron consumidos los habitantes de la tierra, y se
disminuyeron los hombres.
7 Perdióse el vino, enfermó la vid, gimieron todos los que eran alegres de
corazón.
8 Cesó el regocijo de los panderos, acabóse el estruendo de los que se huelgan,
paró la alegría del arpa.
9 No beberán vino con cantar: la bebida será amarga á los que la bebieren.
10 Quebrantada está la ciudad de la vanidad; toda casa se ha cerrado, porque no
entre nadie.
11 Voces sobre el vino en las plazas; todo gozo su oscureció, desterróse la
alegría de la tierra.
12 En la ciudad quedó soledad, y con asolamiento fué herida la puerta.
13 Porque así será en medio de la tierra, en medio de los pueblos, como aceituno
sacudido, como rebuscos acabada la vendimia.
14 Estos alzarán su voz, cantarán gozosos en la grandeza de Jehová, desde la mar
darán voces.
15 Glorificad por esto á Jehová en los valles: en islas de la mar sea nombrado
Jehová Dios de Israel.
16 De lo postrero de la tierra oímos salmos: Gloria al justo. Y yo dije: ¡Mi
flaqueza, mi flaqueza, ay de mí! Prevaricadores han prevaricado; y han
prevaricado con prevaricación de desleales.
17 Terror y sima y lazo sobre ti, oh morador de la tierra.
18 Y acontecerá que el que huirá de la voz del terror, caerá en la sima; y el
que saliere de en medio de la sima, será preso del lazo: porque de lo alto se
abrieron ventanas, y temblarán los fundamentos de la tierra.
19 Quebrantaráse del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en
gran manera será la tierra conmovida.
20 Temblará la tierra vacilando como un borracho, y será removida como una
choza; y agravaráse sobre ella su pecado, y caerá, y nunca más se levantará.
21 Y acontecerá en aquel día, que Jehová visitará sobre el ejército sublime en
lo alto, y sobre los reyes de la tierra que hay sobre la tierra.
22 Y serán amontonados como se amontonan encarcelados en mazmorra, y en prisión
quedarán encerrados, y serán visitados después de muchos días.
23 La luna se avergonzará, y el sol se confundirá, cuando Jehová de los
ejércitos reinare en el monte de Sión, y en Jerusalem, y delante de sus ancianos
fuere glorioso.
Isaías 25
1 JEHOVA, tú eres mi Dios: te ensalzaré, alabaré tu nombre; porque has hecho
maravillas, los consejos antiguos, la verdad firme.
2 Que tornaste la ciudad en montón, la ciudad fuerte en ruina: el alcázar de los
extraños que no sea ciudad, ni nunca jamás sea reedeficada.
3 Por esto te dará gloria el pueblo fuerte, te temerá la ciudad de gentes
robustas.
4 Porque fuiste fortaleza al pobre, fortaleza al menesteroso en su aflicción,
amparo contra el turbión, sombra contra el calor: porque el ímpetu de los
violentos es como turbión contra frontispicio.
5 Como el calor en lugar seco, así humillarás el orgullo de los extraños; y como
calor debajo de nube, harás marchitar el pimpollo de los robustos.
6 Y Jehová de los ejércitos hará en este monte á todos los pueblos convite de
engordados, convite de purificados, de gruesos tuétanos, de purificados
líquidos.
7 Y deshará en este monte la máscara de la cobertura con que están cubiertos
todos los pueblos, y la cubierta que está extendida sobre todas las gentes.
8 Destruirá á la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda lágrima de todos
los rostros: y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra: porque Jehová
lo ha dicho.
9 Y se dirá en aquel día: He aquí este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos
salvará; éste es Jehová á quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos
en su salud.
10 Porque la mano de Jehová reposará en este monte, y Moab será trillado debajo
de él, como es trillada la paja en el muladar.
11 Y extenderá su mano por en medio de él, como la extiende el nadador para
nadar: y abatirá su soberbia con los miembros de sus manos:
12 Y allanará la fortaleza de tus altos muros: la humillará y echará á tierra,
hasta el polvo.
Isaías 26
1 EN aquel día cantarán este cantar en tierra de Judá: Fuerte ciudad tenemos:
salud puso Dios por muros y antemuro.
2 Abrid las puertas, y entrará la gente justa, guardadora de verdades.
3 Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en
ti se ha confiado.
4 Confiad en Jehová perpetuamente: porque en el Señor Jehová está la fortaleza
de los siglos.
5 Porque derribó los que moraban en lugar sublime: humilló la ciudad ensalzada,
humillóla hasta la tierra, derribóla hasta el polvo.
6 Hollarála pie, los pies del afligido, los pasos de los menesterosos.
7 El camino del justo es rectitud: Tú, Recto, pesas el camino del justo.
8 También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado: á tu nombre
y á tu memoria es el deseo del alma.
9 Con mi alma te he deseado en la noche; y en tanto que me durare el espíritu en
medio de mí, madrugaré á buscarte: porque luego que hay juicios tuyos en la
tierra, los moradores del mundo aprenden justicia.
10 Alcanzará piedad el impío, y no aprenderá justicia; en tierra de rectitud
hará iniquidad, y no mirará á la majestad de Jehová.
11 Jehová, bien que se levante tu mano, no ven: verán al cabo, y se avergonzarán
los que envidian á tu pueblo; y á tus enemigos fuego los consumirá.
12 Jehová, tú nos depararás paz; porque también obraste en nosotros todas
nuestras obras.
13 Jehová Dios nuestro, señores se han enseñoreado de nosotros fuera de ti; mas
en ti solamente nos acordaremos de tu nombre.
14 Muertos son, no vivirán: han fallecido, no resucitarán: porque los visitaste,
y destruiste, y deshiciste toda su memoria.
15 Añadiste al pueblo, oh Jehová, añadiste al pueblo: hicístete glorioso:
extendíste lo hasta todos los términos de la tierra.
16 Jehová, en la tribulación te buscaron: derramaron oración cuando los
castigaste.
17 Como la preñada cuando se acerca el parto gime, y da gritos con sus dolores,
así hemos sido delante de ti, oh Jehová.
18 Concebimos, tuvimos dolores de parto, parimos como viento: salud ninguna
hicimos en la tierra, ni cayeron los moradores del mundo.
19 Tus muertos vivirán; junto con mi cuerpo muerto resucitarán. ¡Despertad y
cantad, moradores del polvo! porque tu rocío, cual rocío de hortalizas; y la
tierra echará los muertos.
20 Anda, pueblo mío, éntrate en tus aposentos, cierra tras ti tus puertas;
escóndete un poquito, por un momento, en tanto que pasa la ira.
21 Porque he aquí que Jehová sale de su lugar, para visitar la maldad del
morador de la tierra contra él; y la tierra descubrirá sus sangres, y no más
encubrirá sus muertos.
Isaías 27
1 EN aquel día Jehová visitará con su espada dura, grande y fuerte, sobre
leviathán, serpiente rolliza, y sobre leviathán serpiente retuerta; y matará al
dragón que está en la mar.
2 En aquel día cantad de la viña del vino rojo.
3 Yo Jehová la guardo, cada momento la regaré; guardaréla de noche y de día,
porque nadie la visite.
4 No hay en mí enojo. ¿Quién pondrá contra mí en batalla espinas y cardos? Yo
los hollaré, quemarélos juntamente.
5 ¿O forzará alguien mi fortaleza? Haga conmigo paz, sí, haga paz conmigo.
6 Días vendrán cuando Jacob echará raíces, florecerá y echará renuevos Israel, y
la haz del mundo se henchirá de fruto.
7 ¿Acaso ha sido herido como quien lo hirió? ¿ó ha sido muerto como los que lo
mataron?
8 Con medida la castigarás en sus vástagos. El reprime su recio viento en el día
del aire solano.
9 De esta manera pues será purgada la iniquidad de Jacob; y éste será todo el
fruto, la remoción de su pecado, cuando tornare todas las piedras del altar como
piedras de cal desmenuzadas, y no se levantarán los bosques, ni las imágenes del
sol.
10 Porque la ciudad fortalecida será asolada, la morada será desamparada y
dejada como un desierto: allí se apacentará el becerro, allí tendrá su majada, y
acabará sus ramas.
11 Cuando sus ramas se secaren, serán quebradas; mujeres vendrán á encenderlas:
porque aquél no es pueblo de entendimiento; por tanto su Hacedor no tendrá de él
misericordia, ni se compadecerá de él el que lo formó.
12 Y acontecerá en aquel día, que herirá Jehová desde el álveo del río hasta el
torrente de Egipto, y vosotros, hijos de Israel, seréis reunidos uno á uno.
13 Acontecerá también en aquel día, que se tañerá con gran trompeta, y vendrán
los que habían sido esparcidos en la tierra de Asiria, y los que habían sido
echados en tierra de Egipto, y adorarán á Jehová en el monte santo, en
Jerusalem.
Isaías 28
1 ¡AY de la corona de soberbia, de los ebrios de Ephraim, y de la flor caduca de
la hermosura de su gloria, que está sobre la cabeza del valle fértil de los
aturdidos del vino!
2 He aquí Jehová tiene un fuerte y poderoso: como turbión de granizo y como
torbellino trastornador; como ímpetu de recias aguas que inundan, con fuerza
derriba á tierra.
3 Con los pies será hollada la corona de soberbia de los borrachos de Ephraim;
4 Y será la flor caduca de la hermosura de su gloria que está sobre la cabeza
del valle fértil, como la fruta temprana, la primera del verano, la cual, en
viéndola el que la mira, se la traga tan luego como la tiene á mano.
5 En aquel día Jehová de los ejércitos será por corona de gloria y diadema de
hermosura á las reliquias de su pueblo;
6 Y por espíritu de juicio al que se sentare en juicio, y por fortaleza á los
que harán tornar la batalla hasta la puerta.
7 Mas también éstos erraron con el vino; y con la sidra se entontecieron; el
sacerdote y el profeta erraron con la sidra, fueron trastornados del vino,
aturdiéronse con la sidra, erraron en la visión, tropezaron en el juicio.
8 Porque todas las mesas están llenas de vómito y suciedad, hasta no haber lugar
limpio.
9 ¿A quién se enseñará ciencia, ó á quién se hará entender doctrina? ¿A los
quitados de la leche? ¿á los arrancados de los pechos?
10 Porque mandamiento tras mandamiento, mandato sobre mandato, renglón tras
renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá:
11 Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablará á este pueblo,
12 A los cuales él dijo: Este es el reposo: dad reposo al cansado; y éste es el
refrigerio: mas no quisieron oir.
13 La palabra pues de Jehová les será mandamiento tras mandamiento, mandato
sobre mandato, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro
poquito allá; que vayan y caigan de espaldas, y sean quebrantados, y enlazados,
y presos.
14 Por tanto, varones burladores, que estáis enseñoreados sobre este pueblo que
está en Jerusalem, oid la palabra de Jehová.
15 Porque habéis dicho: Concierto tenemos hecho con la muerte, é hicimos acuerdo
con la sepultura; cuando pasare el turbión del azote, no llegará á nosotros,
pues que hemos puesto nuestra acogida en la mentira, y en la falsedad nos
esconderemos:
16 Por tanto, el Señor Jehová dice así: He aquí que yo fundo en Sión una piedra,
piedra de fortaleza, de esquina, de precio, de cimiento estable: el que creyere,
no se apresure.
17 Y ajustaré el juicio á cordel, y á nivel la justicia; y granizo barrerá la
acogida de la mentira, y aguas arrollarán el escondrijo.
18 Y será anulado vuestro concierto con la muerte, y vuestro acuerdo con el
sepulcro no será firme: cuando pasare el turbión del azote, seréis de él
hollados.
19 Luego que comenzare á pasar, él os arrebatará; porque de mañana de mañana
pasará, de día y de noche; y será que el espanto solamente haga entender lo
oído.
20 Porque la cama es tan angosta que no basta, y la cubierta estrecha para
recoger.
21 Porque Jehová se levantará como en el monte Perasim, como en el valle de
Gabaón se enojará; para hacer su obra, su extraña obra, y para hacer su
operación, su extraña operación.
22 Ahora pues, no os burléis, porque no se aprieten más vuestras ataduras:
porque consumación y acabamiento sobre toda la tierra he oído del Señor Jehová
de los ejércitos.
23 Estad atentos, y oid mi voz; estad atentos, y oid mi dicho.
24 El que ara para sembrar, ¿arará todo el día; romperá y quebrará los terrones
de la tierra?
25 Después que hubiere igualado su superficie, ¿no derramará la neguilla,
sembrará el comino, pondrá el trigo por su orden, y la cebada en su señal, y la
avena en su término?
26 Porque su Dios le instruye, y le enseña á juicio.
27 Que la neguilla no se trillará con trillo, ni sobre el comino rodará rueda de
carreta; sino que con un palo se sacude la neguilla, y el comino con una vara.
28 El pan se trilla; mas no siempre lo trillará, ni lo comprimirá con la rueda
de su carreta, ni lo quebrantará con los dientes de su trillo.
29 También esto salió de Jehová de los ejércitos, para hacer maravilloso el
consejo y engrandecer la sabiduría.
Isaías 29
1 ¡AY de Ariel, ciudad donde habitó David! Añadid un año á otro, mátense
víctimas.
2 Mas yo pondré á Ariel en apretura, y será desconsolada y triste; y será á mí
como Ariel.
3 Porque asentaré campo contra ti en derredor, y te combatiré con ingenios, y
levantaré contra ti baluartes.
4 Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del
polvo; y será tu voz de la tierra como de pythón, y tu habla susurrará desde el
polvo.
5 Y la muchedumbre de tus extranjeros será como polvo menudo, y la multitud de
los fuertes como tamo que pasa; y será repentinamente, en un momento.
6 De Jehová de los ejércitos serás visitada con truenos y con terremotos y con
gran ruido, con torbellino y tempestad, y llama de fuego consumidor.
7 Y será como sueño de visión nocturna la multitud de todas las gentes que
pelearán contra Ariel, y todos los que pelearán contra ella y sus ingenios, y
los que la pondrán en apretura.
8 Y será como el que tiene hambre y sueña, y parece que come; mas cuando
despierta, su alma está vacía; ó como el que tiene sed y sueña, y parece que
bebe; mas cuando se despierta, hállase cansado, y su alma sedienta: así será la
multitud de todas las gentes que pelearán contra el monte de Sión.
9 Deteneos y maravillaos; ofuscaos y cegad; embriagaos, y no de vino; titubead,
y no de sidra.
10 Porque Jehová extendió sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró vuestros
ojos: cubrió vuestros profetas, y vuestros principales videntes.
11 Y os será toda visión como palabras de libro sellado, el cual si dieren al
que sabe leer, y le dijeren: Lee ahora esto; él dirá: No puedo, porque está
sellado.
12 Y si se diere el libro al que no sabe leer, diciéndole: Lee ahora esto; él
dira: No sé leer.
13 Dice pues el Señor: Porque este pueblo se me acerca con su boca, y con sus
labios me honra, mas su corazón alejó de mí, y su temor para conmigo fué
enseñado por mandamiento de hombres:
14 Por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo
con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios,
y se desvanecerá la prudencia de sus prudentes.
15 ¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras son
en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?
16 Vuestra subversión ciertamente será reputada como el barro del alfarero. ¿La
obra dirá de su hacedor, No me hizo; y dirá el vaso de aquel que lo ha formado,
No entendió?
17 ¿No será tornado de aquí á muy poco tiempo el Líbano en Carmelo, y el Carmelo
será estimado por bosque?
18 Y en aquel tiempo los sordos oirán las palabras del libro, y los ojos de los
ciegos verán en medio de la oscuridad y de las tinieblas.
19 Entonces los humildes crecerán en alegría en Jehová, y los pobres de los
hombres se gozarán en el Santo de Israel.
20 Porque el violento será acabado, y el escarnecedor será consumido: serán
talados todos los que madrugaban á la iniquidad.
21 Los que hacían pecar al hombre en palabra; los que armaban lazo al que
reprendía en la puerta, y torcieron lo justo en vanidad.
22 Por tanto, Jehová que redimió á Abraham, dice así á la casa de Jacob: No será
ahora confundido Jacob, ni su rostro se pondrá pálido;
23 Porque verá á sus hijos, obra de mis manos en medio de sí, que santificarán
mi nombre; y santificarán al Santo de Jacob, y temerán al Dios de Israel.
24 Y los errados de espíritu aprenderán inteligencia, y los murmuradores
aprenderán doctrina.
Isaías 30
1 ¡AY de los hijos que se apartan, dice Jehová, para tomar consejo, y no de mí;
para cobijarse con cubierta, y no de mi espíritu, añadiendo pecado á pecado!
2 Pártense para descender á Egipto, y no han preguntado mi boca; para
fortificarse con la fuerza de Faraón, y poner su esperanza en la sombra de
Egipto.
3 Mas la fortaleza de Faraón se os tornará en vergüenza, y el amparo en la
sombra de Egipto en confusión.
4 Cuando estarán sus príncipes en Zoán, y sus embajadores habrán llegado á
Hanes,
5 Se avergonzarán todos del pueblo que no les aprovechará, ni los socorrerá, ni
les traerá provecho; antes les será para vergüenza, y aun para oprobio.
6 Carga de las bestias del mediodía: les será de provecho.
7 Ciertamente Egipto en vano é inútilmente dará ayuda; por tanto yo le dí voces,
que su fortaleza sería estarse quietos.
8 Ve pues ahora, y escribe esta visión en una tabla delante de ellos, y
asiéntala en un libro, para que quede hasta el postrero día, para siempre por
todos los siglos.
9 Que este pueblo es rebelde, hijos mentirosos, hijos que no quisieron oir la
ley de Jehová;
10 Que dicen á los videntes: No veáis; y á los profetas: No nos profeticéis lo
recto, decidnos cosas halagüeñas, profetizad mentiras;
11 Dejad el camino, apartaos de la senda, haced cesar de nuestra presencia al
Santo de Israel.
12 Por tanto el Santo de Israel dice así: Porque desechasteis esta palabra, y
confiasteis en violencia y en iniquidad, y en ello os habéis apoyado;
13 Por tanto os será este pecado como pared abierta que se va á caer, y como
corcova en alto muro, cuya caída viene súbita y repentinamente.
14 Y quebrarálo como se quiebra un vaso de alfarero, que sin misericordia lo
hacen menuzos; tanto, que entre los pedazos no se halla tiesto para traer fuego
del hogar, ó para coger agua de la poza.
15 Porque así dijo el Señor Jehová, el Santo de Israel: En descanso y en reposo
seréis salvos; en quietud y en confianza será vuestra fortaleza. Y no
quisisteis,
16 Sino que dijisteis: No, antes huiremos en caballos: por tanto vosotros
huiréis. Sobre ligeros cabalgaremos: por tanto serán ligeros vuestros
perseguidores.
17 Un millar huirá á la amenaza de uno; á la amenaza de cinco huiréis vosotros
todos; hasta que quedéis como mástil en la cumbre de un monte, y como bandera
sobre cabezo.
18 Empero Jehová esperará para tener piedad de vosotros, y por tanto será
ensalzado teniendo de vosotros misericordia: porque Jehová es Dios de juicio:
bienaventurados todos los que le esperan.
19 Ciertamente el pueblo morará en Sión, en Jerusalem: nunca más llorarás; el
que tiene misericordia se apiadará de ti; en oyendo la voz de tu clamor te
responderá.
20 Bien que os dará el Señor pan de congoja y agua de angustia, con todo, tus
enseñadores nunca más te serán quitados, sino que tus ojos verán tus
enseñadores.
21 Entonces tus oídos oirán á tus espaldas palabra que diga: Este es el camino,
andad por él; y no echéis á la mano derecha, ni tampoco torzáis á la mano
izquierda.
22 Entonces profanarás la cobertura de tus esculturas de plata, y la vestidura
de tu vaciadizo de oro: las apartarás como trapo de menstruo: ¡Sal fuera! les
dirás.
23 Entonces dará el Señor lluvia á tu sementera, cuando la tierra sembrares; y
pan del fruto de la tierra; y será abundante y pingüe; tus ganados en aquel
tiempo serán apacentados en anchas dehesas.
24 Tus bueyes y tus asnos que labran la tierra, comerán grano limpio, el cual
será aventado con pala y criba.
25 Y sobre todo monte alto, y sobre todo collado subido, habrá ríos y corrientes
de aguas el día de la gran matanza, cuando caerán las torres.
26 Y la luz de la luna será como la luz del sol, y la luz del sol siete veces
mayor, como la luz de siete días, el día que soldará Jehová la quebradura de su
pueblo, y curará la llaga de su herida.
27 He aquí que el nombre de Jehová viene de lejos: su rostro encendido, y grave
de sufrir; sus labios llenos de ira, y su lengua como fuego que consume;
28 Y su aliento, cual torrente que inunda: llegará hasta el cuello, para
zarandear las gentes con criba de destrucción; y el freno estará en las quijadas
de los pueblos, haciéndo les errar.
29 Vosotros tendréis canción, como en noche en que se celebra pascua; y alegría
de corazón, como el que va con flauta para venir al monte de Jehová, al Fuerte
de Israel.
30 Y Jehová hará oir su voz potente, y hará ver el descender de su brazo, con
furor de rostro, y llama de fuego consumidor; con dispersión, con avenida, y
piedra de granizo.
31 Porque Assur que hirió con palo, con la voz de Jehová será quebrantado.
32 Y en todo paso habrá madero fundado, que Jehová hará hincar sobre él con
tamboriles y vihuelas, cuando con batallas de altura peleará contra ellos.
33 Porque Topheth ya de tiempo está diputada y aparejada para el rey, profunda y
ancha; cuyo foco es de fuego, y mucha leña; el soplo de Jehová, como torrente de
azufre, la enciende.
Isaías 31
1 ¡AY de los que descienden á Egipto por ayuda, y confían en caballos; y su
esperanza ponen en carros, porque son muchos, y en caballeros, porque son
valientes; y no miraron al Santo de Israel, ni buscaron á Jehová!
2 Mas él también es sabio, y traerá el mal, y no retirará sus palabras.
Levantaráse pues contra la casa de los malignos, y contra el auxilio de los
obradores de iniquidad.
3 Y los Egipcios hombres son, y no Dios; y sus caballos carne, y no espíritu: de
manera que en extendiendo Jehová su mano, caerá el ayudador, y caerá el ayudado,
y todos ellos desfallecerán á una.
4 Porque Jehová me dijo á mí de esta manera: Como el león y el cachorro del león
brama sobre su presa, y si se llega contra él cuadrilla de pastores, no temerá
por sus voces, ni se acobardará por el tropel de ellos: así Jehová de los
ejércitos descenderá á pelear por el monte de Sión, y por su collado.
5 Como las aves que vuelan, así amparará Jehová de los ejércitos á Jerusalem,
amparando, librando, pasando, y salvando.
6 Convertíos á aquel contra quien los hijos de Israel profundamente se
rebelaron.
7 Porque en aquel día arrojará el hombre sus ídolos de plata, y sus ídolos de
oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras.
8 Entonces caerá el Assur por cuhillo, no de varón; y consumirálo espada, no de
hombre; y huirá de la presencia de la espada, y sus mancebos serán tributarios.
9 Y de miedo pasará su fortaleza y sus príncipes tendrán pavor de la bandera,
dice Jehová, cuyo fuego está en Sión, y su horno en Jerusalem.
Isaías 32
1 HE aquí que en justicia reinará un rey, y príncipes presidirán en juicio.
2 Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como acogida contra el
turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran
peñasco en tierra calurosa.
3 No se ofuscarán entonces los ojos de los que ven, y los oídos de los oyentes
oirán atentos.
4 Y el corazón de los necios entenderá para saber, y la lengua de los tartamudos
será desenvuelta para hablar claramente.
5 El mezquino nunca más será llamado liberal, ni será dicho generoso el
avariento.
6 Porque el mezquino hablará mezquindades, y su corazón fabricará iniquidad,
para hacer la impiedad y para hablar escarnio contra Jehová, dejando vacía el
alma hambrienta, y quitando la bebida al sediento.
7 Cierto los avaros malas medidas tienen: él maquina pensamientos para enredar á
los simples con palabras cautelosas, y para hablar en juicio contra el pobre.
8 Mas el liberal pensará liberalidades, y por liberalidades subirá.
9 Mujeres reposadas, levantaos, oid mi voz; confiadas, escuchad mi razón.
10 Días y años tendréis espanto, oh confiadas; porque la vendimia faltará, y la
cosecha no acudirá.
11 Temblad, oh reposadas; turbaos, oh confiadas: despojaos, desnudaos, ceñid los
lomos con saco.
12 Sobre los pechos lamentarán por los campos deleitosos, por la vid fértil.
13 Sobre la tierra de mi pueblo subirán espinas y cardos; y aun sobre todas las
casas de placer en la ciudad de alegría.
14 Porque los palacios serán desiertos, la multitud de la ciudad cesará: las
torres y fortalezas se tornarán cuevas para siempre, donde huelguen asnos
monteses, y ganados hagan majada:
15 Hasta que sobre nosotros sea derramado espíritu de lo alto, y el desierto se
torne en campo labrado, y el campo labrado sea estimado por bosque.
16 Y habitará el juicio en el desierto, y en el campo labrado asentará la
justicia.
17 Y el efecto de la justicia será paz; y la labor de justicia, reposo y
seguridad para siempre.
18 Y mi pueblo habitará en morada de paz, y en habitaciones seguras, y en
recreos de reposo.
19 Y el granizo, cuando descendiere será en los montes; y la ciudad será del
todo abatida.
20 Dichosos vosotros los que sembráis sobre todas aguas, y metéis en ellas el
pie de buey y de asno.
Isaías 33
1 ¡AY de ti, el que saqueas, y nunca fuiste saqueado; el que haces deslealtad,
bien que nadie contra ti la hizo! Cuando acabares de saquear, serás tú saqueado;
y cuando acabares de hacer deslealtad, haráse contra ti.
2 Oh Jehová, ten misericordia de nosotros, á ti hemos esperado: tú, brazo de
ellos en la mañana, sé también nuestra salud en tiempo de la tribulación.
3 Los pueblos huyeron á la voz del estruendo; las gentes fueron esparcidas por
tus levantamientos.
4 Mas vuestra presa será cogida como cuando cogen las orugas: correrá sobre
ellos como de una á otra parte corren las langostas.
5 Será ensalzado Jehová, el cual mora en las alturas: llenó á Sión de juicio y
de justicia.
6 Y reinarán en tus tiempos la sabiduría y la ciencia, y la fuerza de la
salvación: el temor de Jehová será su tesoro.
7 He aquí que sus embajadores darán voces afuera; los mensajeros de paz llorarán
amargamente.
8 Las calzadas están desechas, cesaron los caminantes: anulado ha la alianza,
aborreció las ciudades, tuvo en nada los hombres.
9 Enlutóse, enfermó la tierra: el Líbano se avergonzó, y fué cortado: hase
tornado Sarón como desierto; y Basán y Carmel fueron sacudidos.
10 Ahora me levantaré, dice Jehová; ahora seré ensalzado, ahora seré
engrandecido.
11 Concebisteis hojarascas, aristas pariréis: el soplo de vuestro fuego os
consumirá.
12 Y los pueblos serán como cal quemada: como espinas cortadas serán quemados
con fuego.
13 Oid, los que estáis lejos, lo que he hecho; y vosotros los cercanos, conoced
mi potencia.
14 Los pecadores se asombraron en Sión, espanto sobrecogió á los hipócritas.
¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿quién de nosotros habitará
con las llamas eternas?
15 El que camina en justicia, y habla lo recto; el que aborrece la ganancia de
violencias, el que sacude sus manos por no recibir cohecho, el que tapa su oreja
por no oir sangres, el que cierra sus ojos por no ver cosa mala:
16 Este habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de
acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas.
17 Tus ojos verán al Rey en su hermosura; verán la tierra que está lejos.
18 Tu corazón imaginará el espanto, y dirá: ¿Qué es del escriba? ¿qué del
pesador? ¿qué del que pone en lista las casas más insignes?
19 No verás á aquel pueblo espantable, pueblo de lengua oscura de entender, de
lengua tartamuda que no comprendas.
20 Mira á Sión, ciudad de nuestras solemnidades: tus ojos verán á Jerusalem,
morada de quietud, tienda que no será desarmada, ni serán arrancadas sus
estacas, ni ninguna de sus cuerdas será rota.
21 Porque ciertamente allí será Jehová para con nosotros fuerte, lugar de ríos,
de arroyos muy anchos, por el cual no andará galera, ni por él pasará grande
navío.
22 Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es
nuestro Rey, él mismo nos salvará.
23 Tus cuerdas se aflojaron; no afirmaron su mástil, ni entesaron la vela:
repartiráse entonces presa de muchos despojos: los cojos arrebatarán presa.
24 No dirá el morador: Estoy enfermo: el pueblo que morare en ella será absuelto
de pecado.
Isaías 34
1 GENTES, allegaos á oir; y escuchad, pueblos. Oiga la tierra y lo que la
hinche, el mundo y todo lo que él produce.
2 Porque Jehová está airado sobre todas las gentes, é irritado sobre todo el
ejército de ellas: destruirálas y entregarálas al matadero por la sangre de
ellos.
3 Y los muertos de ellas serán arrojados, y de sus cadáveres se levantará hedor;
y los montes se desleirán por la sangre de ellos.
4 Y todo el ejército de los cielos se corromperá, y plegarse han los cielos como
un libro: y caerá todo su ejército, como se cae la hoja de la parra, y como se
cae la de la higuera.
5 Porque en los cielos se embriagará mi espada: he aquí que descenderá sobre
Edom en juicio, y sobre el pueblo de mi anatema.
6 Llena está de sangre la espada de Jehová, engrasada está de grosura, de sangre
de corderos y de cabritos, de grosura de riñones de carneros: porque Jehová
tiene sacrificios en Bosra, y grande matanza en tierra de Edom.
7 Y con ellos vendrán abajo unicornios, y toros con becerros; y su tierra se
embriagará de sangre, y su polvo se engrasará de grosura.
8 Porque es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de
Sión.
9 Y sus arroyos se tornarán en pez, y su polvo en azufre, y su tierra en pez
ardiente.
10 No se apagará de noche ni de día, perpetuamente subirá su humo: de generación
en generación será asolada, nunca jamás pasará nadie por ella.
11 Y la poseerán el pelícano y el mochuelo, la lechuza y el cuervo morarán en
ella: y extenderáse sobre ella cordel de destrucción, y niveles de asolamiento.
12 Llamarán á sus príncipes, príncipes sin reino: y todos sus grandes serán
nada.
13 En sus alcázares crecerán espinas, y ortigas y cardos en sus fortalezas; y
serán morada de chacales, patio para los pollos de los avestruces.
14 Y las bestias monteses se encontrarán con los gatos cervales, y el peludo
gritará á su compañero: la lamia también tendrá allí asiento, y hallará para sí
reposo.
15 Allí anidará el cuclillo, conservara sus huevos, y sacará sus pollos, y
juntarálos debajos de sus alas: también se ayuntarán allí buitres, cada uno con
su compañera.
16 Inquirid en el libro de Jehová, y leed si faltó alguno de ellos: ninguno
faltó con su compañera; porque su boca mandó y reuniólos su mismo espíritu.
17 Y él les echó las suertes, y su mano les repartió con cordel: para siempre la
tendrán por heredad, de generación en generación morarán allí.
Isaías 35
1 ALEGRARSE han el desierto y la soledad: el yermo se gozará, y florecerá como
la rosa.
2 Florecerá profusamente, y también se alegrará y cantará con júbilo: la gloria
del Líbano le será dada, la hermosura de Carmel y de Sarón. Ellos verán la
gloria de Jehová, la hermosura del Dios nuestro.
3 Confortad á las manos cansadas, roborad las vacilantes rodillas.
4 Decid á los de corazón apocado: Confortaos, no temáis: he aquí que vuestro
Dios viene con venganza, con pago: el mismo Dios vendrá, y os salvará.
5 Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se
abrirán.
6 Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque
aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad.
7 El lugar seco será tornado en estanque, y el secadal en manaderos de aguas; en
la habitación de chacales, en su cama, será lugar de cañas y de juncos.
8 Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará
por él inmundo; y habrá para ellos en él quien los acompañe, de tal manera que
los insensatos no yerren.
9 No habrá allí león, ni bestia fiera subirá por él, ni allí se hallará, para
que caminen los redimidos.
10 Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán á Sión con alegría; y gozo
perpetuo será sobre sus cabezas: y retendrán el gozo y alegría, y huirá la
tristeza y el gemido.
Isaías 36
1 ACONTECIO en el año catorce del rey Ezechîas, que Sennachêrib rey de Asiria
subió contra todas las ciudades fuertes de Judá, y tomólas.
2 Y el rey de Asiria envió á Rabsaces con grande ejército desde Lachîs á
Jerusalem al rey Ezechîas: y asentó el campo á los caños de la pesquera de
arriba, en el camino de la heredad del Lavador.
3 Y salió á él Eliacim hijo de Hilcías mayordomo, y Sebna, escriba, y Joah hijo
de Asaph, canciller.
4 A los cuales dijo Rabsaces: Ahora pues, diréis á Ezechîas: El gran rey, el rey
de Asiria, dice así: ¿Qué confianza es ésta en que confías?
5 Digo, alegas tú, (empero palabras vanas) que tengo consejo y fortaleza para la
guerra. Ahora bien, ¿en quién confías que te rebelas contra mí?
6 He aquí que confías en este bordón de caña frágil, en Egipto, sobre el cual si
alguien se apoyare, entrarásele por la mano, y se la atravesará. Tal es Faraón
rey de Egipto para con todos los que en él confían.
7 Y si me dijeres, En Jehová nuestro Dios confiamos; ¿no es éste aquel cuyos
altos y cuyos altares hizo quitar Ezechîas, y dijo á Judá y á Jerusalem: Delante
de este altar adoraréis?
8 Ahora pues yo te ruego que des rehenes al rey de Asiria mi señor, y yo te daré
dos mil caballos, si pudieres tú dar caballeros que cabalguen sobre ellos.
9 ¿Cómo pues harás volver el rostro de un capitán de los más pequeños siervos de
mi señor, aunque estés confiado en Egipto por sus carros y hombres de á caballo?
10 ¿Y por ventura vine yo ahora á esta tierra para destruirla sin Jehová Jehová
me dijo: Sube á esta tierra para destruirla?
11 Entonces dijo Eliacim, y Sebna y Joah á Rabsaces: Rogámoste que hables á tus
siervos en lengua siriaca, porque nosotros la entendemos: y no hables con
nosotros en lengua judáica, oyéndolo el pueblo que está sobre el muro.
12 Y dijo Rabsaces: ¿Envióme mi señor á ti y á tu señor, á que dijese estas
palabras, y no á los hombres que están sobre el muro, para comer su estiércol y
beber su orina con vosotros?
13 Púsose luego en pie Rabsaces, y gritó á grande voz en lengua judáica,
diciendo: Oid las palabras del gran rey, el rey de Asiria.
14 El rey dice así: No os engañe Ezechîas, porque no os podrá librar.
15 Ni os haga Ezechîas confiar en Jehová, diciendo: Ciertamente Jehová nos
librará: no será entregada esta ciudad en manos del rey de Asiria.
16 No escuchéis á Ezechîas: porque el rey de Asiria dice así: Haced conmigo paz,
y salid á mí; y coma cada uno de su viña, y cada uno de su higuera, y beba cada
cual las aguas de su pozo;
17 Hasta que yo venga y os lleve á una tierra como la vuestra, tierra de grano y
de vino, tierra de pan y de viñas.
18 Mirad no os engañe Ezechîas diciendo: Jehová nos librará. ¿Libraron los
dioses de las gentes cada uno á su tierra de la mano del rey de Asiria?
19 ¿Dónde está el dios de Hamath y de Arphad? ¿dónde está el dios de Sepharvaim?
¿libraron á Samaria de mi mano?
20 ¿Qué dios hay entre los dioses de estas tierras, que haya librado su tierra
de mi mano, para que Jehová libre de mi mano á Jerusalem?
21 Mas callaron, y no le respondieron palabra; porque el rey así lo había
mandado, diciendo: No le respondáis.
22 Entonces Eliacim hijo de Hilcías mayordormo, y Sebna escriba, y Joah hijo de
Asaph canciller, vinieron á Ezechîas rotos sus vestidos, y contáronle las
palabras de Rabsaces.
Isaías 37
1 ACONTECIO pues, que el rey Ezechîas, oído esto, rasgó sus vestidos, y cubierto
de saco vino á la casa de Jehová.
2 Y envió á Eliacim mayordomo, y á Sebna escriba, y á los ancianos de los
sacerdotes, cubiertos de sacos, á Isaías profeta, hijo de Amoz.
3 Los cuales le dijeron: Ezechîas dice así: Día de angustia, de reprensión y de
blasfemia, es este día: porque los hijos han llegado hasta la rotura, y no hay
fuerza en la que pare.
4 Quizá oirá Jehová tu Dios las palabras de Rabsaces, al cual envió el rey de
Asiria su señor á blasfemar al Dios vivo, y á reprender con las palabras que oyó
Jehová tu Dios: alza pues oración tú por las reliquias que aun han quedado.
5 Vinieron pues los siervos de Ezechîas á Isaías.
6 Y díjoles Isaías: Diréis así á vuestro señor: Así dice Jehová: No temas por
las palabras que has oído, con las cuales me han blasfemado los siervos del rey
de Asiria.
7 He aquí que yo doy en él un espíritu, y oirá un rumor, y volveráse á su
tierra: y yo haré que en su tierra caiga á cuchillo.
8 Vuelto pues Rabsaces, halló al rey de Asiria que batía á Libna; porque ya
había oído que se había apartado de Lachîs.
9 Mas oyendo decir de Tirhakah rey de Etiopía: He aquí que ha salido para
hacerte guerra: en oyéndolo, envió mensajeros á Ezechîas, diciendo:
10 Diréis así á Ezechîas rey de Judá: No te engañe tu Dios en quien tú confías,
diciendo: Jerusalem no será entregada en mano del rey de Asiria.
11 He aquí que tú oiste lo que hicieron los reyes de Asiria á todas las tierras,
que las destruyeron; ¿y escaparás tú?
12 ¿Libraron los dioses de las gentes á los que destruyeron mis antepasados, á
Gozán, y Harán, Rezeph, y á los hijos de Edén que moraban en Thelasar?
13 ¿Dónde está el rey de Amath, y el rey de Arphad, el rey de la ciudad de
Sepharvaim, de Henah, y de Hivah?
14 Y tomó Ezechîas las cartas de mano de los mensajeros, y leyólas; y subió á la
casa de Jehová, y las extendió delante de Jehová.
15 Entonces Ezechîas oró á Jehová, diciendo:
16 Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que moras entre los querubines, sólo
tú eres Dios sobre todos los reinos de la tierra; tú hiciste los cielos y la
tierra.
17 Inclina, oh Jehová, tu oído, y oye; abre, oh Jehová, tus ojos, y mira: y oye
todas las palabras de Sennachêrib, el cual ha enviado á blasfemar al Dios
viviente.
18 Ciertamente, oh Jehová, los reyes de Asiria destruyeron todas las tierras y
sus comarcas,
19 Y entregaron los dioses de ellos al fuego: porque no eran dioses, sino obra
de manos de hombre, leño y piedra: por eso los deshicieron.
20 Ahora pues, Jehová Dios nuestro, líbranos de su mano, para que todos los
reinos de la tierra conozcan que sólo tú eres Jehová.
21 Entonces Isaías hijo de Amoz, envió á decir á Ezechîas: Jehová Dios de Israel
dice así: Acerca de lo que me rogaste sobre Sennachêrib rey de Asiria,
22 Esto es lo que Jehová habló de él: Hate menospreciado, y ha hecho escarnio de
ti la virgen hija de Sión: meneó su cabeza á tus espaldas la hija de Jerusalem.
23 ¿A quién injuriaste y á quién blasfemaste? ¿contra quién has alzado tu voz, y
levantado tus ojos en alto? Contra el Santo de Israel.
24 Por mano de tus siervos denostaste al Señor, y dijiste: Yo con la multitud de
mis carros subiré á las alturas de los montes, á las laderas del Líbano; cortaré
sus altos cedros, sus hayas escogidas; vendré después á lo alto de su límite, al
monte de su Carmel.
25 Yo cavé, y bebí las aguas; y con las pisadas de mis pies secaré todos los
ríos de lugares atrincherados.
26 ¿No has oído decir que de mucho tiempo ha yo lo hice, que de días antiguos lo
he formado? Helo hecho venir ahora, y será para destrucción de ciudades fuertes
en montones de ruinas.
27 Y sus moradores, cortos de manos, quebrantados y confusos, serán como grama
del campo y hortaliza verde, como hierba de los tejados, que antes de sazón se
seca.
28 Conocido he tu estado, tu salida y tu entrada, y tu furor contra mí.
29 Porque contra mí te airaste, y tu estruendo ha subido á mis oídos: pondré
pues mi anzuelo en tu nariz, y mi freno en tus labios, y haréte tornar por el
camino por donde viniste.
30 Y esto te será por señal: Comerás este año lo que nace de suyo, y el año
segundo lo que nace de suyo: y el año tercero sembraréis y segaréis, y
plantaréis viñas, y comeréis su fruto.
31 Y el residuo de la casa de Judá que hubiere escapado, tornará á echar raíz
abajo, y hará fruto arriba.
32 Porque de Jerusalem saldrán reliquias, y del monte de Sión salvamento: el
celo de Jehová de los ejércitos hará esto.
33 Por tanto, así dice Jehová acerca del rey de Asiria: No entrará en esta
ciudad, ni echará saeta en ella: no vendrá delante de ella escudo, ni será
echado contra ella baluarte.
34 Por el camino que vino se tornará, y no entrará en esta ciudad, dice Jehová:
35 Pues yo ampararé á esta ciudad para salvarla por amor de mí, y por amor de
David mi siervo.
36 Y salió el ángel de Jehová, é hirió ciento ochenta y cinco mil en el campo de
los Asirios: y cuando se levantaron por la mañana, he aquí que todo era cuerpos
de muertos.
37 Entonces Sennachêrib rey de Asiria partiéndose se fué, y volvióse, é hizo su
morada en Nínive.
38 Y acaeció, que estando orando en el templo de Nisroch su dios, Adremelech y
Sarezer, sus hijos, le hirieron á cuchillo, y huyeron á la tierra de Ararat; y
reinó en su lugar Esar-hadón su hijo.
Isaías 38
1 EN aquellos días cayó Ezechîas enfermo para morir. Y vino á él Isaías profeta,
hijo de Amoz, y díjole: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque tú morirás, y no
vivirás.
2 Entonces volvió Ezechîas su rostro á la pared, é hizo oración á Jehová.
3 Y dijo: Oh Jehová, ruégote te acuerdes ahora que he andado delante de ti en
verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable delante de
tus ojos. Y lloró Ezechîas con gran lloro.
4 Entonces fué palabra de Jehová á Isaías, diciendo:
5 Ve, y di á Ezechîas: Jehová Dios de David tu padre dice así: Tu oración he
oído, y visto tus lágrimas: he aquí que yo añado á tus días quince años.
6 Y te libraré, y á esta ciudad, de mano del rey de Asiria; y á esta ciudad
ampararé.
7 Y esto te será señal de parte de Jehová, que Jehová hará esto que ha dicho:
8 He aquí que yo vuelvo atrás la sombra de los grados, que ha descendido en el
reloj de Achâz por el sol, diez grados. Y el sol fué tornado diez grados atrás,
por los cuales había ya descendido.
9 Escritura de Ezechîas rey de Judá, de cuando enfermó y sanó de su enfermedad.
10 Yo dije: En el medio de mis días iré á las puertas del sepulcro: Privado soy
del resto de mis años.
11 Dije: No veré á JAH, á JAH en la tierra de los que viven: Ya no veré más
hombre con los moradores del mundo.
12 Mi morada ha sido movida y traspasada de mí, como tienda de pastor. Como el
tejedor corté mi vida; cortaráme con la enfermedad; Me consumirás entre el día y
la noche.
13 Contaba yo hasta la mañana. Como un león molió todos mis huesos: De la mañana
á la noche me acabarás.
14 Como la grulla y como la golondrina me quejaba; Gemía como la paloma: alzaba
en lo alto mis ojos: Jehová, violencia padezco; confórtame.
15 ¿Qué diré? El que me lo dijo, él mismo lo ha hecho. Andaré recapacitando en
la amargura de mi alma todos los años de mi vida.
16 Oh Señor, sobre ellos vivirán tus piedades, Y á todos diré consistir en ellas
la vida de mi espíritu; Pues tú me restablecerás, y me harás que viva.
17 He aquí amargura grande me sobrevino en la paz: Mas á ti plugo librar mi vida
del hoyo de corrupción. Porque echaste tras tus espaldas todos mis pecados.
18 Porque el sepulcro no te celebrará, ni te alabará la muerte; Ni los que
descienden al hoyo esperarán tu verdad.
19 El que vive, el que vive, éste te confesará, como yo hoy: El padre hará
notoria tu verdad á los hijos.
20 Jehová para salvarme; Por tanto cantaremos nuestros salmos En la casa de
Jehová todos los días de nuestra vida.
21 Y había dicho Isaías: Tomen masa de higos, y pónganla en la llaga, y sanará.
22 Había asimismo dicho Ezechîas: ¿Qué señal tendré de que he de subir á la casa
de Jehová?
Isaías 39
1 EN aquel tiempo Merodachbaladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió
cartas y presentes á Ezechîas; porque había oído que había estado enfermo, y que
había convalecido.
2 Y holgóse con ellos Ezechîas, y enseñoles la casa de su tesoro, plata y oro, y
especierías, y ungüentos preciosos, y toda su casa de armas, y todo lo que se
pudo hallar en sus tesoros: no hubo cosa en su casa y en todo su señorío, que
Ezechîas no les mostrase.
3 Entonces Isaías profeta vino al rey Ezechîas, y díjole: ¿Qué dicen estos
hombres, y de dónde han venido á ti? Y Ezechîas respondió: De tierra muy lejos
han venido á mí, de Babilonia.
4 Dijo entonces: ¿Qué han visto en tu casa? Y dijo Ezechîas: Todo lo que hay en
mi casa han visto, y ninguna cosa hay en mis tesoros que no les haya mostrado.
5 Entonces dijo Isaías á Ezechîas: Oye palabra de Jehová de los ejércitos:
6 He aquí, vienen días en que será llevado á Babilonia todo lo que hay en tu
casa, y lo que tus padres han atesorado hasta hoy: ninguna cosa quedará, dice
Jehová.
7 De tus hijos que hubieren salido de ti, y que engendraste, tomarán, y serán
eunucos en el palacio del rey de Babilonia.
8 Y dijo Ezechîas á Isaías: La palabra de Jehová que has hablado, es buena. Y
añadió: A lo menos, haya paz y verdad en mis días.
Isaías 40
1 CONSOLAOS, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios.
2 Hablad al corazón de Jerusalem: decidle á voces que su tiempo es ya cumplido,
que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos
sus pecados.
3 Voz que clama en el desierto: Barred camino á Jehová: enderezad calzada en la
soledad á nuestro Dios.
4 Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se
enderece, y lo áspero se allane.
5 Y manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; que la
boca de Jehová habló.
6 Voz que decía: Da voces. Y yo respondí: ¿Qué tengo de decir á voces? Toda
carne es hierba, y toda su gloria como flor del campo:
7 La hierba se seca, y la flor se cae; porque el viento de Jehová sopló en ella:
ciertamente hierba es el pueblo.
8 Sécase la hierba, cáese la flor: mas la palabra del Dios nuestro permanece
para siempre.
9 Súbete sobre un monte alto, anunciadora de Sión; levanta fuertemente tu voz,
anunciadora de Jerusalem; levántala, no temas; di á las ciudades de Judá: ¡Veis
aquí el Dios vuestro!
10 He aquí que el Señor Jehová vendrá con fortaleza, y su brazo se enseñoreará:
he aquí que su salario viene con él, y su obra delante de su rostro.
11 Como pastor apacentará su rebaño; en su brazo cogerá los corderos, y en su
seno los llevará; pastoreará suavemente las paridas.
12 ¿Quién midió las aguas con su puño, y aderezó los cielos con su palmo, y con
tres dedos allegó el polvo de la tierra, y pesó los montes con balanza, y con
peso los collados?
13 ¿Quién enseñó al espíritu de Jehová, ó le aconsejo enseñándole?
14 ¿A quién demandó consejo para ser avisado? ¿Quién le enseñó el camino del
juicio, ó le enseñó ciencia, ó le mostró la senda de la prudencia?
15 He aquí que las naciones son reputadas como la gota de un acetre, y como el
orín del peso: he aquí que hace desaparecer las islas como polvo.
16 Ni el Líbano bastará para el fuego, ni todos sus animales para el sacrificio.
17 Como nada son todas las gentes delante de él; y en su comparación serán
estimadas en menos que nada, y que lo que no es.
18 ¿A qué pues haréis semejante á Dios, ó qué imagen le compondréis?
19 El artífice apareja la imagen de talla, el platero le extiende el oro, y le
funde cadenas de plata.
20 El pobre escoge, para ofrecerle, madera que no se corrompa; búscase un
maestro sabio, que le haga una imagen de talla que no se mueva.
21 ¿No sabéis? ¿no habéis oído? ¿nunca os lo han dicho desde el principio? ¿no
habéis sido enseñados desde que la tierra se fundó?
22 El está asentado sobre el globo de la tierra, cuyos moradores son como
langostas: él extiende los cielos como una cortina, tiéndelos como una tienda
para morar:
23 El torna en nada los poderosos, y á los que gobiernan la tierra hace como
cosa vana.
24 Como si nunca fueran plantados, como si nunca fueran sembrados, como si nunca
su tronco hubiera tenido raíz en la tierra; así que sopla en ellos se secan, y
el torbellino los lleva como hojarascas.
25 ¿A qué pues me haréis semejante, ó seré asimilado? dice el Santo.
26 Levantad en alto vuestros ojos, y mirad quién crió estas cosas: él saca por
cuenta su ejército: á todas llama por sus nombres; ninguna faltará: tal es la
grandeza de su fuerza, y su poder y virtud.
27 ¿Por qué dices, oh Jacob, y hablas tú, Israel: Mi camino es escondido de
Jehová, y de mi Dios pasó mi juicio?
28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios del siglo es Jehová, el cual crió los
términos de la tierra? No se trabaja, ni se fatiga con cansancio, y su
entendimiento no hay quien lo alcance.
29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.
30 Los mancebos se fatigan y se cansan, los mozos flaquean y caen:
31 Mas los que esperan á Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán las alas como
águilas, correrán, y no se cansarán, caminarán, y no se fatigarán.
Isaías 41
1 ESCUCHADME, islas, y esfuércense los pueblos; alléguense, y entonces hablen:
estemos juntamente á juicio.
2 ¿Quién despertó del oriente al justo, lo llamó para que le siguiese, entregó
delante de él naciones, é hízolo enseñorear de reyes; entrególos á su espada
como polvo, y á su arco como hojarascas arrebatadas?
3 Siguiólos, pasó en paz por camino por donde sus pies nunca habían entrado.
4 ¿Quién obró é hizo esto? ¿Quién llama las generaciones desde el principio? Yo
Jehová, el primero, y yo mismo con los postreros.
5 Las islas vieron, y tuvieron temor, los términos de la tierra se espantaron:
congregáronse, y vinieron.
6 Cada cual ayudó á su cercano, y á su hermano dijo: Esfuérzate.
7 El carpintero animó al platero, y el que alisa con martillo al que batía en el
yunque, diciendo: Buena está la soldadura, y afirmólo con clavos, porque no se
moviese.
8 Mas tú, Israel, siervo mío eres, tú, Jacob, á quien yo escogí, simiente de
Abraham mi amigo.
9 Porque te tomé de los extremos de la tierra, y de sus principales te llamé, y
te dije: Mi siervo eres tú, te escogí, y no te deseché.
10 No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te
esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi
justicia.
11 He aquí que todos los que se airan contra ti, serán avergonzados y
confundidos: serán como nada y perecerán, los que contienden contigo.
12 Los buscarás, y no los hallarás, los que tienen contienda contigo, serán como
nada, y como cosa que no es, aquellos que te hacen guerra.
13 Porque yo Jehová soy tu Dios, que te ase de tu mano derecha, y te dice: No
temas, yo te ayudé.
14 No temas, gusano de Jacob, oh vosotros los pocos de Israel; yo te socorrí,
dice Jehová, y tu Redentor el Santo de Israel.
15 He aquí que yo te he puesto por trillo, trillo nuevo, lleno de dientes:
trillarás montes y los molerás, y collados tornarás en tamo.
16 Los aventarás, y los llevará el viento, y esparcirálos el torbellino. Tú
empero te regocijarás en Jehová, te gloriarás en el Santo de Israel.
17 Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, que no hay; secóse de sed su
lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé.
18 En los altos abriré ríos, y fuentes en mitad de los llanos: tornaré el
desierto en estanques de aguas, y en manaderos de aguas la tierra seca.
19 Daré en el desierto cedros, espinos, arrayanes, y olivas; pondré en la
soledad hayas, olmos, y álamos juntamente;
20 Porque vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová
hace esto, y que el Santo de Israel lo crió.
21 Alegad por vuestra causa, dice Jehová: exhibid vuestros fundamentos, dice el
Rey de Jacob.
22 Traigan, y anúnciennos lo que ha de venir: dígannos lo que ha pasado desde el
principio, y pondremos nuestro corazón en ello; sepamos también su postrimería,
y hacednos entender lo que ha de venir.
23 Dadnos nuevas de lo que ha de ser después, para que sepamos que vosotros sois
dioses; ó á lo menos haced bien, ó mal, para que tengamos qué contar, y
juntamente nos maravillemos.
24 He aquí que vosotros sois de nada, y vuestras obras de vanidad; abominación
el que os escogió.
25 Del norte desperté uno, y vendrá; del nacimiento del sol llamará en mi
nombre: y hollará príncipes como lodo, y como pisa el barro el alfarero.
26 ¿Quién lo anunció desde el principio, para que sepamos; ó de tiempo atrás, y
diremos: Es justo? Cierto, no hay quien anuncie, sí, no hay quien enseñe,
ciertamente no hay quien oiga vuestras palabras.
27 Yo soy el primero que he enseñado estas cosas á Sión, y á Jerusalem daré un
portador de alegres nuevas.
28 Miré, y no había ninguno; y pregunté de estas cosas, y ningún consejero hubo:
preguntéles, y no respondieron palabra.
29 He aquí, todos iniquidad, y las obras de ellos nada: viento y vanidad son sus
vaciadizos.
Isaías 42
1 HE aquí mi siervo, yo lo sostendré; mi escogido en quien mi alma toma
contentamiento: he puesto sobre él mi espíritu, dará juicio á las gentes.
2 No clamará, ni alzará, ni hará oir su voz en las plazas.
3 No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo que humeare: sacará el
juicio á verdad.
4 No se cansará, ni desmayará, hasta que ponga en la tierra juicio; y las islas
esperarán su ley.
5 Así dice el Dios Jehová, el Criador de los cielos, y el que los extiende; el
que extiende la tierra y sus verduras; el que da respiración al pueblo que mora
sobre ella, y espíritu á los que por ella andan:
6 Yo Jehová te he llamado en justicia, y te tendré por la mano; te guardaré y te
pondré por alianza del pueblo, por luz de las gentes;
7 Para que abras ojos de ciegos, para que saques de la cárcel á los presos, y de
casas de prisión á los que están de asiento en tinieblas.
8 Yo Jehová: este es mi nombre; y á ot